domingo, 28 de mayo de 2023

El mundo no existe

"The universe can and could create itself from nothing" (Stephen Hawking)

"[...] or perhaps our existence is little more than a quantum dream against a backdrop of unending nothingness" (@HistoryoftheUniverse)


Introducción.

De un modo u otro, todas las personas tienen algún tipo de credo en lo referente a la realidad existencial. Algunas personas; teólogos, filósofos, y científicos en general, le dan más vueltas al asunto, y otras lo dejan todo en un nebuloso "no sé qué es lo que hay pero algo habrá". Yo, desde que era un chaval de 13 años, tengo grandes inquietudes existenciales.  Pero nunca me di el lujo de creer abiertamente nada en el terreno metafísico. Durante años estudié e investigué, y busqué una propuesta ontológica que pudiera tragarme. Y hasta hace bien poco no lo había logrado. En esta entrada, os voy a exponer brevemente el que, en estos momentos, me parece la respuesta racional más plausible sobre la esencia ontológica del mundo que nos rodea.

Prefacio.

1) Empecemos por el principio; por lo evidente: mi propuesta es un discurso racional esputado por el cerebro de una especie de "simio" venido a más. Es el resultado de un proceso electroquímico que ha reaccionado espontáneamente de acuerdo a unos estímulos externos (sensaciones objetivas) tras realizar un proceso mecánico natural (proceso cognitivo) dando como resultado unas ideas internas que finalmente han sido expresadas de nuevo hacia el exterior en una comunicación mediada por un lenguaje que a su vez vosotros, también "simios" con un gran cerebro, sois capaces de decodificar e interpretar (mediante procesos cognitivos internos iguales a los míos). ¿Qué quiero decir con ésto? Pues que toda mi tesis está restringida a lo que soy como sujeto, y que no puede ir más allá de eso. Es por tanto un razonamiento lógico y racional en el sentido antrópico. Hablo como "mono" para "monos", y la limitación de lo que somos es insoslayable, lo mismo que el modo en que desarrollo el discurso: afianzado en la razón y la lógica humana; en lo que nuestro cerebro evolutivo está preparado para entender y discutir, pero sin garantías de que esa razón sea capaz de abarcar la Verdad, siquiera de acercarse a ella. Y por supuesto no podemos conocer nuestros límites cognoscibles, pero podemos sospechar que el origen evolutivo de nuestro razonar contiene grandes sesgos y acotaciones importantes. 

Mi credo presupone así que hay un sentido racional y lógico (en el sentido humano) a la existencia del mundo, y que somos capaces de entender o atisbar el mismo usando nuestro cerebro de "chimpancé vitaminado". Porque si abandonamos esta premisa, debemos quedarnos sin escapatoria en el escepticismo, el agnosticismo o en lo inefable, que es otro modo de decir: "no tengo ni idea ni la puedo siquiera tener". Y ciertamente mi postura fue desde niño la del agnosticismo; y aunque tuviese una instintiva tendencia nihilista y atea,  sabía que estas posturas no eran congruentes ni completas en un sentido racional. Pero nunca me rendí, y seguí buscando una propuesta capaz de llenarme, de convencerme; de encontrar un discurso que pudiera creer de verdad.

2) Como segundo punto a destacar, reconocer que mi credo se basa en un axioma que defiende la veracidad de la inferencia causal. Es decir, rechazar sin pruebas (porque no las hay, por mucho que se ofuscara Kant), el insoslayable discurso de David Hume cuando nos dice que no hay ningún tipo de inferencia que nos permita sostener la verdad en disertaciones causales: que cualquier descripción y juicio que hagamos sobre el mundo sensible, su funcionamiento y su existencia es pura confusión injustificada, a la que nos lleva tan sólo el hábito (la costumbre de la repetición sensible) y no la razón per se. Yo creo que Hume se equivoca, pero no puedo probarlo. Así pues, mi credo se basa en sostener como acto de fe, que la regularidad fenoménica que llega a mis sentidos sí que permiten deducir verdades racionales y lógicas basadas en la razón; sobre el mundo, sus leyes, y su existencia.

Sobre la física.

Pues bien, ahora que ya hemos establecido que todo lo que pueda decir sobre mi credo navega débilmente sobre estos dos andamios que tomo arbitrariamente por axiomas. A saber: 1) que aunque sólo soy un "monito" con un cerebro grande (un animal más sin especiales dotes esenciales) puedo no obstante abarcar y entender, aunque sea parcialmente, el sentido del ser y del existir del mundo; y 2) que doy, sin pruebas, por buenas y legítimas las deducciones causales basadas en la repetición de fenómenos sensibles (impresiones) y al conglomerado de ideas que aparecen en mi consciencia. 

La creencia en estos dos puntos llevan antes de nada a la posibilidad de tomar a la física como una ciencia fiable; y también a intentar vislumbrar aunque sea someramente el origen ontológico de la realidad que nos rodea. Es decir, que si otorgamos todo ese injustificado valor del que ya hemos hablado a nuestra razón animal y a la inferencia causal, podemos creer con firmeza en que lo que deducimos de la experiencia es ley, y también podremos creer que la conjunción de estas leyes en lo que denominamos teorías científicas contienen el estatus de verdad (aunque sean aproximaciones temporales). En resumen: podemos creer en la ciencia física, y partir de ella para intentar husmear en la posible realidad esencial u ontológica que la sustenta.

El apoyo de la física moderna a mi tesis.

Mi tesis personal sobre la esencia existencial del mundo, esa que después de 30 años ha conseguido llenarme y convencerme, se basa pues en la creencia a priori de tres grandes pilares: que como mero animal evolutivo tengo aún así capacidad suficiente como para decir algo consistente sobre el asunto, que la repetición de eventos sensibles es suficiente para dar por legítima las verdades deducidas racionalmente sobre el mundo (leyes y teorías), y que la ciencia física es y debe ser la base sobre la que construir cualquier tesis metafísica digna de ser tenida en cuenta.

Es más, si no estás de acuerdo con alguno de los tres puntos que acabo de mencionar puedes ahorrarte continuar leyendo. Mi tesis no te va a convencer de nada ;).

