viernes, 3 de enero de 2014

Más sobre la teoría evolutiva del conocimiento

A partir de lo dicho por Miquel, en el interesante artículo que escribió en su blog respecto de la Teoría evolutiva del conocimiento, me propongo comentar lo siguiente (el enlace del que os hablo es el siguiente: http://memoriasdesoledad.blogspot.com.es/2012/11/teoria-evolutiva-del-conocimiento-ii.html):

Comparto plenamente lo que la teoría evolutiva del conocimiento defiende, y añado lo siguiente: que como consecuencia de entender de esta forma natural nuestra capacidad de conocimiento, debemos resignarnos a no ser capaces de comprender el mundo con certeza. Pienso (al igual que hizo David Hume) que el ser humano no puede conocer el mundo, sino sólo conformarse creencias más o menos probables.

Nuestra capacidad mental es sin duda fruto de una regularidad fenoménica, y la realidad de esa regularidad a escala mesoscópica anterior a nuestra existencia es lo único que podemos aseverar (realismo ontológico): aunque no podemos asegurar que esa regularidad vaya a continuar (por muy probable que nos parezca). No podemos apoyarnos en esta regularidad mesoscópica pasada (y presente), para justificar con certeza que todo vaya continuar igual necesariamente en el futuro.

Es como el ejemplo de la gravedad: observamos una fuerza natural y atractiva, y la llamamos gravedad; y como la regularidad en dicha fuerza es constante, y lo debió de ser por millones de años, ya con eso se induce que es necesaria, pero ¿por qué va a ser esta fuerza atractiva necesaria y universal? ¿¿Con qué derecho justificamos la necesidad en esta fuerza?? Bien podría ser que mañana mismo esa gravedad desaparezca y aparezca otra fuerza semejante pero repulsiva...Es decir, que no conocemos la gravedad en el mundo, sino que sólo poseemos una creencia muy probable sobre el mundo.

Nuestra naturaleza evolutiva, hace que nuestra mente sea puro empirismo. Todo su funcionamiento, toda su actividad, necesita de información empírica para ser veraz. Por lo que no sólo no podemos conocer nada sobre aquello que no es posible observar (metafísica tradicional), sino que tampoco podemos conocer qué ocurrirá en el futuro con el mundo puesto que la observación del futuro tampoco nos es posible: podríamos hablar de una metafísica absoluta y otra metafísica temporal, y ninguna de las dos es cognoscible.


El hombre es prepotente en sus capacidades mentales por naturaleza, y en mi opinión, la teoría evolutiva del conocimiento, no hace más que bajarlo de las nubes. Hay que aceptar que no sólo no conocemos la esencia de las cosas; la pregunta sobre el qué, sobre el origen de los fenómenos, sino que ni siquiera podemos conocer con certeza el cómo del mundo: conocer con necesidad y universalidad los propios fenómenos.

Un saludo, amigos

P.D. Por cierto, que si queréis iniciaros en la epistemología evolutiva es recomendable el siguiente documento PDF: http://revistas.ucm.es/index.php/ASEM/article/download/ASEM9494110197A/17324