lunes, 27 de julio de 2015

Extremoduro. Segundo Movimiento: Lo De Fuera

"Buscando mi destino,viviendo en diferido,sin ser, ni oír, ni dar." (Extremoduro) 

Extremoduro: rock español, de calidad y en estado puro. Arte a raudales, y una carga de nihilismo que sólo la música puede expresar. Os dejo la letra de uno de los temas que a mí personalmente más me ha gustado de esta banda. Se trata de una canción del álbum "La Ley Innata":

E insisto, no es únicamente música, es pasión y sentimiento puro. Poesía nihilista de la que cuesta trabajo escapar:



Segundo Movimiento: Lo De FueraSe acabó. El odio me royó la razón, 
con mi época estoy comprometido. 
Y el amor se fue volando por el balcón 
adonde no tuviera enemigos.

Y ahora estoy en guerra contra mi alrededor.
No me hace falta ningún motivo;
y es que soy maestro de la contradicción
y experto de romper lo prohibido.

Y por eso los chiquillos ya se acercan a mí,
que intento ser feliz.
Y desde entonces de esta cárcel no me dejan salir,
ni tengo adónde huir.
Voy a hacer un butrón,
que saque la cabeza fuera.

Sigo preso,
pero ahora el viento corre alrededor.
Por mis pecados, sigo preso.
Carne y hueso.
Si muere de hambre el mundo alrededor,
tú y yo, total, de carne y hueso.

Por dinero, los maderos, ¡ay!, van detrás de mí,
que intento ser feliz.
Y abocado, a los tejados, me he mudado a vivir,
por desobedecer,
por ver al Sol salir,
por sacar la cabeza fuera.

Sigo preso,
pero ahora el viento corre alrededor.
Por mis pecados, sigo preso.
Carne y hueso.
Si muere de hambre el mundo alrededor,
tú y yo, total, de carne y hueso.

Necesito saber.
Dime tu nombre,
de dónde sale el Sol
y de qué se esconde.

Si miro alrededor, no puedo comprender, me da pereza.
Si hay algún escalón pa' dar un tropezón, voy de cabeza.
Tú y yo en la habitación para que vuelva Amor: naturaleza.
Hay un televisor en medio del salón. No me interesa.

Vente a la sombra, amor, que yo te espero;
que tengo el corazón aquí con bien de hielo.
Vente a la sombra, vente, amor, que yo te espero;
que tengo ya el cerezo en flor dentro del cuerpo.

Se me cae la casa desde que se marchó.
Y ahora ya sólo espero el derribo,
y es que perdí la pista del eje del salón,
y estoy continuamente torcido.

Y ahora sólo pienso en ella
y no encuentro razones
cuando su recuerdo se me clava entre las cejas,
sueño con melones encima de la mesa.

Buscando mi destino,
viviendo en diferido,
sin ser, ni oír, ni dar.

Y a cobro revertido
quisiera hablar contigo,
y, así, sintonizar.

Sueño que empieza otra canción;
vivo en el eco de su voz, entretenido.
Sigo la estela de su olor,
que me susurra: vámonos, vente conmigo.

Hay un desierto, hay un vergel
lleno de flores de papel.
Pensaba
que sería frío el amanecer.
Te equivocabas otra vez:
Quemaba.

Llegó el verano y asoló la primavera,
y el sol asfixia en tu jardín,
y se le caen los pajaritos a la higuera,
que ya no cantan para mí.

Abrí los ojos para ver;
con el destino me encontré
de cara.

Lo tengo todo a medio hacer.
Me preguntaba si tal vez...
mañana.

Vente a la sombra, amor, que yo te espero;
que tengo el corazón aquí con bien de hielo.
Vente a la sombra, vente, amor, que yo te espero;
que tengo ya el cerezo en flor dentro del cuerpo.

Necesito saber.
Dime tu nombre,
de dónde sale el Sol
y de qué se esconde.

Si miro alrededor, no puedo comprender, me da pereza.
Si hay algún escalón pa' dar un tropezón, voy de cabeza.
Tú y yo en la habitación, para que vuelva Amor: chorros de lefa.
La buena educación de la televisión no me interesa.

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Os dejo también una increíble adaptación para piano que han realizado de este temazo. Muestra clara de la riqueza melódica de las composiciones de este grupo. Esto es arte:



Por cierto, que una de las imágenes que aparece en el vídeo que he compartido es demoledora. Si hay una imagen que pueda resumir la existencia de una persona, es esta de aquí: ejemplifica perfectamente la cita de Schopenhauer donde acertadamente nos dice que  "la vida del hombre no es más que una lucha por la existencia, con la certidumbre de resultar vencido", o la la bien traída cita de Carlos Castrodeza, cuando nos resume su cosmovisión de la vida con estas dos sencillas tesis: 
 «1) lo único que puedo conocer es cómo ingeniármelas para sobrevivir aquí y ahora en un mundo en que no hay para todos de lo que todos queremos, y me debo comportar de tal manera que llegue a los codiciados recursos antes que mi prójimo sin que este se dé demasiada cuenta, y en lo posible sin provocarlo; y 
2) lo que puedo esperar es prolongar mi vida de la manera menos onerosa posible, hasta que algún accidente o enfermedad, y en todo caso la senectud, dé al traste con mi existencia». Nada queda al margen de estas dos tesis, ni las ideas, ni las civilizaciones, ni las culturas, ni los países, ni los grupos de poder en un mundo globalizado. Todo aquello asociado a lo humano es susceptible de ser racionalizado y explicado bajo el prisma de la supervivencia diferencial". 

Todo se resumen a una irracional vehemencia por una supervivencia avocada al fracaso. Bien podría sencillamente la humanidad sentarse unida de la mano en la vía un gigantesco tren. El resultado sería el mismo, pero el recorrido quizás menos extenso y doloroso.

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