Puntos importantes a destacar de la física moderna

No es este el lugar ni el momento de explicar en profundidad lo que la física moderna nos dice sobre el mundo fenoménico (hay tutoriales y cursos por miles en internet), así que voy a limitarme a puntualizar aquellos detalles que más destacan y que más han marcado el pensamiento humano con el paso de los años. Posteriormente, veremos como esta enumeración de enunciados nos ayudará a acotar las hipótesis metafísicas más verosímiles de acuerdo a su congruencia con estas leyes físicas (que estarán sacadas de contexto, siendo el lector interesando responsable de profundizar en el asunto si así lo desea).

Así pues, comencemos a enumerar las afirmaciones más destacadas realizadas por esta ciencia:

  1. Ningún objeto (ente fenoménico) puede moverse en el espacio-tiempo a una velocidad mayor que la velocidad de la luz c (299.792.458 m/s). Es decir, hay en el mundo una velocidad máxima que no puede ser rebasada.
  2. La materia y la energía del mundo se reducen a perturbaciones locales de ondas de probabilidad en los diferentes campos cuánticos. Es decir, que la sustancia en el mundo se reduce en última instancia a la mera matemática. Todo lo existente, por muy sustancial que nos parezca a simple vista, no son más que perturbaciones y colisiones entre ondas matemáticas de probabilidad dentro de insustanciales campos cuánticos acoplados.
  3. Todo el fenómeno en el Universo se comporta siempre de acuerdo a restrictivas normas de simetría y conservación. Es decir, que la cantidad cuantitativa de cierta cualidad X, normalmente debe permanecer invariante cuando se toma en su conjunto. Así, si se mide el momento lineal (velocidad multiplicada por la masa) de un conjunto de partículas aparecidas a partir de un evento anterior, la suma debe ser tal que el valor obtenido restado del valor inicial reste cero. Esto indica claramente que en el mundo el cambio no es posible a menos de que se respete la máxima de la simetría y las leyes de conservación: esto es, que lo que tengas de manera neta tras el cambio o movimiento sea equivalente a lo que tenías al inicio, de modo que el cambio total neto sea nulo (cero). Así tenemos por ejemplo la conservación de la carga eléctrica, del momento, de la energía, etc. El valor de todos estros atributos deben permanecer invariantes: inalterados, a pesar de que en el mundo las cosas parecen cambiar; de manera esencial no lo hacen: la cantidad cuantitativa neta siempre es la misma y resta cero cuando se compara un sistema aislado dado en dos momentos de tiempo cualesquiera.
  4. La mecánica cuántica deriva en principios drásticos y contraintuitivos como son: el principio de incertidumbre, el entrelazamiento cuántico, y el principio de superposición.
La unión de estas cuatro afirmaciones ha terminado conformando lo que hoy día se conoce como el modelo estándar de partículas, siendo la teoría física más precisa jamás alcanzada desde el punto de vista experimental. Este modelo estándar descansa sobre la teoría cuántica de campos, la cual se encarga de unir matemáticamente la propuesta de la relatividad especial y la mecánica cuántica. Y la teoría cuántica de campos descansa sobre los cimientos de la teoría clásica de campos, la cual basa toda sus matemáticas en el modelado y la mecánica de ondas.

Todo esto viene a simplificarse en la idea de que, debido a la física moderna, el constituyente mínimo de toda materia; es decir, las partículas, no son otra cosa más que perturbaciones ondulatorias dentro de un insustancial, interminable, inextenso, indeterminado e indetectable éter de probabilidad. 

La materia se reduce pues a la mera probabilidad matemática ondulatoria, es decir; a un concepto o idea indeterminada e insustancial. Y en este sentido no es justo tomar a la materia como algo real en el sentido abstracto de la palabra. Las partículas no son reales en sí, sino simplemente entes aparentes de existencia para nuestro cerebro. Para más detalles podéis ver el siguiente vídeo adjunto: "Quantum Field Theory: What is a particle?"


Por otra parte, hay que hacer especial mención a unas de las consecuencias más asombrosas y a la vez menos conocida de la teoría de la relatividad: y es que la relatividad lleva implícita el hecho de que pasado presente y futuro están escritos y fijos en un continuo espacio-tiempo. La flecha del tiempo es pues una "alucinación" local de nuestro cerebro cuando éste proyecta slides (rebanadas) de este bloque continuo, siguiendo el camino marcado por la termodinámica. En otras palabras: el espacio-tiempo ya es; o ya fue, como queramos entenderlo, y cualquier instante (slide) es y será eterno, pero lo más importante es que ya fue. El paso del tiempo y la diferencia pasado y futuro son constructos ilusorios que emergen de nuestro cerebro. En este sentido son muchísimos físicos los que defienden la "realidad" física de ese bloque de espacio-tiempo como algo ya dado e inamovible. Siendo nuestro cerebro el que "alucina" con el presente, el cambio y el concepto de tiempo en sí, cuando se proyectan trozos locales (slides o rebanadas) de ese bloque; algo similar a como una película ya grabada puede ser proyectada en cualquier punto local determinado por un videocasete. Como curiosidad, comentar que uno de los grandes físicos del siglo XX: Niels Bohr, llamó a Einstein en una conferencia en Princenton en 1950 como “Parménides”.

Un vídeo muy claro y visual sobre esto que se comenta es el siguiente (imprescindible de ver y de comprender antes de continuar leyendo):

 

Requerimientos lógicos

Si tengo que tragarme una propuesta racional sobre la ontología del mundo, yo personalmente necesito que sea totalmente congruente con estos resultados de la física, y además, debe ser una explicación metafísica completa. Y este punto es muy importante: ¡la tesis que conforme mi doctrina debe dar siempre una respuesta racional, completa, no ambigua, y cerrada a todos los interrogantes que se le puedan hacer!

Y en este punto es donde la todas las propuestas que conocía habían tropezado sin lograr mi fe hasta el momento. Ninguna tesis teísta, deísta, o científica en general logran frenar la recursion causal infinita, dar respuesta a la causa del fino ajuste de las constantes cosmológicas que hacen posible la vida, o responder a la pregunta fundamental de la filosofía: ¿por qué hay algo en lugar de nada? Todas suponen siempre e irremediablemente una causa incausada, un punto de partida inefable. Y eso le ocurre tanto a los dioses religiosos como a las propuestas panteístas o a las cosmológicas: principalmente basadas en la idea del multiverso y la eterna inflación (o también en la moderna idea de que somos simulaciones dentro de un "computador" trascendente).

La búsqueda de una tesis metafísica que sea completa y cerrada ha sido un tema de gran debate entre filósofos a lo largo de la historia. A continuación os presento un somero esquema con las alternativas más comunes para explicar la existencia; seguido de una explicación de por qué cada una de ellas es una propuesta incompleta y deja preguntas abiertas.

  • Teísmo: la teoría teísta sostiene que Dios es la causa y el sustento de todo lo que existe. Sin embargo, esta propuesta deja abierta la pregunta de cómo surgió Dios y qué lo sustenta a Él. Además, tampoco explica por qué existe este Dios en lugar de no haber nada o las necesidades que tuvo Dios para crear algo distinto de sí mismo.
  • Deísmo: la teoría deísta sostiene que el universo fue creado por un Dios (o Dioses) que después se retiró y dejó que el universo evolucionara por sí mismo. Esta propuesta deja abierta igualmente la pregunta de cómo surgió dicho Dios y qué lo sustenta a Él. Tampoco ofrece ninguna explicación de cómo surgió el universo a partir de este Dios, ni qué o cómo se sustenta su existencia ahora. Además, como en el caso anterior, tampoco se explica por qué existe este Dios en lugar de no haber nada; ni que necesidad, motivación y procedimiento se esconden detrás de Dios y su creación del mundo.
  • Panteísmo: la teoría panteísta sostiene que Dios es el universo y el universo es Dios. Sin embargo, esta propuesta no ofrece ninguna explicación sobre cómo surgió este universo(-Dios) en primer lugar, ni sobre qué o cómo se sustenta su existencia. Igualmente deja abierta la respuesta a la pregunta sobre por qué existe este universo-Dios en lugar de no haber nada.
  • Ciencia: la ciencia ofrece explicaciones detalladas y rigurosamente probadas sobre cómo evolucionó el universo desde sus primeros segundos, hasta su estado actual. Sin embargo, la ciencia no puede dar una explicación completa y cerrada sobre la existencia en sí, ya que sus teorías se basan en la observación y el experimento, y no pueden tratar directamente con preguntas metafísicas fundamentales. Ninguna de sus propuestas ofrecen una explicación sobre cómo surgió el universo en primer lugar, ni sobre qué sustenta su existencia y sus leyes. Todas acaban siempre cayendo en la trampa de la recursión infinita, siendo claro ejemplo la tesis cosmológica más aceptada actualmente, la del multiverso causado por la eterna inflación: todos sus postulados cuadran con los datos disponibles, pero se obvia que NO ofrece respuesta para la pregunta sobre la causa y el sustento del primigenio campo del inflatón, ni para las leyes físicas que lo acompañan, sustento sobre el que se generan los universos burbuja en dicha tesis. Amén de que deja abierta la respuesta a la pregunta sobre por qué existe este campo del inflatón en lugar de no haber nada. Lo mismo ocurre con la idea de que nuestro Universo es un mundo computado (o simulado) por una inteligencia transcendental: deja sin explicación el origen o causa y el sustento de esa computadora o inteligencia trascendente. Desplazando simplemente las dudas ontológicas del hombre un peldaño más lejos, nada más. Por eso la realidad o no de esta trascendencia (o transcendencias) intermedias no son apetecibles ni sirven para nada filosóficamente hablando a parte de complicar aún más todo el asunto existencial 

En resumen, ninguna de las tesis metafísicas tradicionales pueden considerarse como una propuesta completa y cerrada, ya que todas dejan abiertas preguntas fundamentales sobre la existencia, el sustento, y el origen del universo. 

La única salida posible

Una vez llegados a este punto, es necesario conceder que la única propuesta o tesis racional y congruente imaginable que cumple con los requisitos lógicos que nos hemos propuestos de ser totalmente completa y cerrada, es aquella que que niega por completo la existencia; afirmando como supuesto principal que en realidad Nada existe, siendo todo esto que entendemos por mundo una mera ilusión; pura apariencia

Esta propuesta evita ciertamente la mencionada recursión causal infinita, ya que al negarse a priori la existencia en sí de cualquier cosa, obviamente no hay que buscar causa o explicación para nada, ya que no hay realmente nada que explicar. Además, como veremos más adelante se ajusta a la lógica y a la evidencia matemática y fenoménica disponible, y ofrece una explicación coherente y satisfactoria para muchas de las preguntas que nos hemos planteado a lo largo de los años.

De hecho, la propuesta de que todo es una ilusión o pura apariencia es una idea que ha sido defendida por filósofos y científicos a lo largo de la historia. El caso más clásico y prematuro de dicha corriente del pensamiento proviene nada menos que de Parménides, cuando aproximadamente en el año 530 a.C., escribió su famosa afirmación:

“Nada puede surgir de la nada”

La lógica de esta afirmación es aplastante: de la nada más absoluta no puede lógicamente surgir existencia alguna. Por lo tanto hay dos escapatorias posibles si queremos explicar el cambio, el movimiento y la creación y emergencia de existencias distintas a la de la nada (como es el caso de la supuesta creación existencial de nuestro mundo): 

1) O se afirma que hay algo diferente de la nada más absoluta que existe junto a ella (o en lugar de ella) desde siempre (algún Dios, el ápeiron de Anaximandro de Mileto, el famoso campo cuántico del inflatón, etc., etc.).

2) O se afirma que la existencia es imposible, y que por lo tanto jamás ha surgido o existido realmente cosa alguna distinta de esta inalterable y absoluta nada.

Pero ya hemos visto que la opción 1) no nos vale porque deja siempre preguntas abiertas y sin respuestas racionales claras: ¿cómo llegó a la existencia este ente primigenio distinto de la nada? ¿Cómo se sustenta? ¿Cuál es su sustancia? ¿Por qué es como es y no de otro modo? ¿Por qué (y cómo) es posible que surja luego nueva (y diferente) existencia a partir de este ente? Es decir; ¿cómo este ente eterno puede luego a su vez crear y sostener otra existencia cambiante y distinta (en esencia) a él mismo (problema del cambio que ya detectó Parménides)? Y finalmente, ¿por qué y cómo existe dicho eterno ente esencial en lugar de no haber otra cosa más que nada?

Sin embargo, si nos quedamos con la opción 2), todas estas preguntas se responden de manera inmediata: no existe ningún ente primigenio distinto de la nada cuya existencia explicar, puesto que afirmamos que no hay en esencia nada que exista realmente; por otra parte no es necesario nada que sustente a la nada, la nada no requiere de sustancia, la nada no puede ser más que nada (no puede ser de otro modo u otra cosa por definición), no tenemos la necesidad de explicar cómo y por qué surgen variables existencias distintas a la nada porque negamos tal posibilidad a priori, y finalmente resolvemos la paradoja de Leibniz al  convertirse su famosa pregunta en ilegítima: ¿por qué existe alguna cosa en vez de nada? ¡y es que en realidad NO existe cosa alguna, sólo la nada!

Pero claro, ¿entonces qué es todo esto que vemos a nuestro alrededor, esto que entendemos como mundo y que no se parece a la nada en absoluto? Grosso modo, en su forma más simple, esta teoría se sostiene afirmando que el universo que percibimos a nuestro alrededor no es más que una ilusión creada por nuestra subjetiva mente consciente. Una ilusión que es una manifestación de nuestras experiencias, pensamientos y emociones, y que no tienen un sustento real o una causa concreta. Y aunque sea ésta una visión contraintuitiva, la propuesta se ajusta bastante bien a la evidencia matemática disponible, ya que la física moderna ha demostrado que las partículas subatómicas que componen nuestro mundo no se conforman por ningún tipo de sustancia o sustento real, reduciendo las teorías más modernas la materia a intangibles constructos ideales y no observables. Esto significa que las moléculas que componen nuestros cerebros, y por tanto nuestra mente consciente, también se reducen a estos constructos inmateriales, indeterminados e insustanciales.

En resumen, la propuesta de que todo es una ilusión es una teoría coherente y satisfactoria que se ajusta a la lógica y a la evidencia disponible. Esta teoría nos permite evitar la recursión ontológica infinita y ofrece la única explicación (racional) plausible y satisfactoria para todas las preguntas lógicas que nos hemos planteado a lo largo de los años: es decir, que aunque el sentido común se resista a creerlo, quizás el mundo realmente no existe. 

Sólo si partimos pues de la premisa de que nada existe realmente, podremos librarnos de las preguntas abiertas, de las respuestas inefables, y alcanzar una tesis ontológica racional lógicamente congruente y plenamente completa. Lo que no existe no necesita explicación, y si nada existe, entonces no hay nada que explicar. No hay alternativa lógica posible: debemos aceptar como hipótesis principal que nada existe en realidad, y que todo lo que nos parece real es pura apariencia o ilusión.

Sueños, drogas e ilusiones ópticas


Esta hipótesis sin duda resulta chocante pero, aunque no lo parezca, tenemos evidencias empíricas que favorecen en cierta medida su posibilidad. Tales experiencias son en parte inmanentes y de hecho, todos las experimentamos casi a diario. Mencionaremos varios casos concretos de tales indicios: los sueños, el consumo de drogas, y las ilusiones ópticas.

Cuando soñamos, nuestra mente literalmente alucina con fenómenos y hechos causales que no tienen contrapartida real. Es decir, vivimos durante esas horas de sueño dentro de un mundo de fantasía generado por los procesos neurológicos de nuestro cerebro. Lo que tomamos como real mientras dormimos, al despertar descubrimos que no era más que pura apariencia de realidad. Por lo tanto vemos como, a priori, es posible tomar por real una pura apariencia de ser ficticia. Nuestro cerebro es capaz pues de generar o crear ideas de fenómenos inexistentes y tomarlos como reales sin notar el engaño durante el proceso. 

Otro punto importante a tener en cuenta con el sueño es el hecho de que cada noche vamos a la cama, y literalmente, se detiene nuestra percepción de "existir" como sujetos conscientes. Cuando dormimos, pasamos por diversas fases del sueño. En la etapa 4ª (Sueño Delta), el cerebro casi se desconecta por completo: las ondas cerebrales son amplias y lentas, y no se sueña. Durante los 20 minutos aproximadamente que dura esta fase del sueño, nuestro mundo realmente deja de "existir", y nosotros con él. Durante 20 minutos, experimentamos de manera inmanente cada noche algo muy similar a lo que será nuestra muerte, y también a lo que fue antes de nuestro nacimiento: la nada en su sentido más amplio; la completa ausencia de existencia subjetiva.

Igualmente se conocen de cientos de ilusiones sensoriales (normalmente ópticas) capaces de hacer creer a nuestra consciencia en la realidad de fenómenos que son aparentes y objetivamente inexistentes. Además, debido a que la estructura neuronal de todas las personas son muy parecidas, todo poseemos estas ilusiones que podemos denotar como alucinaciones colectivas: todos estamos de acuerdo en otorgar existencia fenoménica a un engaño del que nuestro cerebro no nos deja escapar. Por poner un ejemplo de entre miles, fijémonos en el efecto óptico de los "Cereales móviles":

Si mueves los ojos a través de esta imagen tendrás la sensación de que los granos se mueven. No es ninguna animación sino una imagen fija. La explicación está en nuestra visión periférica, la cual tiende a detectar movimiento cuando se producen saltos de luminosidad en las imágenes. Además, la forma curvada y la disposición de las figuras incrementan el efecto. Pero lo importante es notar que aunque comprendamos la explicación científica, aún así ninguno podemos evitar alucinar con este movimiento que en realidad no existe.


Es decir, que este ejemplo demuestra como existen fenómenos naturales sobre los que todos masivamente e irremediablemente alucinamos, tomando por real (el movimiento del grano en esta imagen por ejemplo), cosas que en realidad son ilusiones compartidas de manera colectiva dada la similitud cognitiva de todos los hombres como sujetos.

Huelga decir que también ciertas drogas alucinógenas tienen la capacidad de hacer creer al consumidor de las mismas en la existencia de procesos que realmente no tienen lugar más que en su cabeza, lo mismo que ciertas enfermedades neurológicas. 

Por lo tanto sí, en principio es posible que una falsa existencia se nos aparezca como real y que no podamos notar el engaño en modo alguno. Y también tenemos la experiencia de cómo sería una total ausencia existencial (por ejemplo, la "nada" experimentada en la fase Delta del sueño). Tenemos muchos ejemplos introspectivos sobre estos asuntos. La cuestión ahora es estudiar si es posible generalizar este hecho y llegar a la conclusión de si en realidad TODO podría en esencia ser mera apariencia o ilusión sin existencia real; una especie de alucinación colectiva absoluta (después de todo, todos tenemos el mismo tipo de estructura cerebral).

El mundo antes de nuestro nacimiento


Otro proceso introspectivo que nos ayuda en la tesis que defendemos (y que ya hemos mencionado de pasada arriba al hablar sobre el sueño), es la idea de qué fue de "nosotros" antes de nuestro nacimiento como sujetos. ¿Alguna vez te has preguntado que sentiste o percibiste antes de tu nacimiento subjetivo? Es decir, ¿qué idea instintiva te viene a la cabeza sobre el mundo antes de que tu cerebro se formara y las conexiones sinápticas adecuadas se produjesen? Yo personalmente, cuando me retraigo atrás en el tiempo y acabo alcanzando los primeros recuerdos de la infancia en mi memoria, al intentar ir más allá en la historia temporal de mi vida consciente, acabo alcanzando la idea de una especie de nublosa oscuridad; algo así como una negra e inmóvil no existencia. Es decir, que me veo forzado a admitir que todo el tiempo y todos los supuestos eventos objetivos anteriores a mi nacimiento consciente se reducen para mi como sujeto a la nada. Han podido pasar 13 mil millones de años o una eternidad, lo mismo da: mi percepción intuitiva introspectiva es la de que sólo una especie de "nada" hubo antes de mi nacimiento; ni tiempo ni eventos ni cambio ni existencia, nada. Todo eso que entendemos como mundo apareció de repente para mi yo subjetivo hace apenas 40 años cuando mi cerebro tomó forma, antes de eso; sólo veo oscuridad: una especie de representación de la nada, una nulidad existencial que bien pudo (y puede) ser infinita.

¿Refuta este hecho introspectivo la existencia objetiva del mundo? Obviamente no; pero sí que pone delante de nosotros de manera sorprendente la posibilidad de hacernos una clara idea de qué se puede entender por el concepto de nada absoluta. Una nada que de hecho todos experimentamos cuando reflexionamos con retrospectiva sobre lo acontecido antes de nuestro nacimiento ¡cuando sólo observamos en nuestra mente de manera instintiva negrura y vacío (por mucho que luego nos hablen y nos creamos la objetividad del Big Bang, la evolución, y demás eventos pasados)! 

La posibilidad de que quizás jamás haya existido nada, y de que el mundo que percibimos a nuestro alrededor es pura apariencia o ilusión de existencia toma fuerza gracias a todas estas recreaciones instintivas que surgen de nuestra reflexión interior innata e inmanente: 

Si al soñar nuestro cerebro es capaz de alucinar mundos inexistentes (y durante los 20 minutos de la fase Delta de hecho desparecemos casi por completo como sujetos consientes, similar en parte al estado de coma), si las drogas alucinógenas nos permiten percibir realidades ilusorias, si tenemos cientos de ejemplos de ilusiones ópticas que demuestran que nuestro cerebro es capaz de imaginar cosas, sucesos y eventos que realmente no tienen lugar; si además cuando pensamos de manera inmanente sobre el mundo antes de nuestro nacimiento sólo vienen a nuestra cabeza ideas de oscuridad y vacío; ¿no es acaso posible e incluso probable que nuestra tesis principal sea cierta? ¿Que TODO lo que como sujetos tomamos por existente y real, lo objetivo, es pura ilusión y engaño, siendo lo único real en esencia esa eterna nada absoluta que nos viene a la mente al pensar en lo anterior a nuestro aparecer como sujetos pensantes?

Todos estos hechos que hemos mencionados vienen por lo tanto a reforzar, o como poco nos ayudan a entender metafóricamente, lo que quisimos decir antes cuando concluimos que, ante la duda ontológica sobre el mundo, no hay alternativa lógica posible mas que la de aceptar como hipótesis principal que nada existe en realidad, y que todo lo que se nos aparece como real es pura ilusión existencial.

Porque no es tan extraño como parece: cuando, como sujetos, intentamos imaginar o pensar sobre lo anterior a nuestro nacimiento consciente, o cuando intentamos imaginar nuestro futuro, una vez nuestras consciencias se apaguen; e incluso cuando pensamos en el mundo entre esas 7 horas de sueño diario, sólo se ve de manera inmanente un absoluto vacío, una nada existencial innegable. Quizás podamos aceptar a modo de fe que lo objetivo existe y  persiste pese a nuestro estado inconsciente, pero si nos preguntamos sobre nosotros, sobre nuestro estado como sujetos en esos momentos, sólo vemos una nubosa negrura inefable. Es algo que nadie puede negar. Además, debemos aceptar que incluso en nuestro estado de vigilia nuestra percepción consciente puede verse alterada de mil maneras posibles. Así pues, ante estos hechos introspectivos no cuesta tanto trabajo aceptar la tesis que niega la existencia real de cosa alguna, siendo todo el mundo pura apariencia y engaño existencial por y para sujetos.

Es más, desde las propuestas de David Hume (y pese al esfuerzo monumental de Kant), debemos aceptar que no hay modo en que nadie pueda racionalmente demostrar y convencer a otro sujeto cualquiera, fuera de toda duda, sobre la existencia real de los hechos objetivos. Es una tarea imposible a priori. En este sentido la duda sobre la existencia objetiva del mundo nos acompaña desde hace siglos y nos acompañará por siempre; pero la humanidad en general se limita a ignorar tal escepticismo insoslayable y se aferra sin pruebas a la creencia que dice que sí que existe una realidad objetiva. Nosotros proponemos la tesis opuesta; la creencia que niega a priori la posibilidad de una existencia real y objetiva, añadiendo que lo que como sujetos entendemos como mundo es pura ilusión y apariencia. Y como ya vimos:
  • La hipótesis que afirma la realidad existencial objetiva es compleja de defender y tiene muchísimos problemas lógicos a la hora de explicar el mundo en sí, como apreciamos en apartados anteriores.
  • La hipótesis que afirma la inexistencia de cualquier tipo de ente real; que todo fue, es, y será en esencia una nada absoluta (que se disfraza temporal, parcial, local, y exclusivamente entre sujetos tomando apariencia existencial), tiene apoyo inmanente (por débil que sea) cuando reflexionamos en nuestro interior sobre cuestiones tales como la distorsión de la representación del mundo que a veces sufrimos (ilusiones y alucinaciones), amén de que al imaginar el pasado y el futuro de nuestro ser como sujetos no "vemos" más que una eterna negrura o vacío existencial: la nada. Además, ya vimos que esta tesis es la única ontológicamene completa: no deja ninguna pregunta abierta, ni es necesario responder a nada de manera inefable o irracional.


El idealismo subjetivo


Cualquier persona con formación filosófica podrá hasta el momento entender que lo que se defiende no difiere demasiado de la filosofía del idealismo subjetivo defendidas por autores como Descartes, Berkeley, (en parte por) Kant y Fichte. Pero a continuación veremos que nuestra propuesta va más allá, puesto que vamos a intentar dar una respuesta completa al cómo este pensar subjetivo es capaz de dar cuenta de lo que entendemos por existencia, y todo ello sin necesidad de hacer uso del concepto de Dios, sin resignarnos en el agnosticismo, y de manera que no dejemos abierta preguntas ni tampoco acabar usando argumentos inefables o directamente irracionales. Y lo haremos atendiendo sólo a lo que la regularidad fenoménica nos cuenta (i.e., la física moderna) y tomando como hipótesis principal la ya mencionada afirmación de que: sólo si partimos de la premisa de que nada existe realmente, podremos librarnos de las preguntas abiertas, de las respuestas inefables, y alcanzar una tesis ontológica racional lógicamente congruente y plenamente completa. 

Vamos pues a ver cómo podemos lograr este resultado, pero antes; necesitamos mencionar qué es lo que nos cuenta el modelo físico teórico más preciso del que disponemos hasta el momento, para explicar luego que entendemos por matemáticas, y continuar finalmente con nuestro discurso.

El modelo estándar de partículas


Ya hemos comentado que la tesis principal que defendemos descansa en la idea de que nada existe en el sentido real y físico; que el mundo del fenómeno y nuestra representación de él se basa en un engaño o una ilusión de falso existir. Una pantomima que, no obstante, debe descansar sobre alguna base que la represente, y esa base no es otra que las matemáticas

De hecho, la física moderna escapa por completo de nuestros conceptos instintivos sobre los hechos reales, y descansa en un complejo andamiaje matemático que luego hay que "interpretar" para intentar darle sentido real. La relatividad especial, la mecánica cuántica, y su unión en el modelo estándar así lo corroboran. Tenemos sistemas de ecuaciones y proposiciones matemáticas por doquier que rompen nuestro sentido común, lo cual lleva (la mayoría de las veces sin éxito) a un esfuerzo por pretender darles significado. El caso más claro es el de la mecánica cuántica. Ésta nos dice que una partícula (la hipotética mínima expresión de materia) NO es ni está en ningún lugar-tiempo determinado, sino que se "dispersa" en ¡forma de una onda!, pero nadie sabe de qué sustancia se conforma o bajo que sustrato se dispersa. Esa onda además por principio NO es observable, siendo observable sólo el resultado de calcular el módulo al cuadrado (el conjugado compuesto) de tal onda (la cual incluye en su función el número imaginario i). Pero tampoco el conjugado compuesto de la onda de esta partícula nos indica directamente ninguna propiedad real y tangible (momento, posición, energía, etc.) sino que representa la probabilidad de que la partícula tenga tal o cual propiedad. Pero es que esa onda de probabilidad matemática tampoco es observable ni visible experimentalmente, sino que hay que observar primero un gran número de resultados de tal propiedad y luego comparar con lo predicho con esta onda de probabilidad llegándose al acuerdo de que lo que se experimenta y lo que la onda de probabilidad dice se corresponden con bastante precisión.

Luego está el hecho de que medir u observar (es decir, contar eventos), implica que la onda de dicha partícula en particular "colapsa" de algún modo, dejando su conjugado compuesto con valor igual a 1 (pasándose de probabilidad a certeza, o de onda a "partícula"). Este colapso matemático es una aberración que nadie comprende realmente y que ha dado lugar a decenas de interpretaciones para la mecánica cuántica. Sin mencionar el resto de sinsentidos como son la indeterminación del principio de incertidumbre, la superposición, el entrelazamiento cuántico, el principio de mínima acción, la relatividad de los eventos según la velocidad de un sistema respecto a otro, etc.

En resumen: las matemáticas de la física moderna quedan tan lejos del concepto intuitivo de existencia y materialidad, que es difícil, si no imposible, defender la realidad del mundo a partir de ellas. Lo más que se intenta es "interpretar" tales matemáticas intentando dotarlas y acercarlas al mundo físico cotidiano, pero siendo sinceros, con poco éxito. La física y el mundo que nos rodea se alejan cada vez más conforme estudiamos fenómenos cada vez más alejados de la energía y el tamaño de los objetos mesoscópicos; es decir, de los implicados estrechamente en la aptitud para la supervivencia en el proceso evolutivo que dio lugar a nuestro cerebro.

Así pues, cuando intentamos observar y comprender el mundo a escalas no cotidianas, vemos como terminamos con un conglomerado de matemáticas que contradicen nuestro sentido común sobre la realidad física. La existencia se nubla y se tiñe de vagas y casi inefables interpretaciones que no vienen más que a reafirmar nuestras sospechas sobre la ilusión de la realidad esencial que rodea al mundo. 

Viene a colación la frase más famosa de uno de los genios del siglo pasado, Richard Feynman: “Creo que puedo decir con seguridad que nadie entiende la mecánica cuántica”. Y para nosotros esto es algo obvio que no podía ser de otra manera. Nadie entiende la mecánica cuántica porque se pretende sacar de sus matemáticas realidad, sustento, sustancia y existencia esencial. Pero eso es imposible. Porque nada de eso es lo que nos enseñan los constructos matemáticos con los que se trabaja hoy día en física. Al contrario, lo que nos enseñan es que; ¡fuera de nuestro ámbito cotidiano evolutivo de energía y tamaño, el sentido común de la existencia objetiva de una realidad determinada e independiente del sujeto se viene abajo, quedando únicamente ideas abstractas sin correspondencia clara con nada que se pueda entender desde el sentido común como existencia o realidad

Pero continuemos. Siendo honestos, al conjunto infinito de funciones de ondas matemáticas a priori inextensas e inobservables que inundan todo el espacio-tiempo completo constituyendo campos cuánticos, también a priori sin sustento ni sustancia, y cuyas vibraciones elevadas al cuadrado (conjugado complejo) implican la probabilidad de encontrar una partícula o conjunto de partículas con tal o cual propiedad, NO se lo puede entender como una realidad física en el sentido tradicional por mucho que nos esforcemos en intentar interpretar o construir metáforas. Porque además no es sólo eso, es que estas ondas inobservables por definición interaccionan (se acoplan) unas con otras matemáticamente mediante la multiplicación de tales funciones de onda por una constante numérica (un número arbitrario), haciéndose uso para ello de otros campos cuánticos intermedios que conforman lo que se ha dado en llamar partícula "virtual"; que no es más que otra categoría de función de onda que se intercala en las matemáticas del conjunto para que todo cuadre con las observaciones experimentales. 

Esto es en resumen el modelo estándar de partículas. Un gigantesco conglomerado abstracto de constructos matemáticos que vino a destrozar nuestra creencia sobre un mundo microscópico real y determinado conteniendo sustancias y sustratos materiales bien definidos. Ahora vemos que no es así, que todo se reduce a la abstracción lógica, a lo físicamente inexistente, a lo inextenso y lo indeterminado; a lo relativo, lo insustancial e inmaterial, a la pura matemática atemporal físicamente inexistente: 


Si se quiere entender el modelo estándar de partículas de un modo más visual es muy recomendable el siguiente vídeo:

¿Qué son las matemáticas?

Vemos así como la herramienta que nos va a permitir defender la ilusión de realidad dentro de la nada esencial más absoluta son las matemáticas. A las inefables matemáticas se reducen la física moderna y son representación directa del mundo a escalas micro y macroscópicas. Fuera de las escalas de energía y tamaño de nuestro día a día, el concepto de realidad física material desaparece; y en su lugar nos encontramos simplemente con abstractos constructos ideales sin sustancia ni sustrato de soporte; sólo nos quedan relaciones y principios lógicos de estructuras imaginarias que no se pueden entender como reales o existentes en el sentido físico, pero que no obstante proyectan y hacen emerger en nuestro cerebro una ilusión subjetiva de realidad y existencia para las escalas mesoscópicas en la que la evolución biológica tuvo lugar.

Así pues, hemos encontrado en las matemáticas justo lo que necesitábamos para sustentar nuestra tesis: una base en esencia inexistente, insustancial, incausada, atemporal, inextensa, intangible, inobservable; que no necesita sustrato ni soporte físico alguno, pero que además representa y proyecta la emergencia (local, parcial, y subjetiva) de una ilusión de realidad física; que es a lo cual se reduce finalmente nuestra percepción del mundo.

Y es importante señalar aquí que no nos referimos a las matemáticas como entes existentes al estilo platónico y su mundo de las ideas, sino como puros heurísticos y constructos mentales inventados por nuestro cerebro evolutivo. Nuestra mente subjetiva, al acaparar y estudiar una pequeña parte local del todo universal, interpreta por error ese fragmento como algo real y atribuye existencia y objetividad a dichos fenómenos cambiantes. Luego, mediante razonamientos lógicos inventa un lenguaje mínimamente ambiguo con el que comunicar los patrones y regularidades fenoménicas contempladas. Es precisamente esa regularidad local, parcial, y subjetiva, convertida en lenguaje críptico, lo que se entiende como matemáticas. Es el método más eficiente mediante el cual los sujetos se transmiten unos a otros la información teórica sobre el modo en que ese mundo con regularidades, en apariencia objetivas, se comporta. 

Y nada más. Las matemáticas no existen en esencia, ni tampoco tienen nada de especial los símbolos o números que nosotros utilizamos de manera arbitraria. En el fondo las matemáticas no son más que creaciones imaginarias que permiten la comunicación sobre la regularidad fenoménica local y parcial entre sujetos con estructuras neuronales de similares características y capacidad.

Al decir que "2 + 2 = 4", no pretendemos decir que hay un mundo platónico donde existe el 2, el 4, el "+", y el "="; sino simplemente decimos que esos símbolos, números y el orden en que los establecemos, nos permiten construir un insustancial lenguaje capaz de transmitir (entre sujetos con similares capacidades intelectuales) información lógicamente consistente sobre los fenómenos del mundo y el modo en que estos parecen variar. En el caso de ejemplo, sólo estamos comunicando de manera no ambigua y críptica que en el mundo empírico que nos rodea es una regularidad (es costumbre, como diría Hume) observar que si unimos dos objetos a otros dos, acabamos con un sistema de cuatro objetos.

Y esta afirmación sobre las matemáticas se mantiene y generaliza para todas las ramas de las mismas: álgebra, geometría, trigonometría, análisis, estadística, etc.

Por lo tanto, ahora podemos por fin cerrar el círculo y entender en conjunto lo que está ocurriendo: en esencia, teniendo en cuenta la mayor totalidad imaginable (el Todo), no existe nada. Sin embargo, si tomamos trozos parciales y locales de ese Todo, entonces pueden aparecen sujetos capaces de proyectar incompletos fragmentos de este Todo, alucinando así con el concepto de existencia, movimiento y cambio. Esa falsa apariencia de existencia y regularidad es luego lógicamente encriptada (matemáticas) y transmitida en masa entre sujetos con esta misma capacidad mental, de modo que todos acaban coincidiendo en que es cierto que existe un mundo físico y que por tanto hay que explicar su origen, causa y sustento.

Pero si se atiende con cuidado a estas matemáticas ya vimos que se pueden obtener pistas de la Verdadera nada esencial subyacente al mundo. Las leyes de conservación indican que cada vez que se observa un sistema, la suma de las propiedades del mismo siempre son tales que se cancelan opuestos hasta que ningún cambio neto tiene lugar. La teoría de la relatividad se basa en el concepto del invariante, el principio de mínima acción (H(q,p,t) - E = 0) también relaciona el movimiento de las partículas a la condición de que la energía total E del sistema permanezca sin cambio neto alguno (H(q,p,t) = E), y podríamos continuar de este modo con mil ejemplos más. Las teorías y leyes físicas, una vez codificadas lógicamente con símbolos matemáticos, apuntan siempre al mismo hecho: se mire donde se mire, las regularidades de los sistemas físicos se comportan de modo tal que, netamente; todo se conserva, todo permanece y nada cambia.

¿Y por qué todo se conserva, se cancela y permanece y se mantiene libre de cambio real y neto? Porque la creación, la existencia, el movimiento y el cambio son en esencia imposibles. Porque en realidad nada existe, y nada puede surgir de la nada. Sólo la apariencia de existencia y de cambio tienen cabida en este marco, y únicamente de manera subjetiva: ideal e insustancial.

El origen de las matemáticas


El lector más avispado puede todavía argumentar o argüir que estas propias matemáticas, es decir; ese lenguaje críptico mediante el cual nos transmitimos entre sujetos las regularidades y patrones observadas en el fenómeno, necesitan de algún tipo de sustento o de explicación. Pero no es el caso y voy a explicar a continuación el modo en que podemos salir de esta aparente contradicción:

La pregunta sobre el origen de las propias matemáticas se basa en la equivocada idea de proponer que éstas existen. Pero no es el caso, como hemos propuesto anteriormente. Las matemáticas no son nada en sí, en esencia no existen; tratándose simplemente de un insustancial lenguaje encriptado mediante arbitrarios símbolos ordenados y estructurados lógicamente mediante el cual nos comunicamos los sujetos unos con otros, expresando lo que observamos y percibimos sobre un supuesto mundo objetivo externo a nosotros mismos; un mundo sobre el cual todos los individuos concordamos y que, al parecer, compartimos. Es como la pretendida realidad del rojo. El color rojo no existe en sí, sino que emerge como un concepto ideal entre sujetos con similares cerebros al interpretar éstos (de manera inconsciente) los valores matemáticos medios (cuánticos) de la longitud de onda de los fotones (que ya vimos que se reducen a un conjunto de etiquetas y números indeterminados sin base material, y sin sustrato ni sustancia).

Pero claro, aunque las matemáticas en sí sean ideas imaginarias insustanciales, inextensas, intangibles e inexistentes en el sentido físico del término; aún quedaría por ver dos puntos: 1) Estudiar si tales ideas necesitan de un sustento (el cerebro en nuestro caso) que deba ser algo existente y material, y 2) estudiar si esa regularidad que nos transmitimos los sujetos, matemáticas mediante, es necesariamente algo físico y real. 

Antes de responder vamos a proponer esta imagen para que el lector pueda visualizar el discurso que realizaremos a continuación:


Hemos visto que los sujetos pensantes capaces de preguntarse por la explicación ontológica del mundo basan toda su capacidad intelectual, incluida la consciencia, en un supuesto sustento físico al que llamamos cerebro (4). Este complejo cerebro ha evolucionado en la Tierra durante millones de años mediante un proceso mecánico guiado por la termodinámica en sistemas lejos del equilibrio térmico. Este proceso, en resumen, lo que ha hecho es unir y ordenar intrincadas estructuras de proteínas (1 -> 2) y otros compuestos orgánicos conformando primero células (2 -> 3), luego seres multicelulares simples, y finalmente organismos con distintos órganos cooperando. Tras aproximadamente 4000 millones de años aparece un órgano (3 -> 4) lo suficientemente complejo y especializado (el mencionado cerebro) capaz de alcanzar la consciencia, la lógica y la capacidad para transmitir información críptica (matemáticas) a individuos que poseen un órgano similar (4 -> 5). 

Posteriormente este avanzado órgano llamado cerebro se pone a estudiar y a generar ideas y teorías sobre el mundo, las cuales transmiten a otros sujetos mediante el lenguaje matemático. Tras varios siglos de ciencia (la cual incluye como paso fundamental la corroboración empírica experimental), este cerebro es capaz de explicar su propio origen del modo en que acabamos de comentar (5 -> 1' -> 2 -> 3 -> 4 -> 5). Parte primero de las regularidades fenoménicas experimentales, y formaliza en lenguaje matemático usando unas extrañas (y poco intuitivas) ecuaciones matemáticas, el funcionamiento del mundo subatómico de las partículas. A esa descripción de bajo nivel la llama modelo estándar; pero el andamiaje sobre el cual este modelo se constituye es completamente insustancial e indeterminado. El realismo hace aguas y el fenómeno físico pierde en el mundo de las partículas las características mínimas que se exigen para determinar que algo existe y es real. De hecho, en la teoría de campos (1) en que se basa el modelo estándar de partículas, éstos constituyentes mínimos del ser dejan de constituir entes independientes, determinados, sustanciales y observables; reduciéndose los mismos a un listado de meras funciones, números, y etiquetas. 

Sea como fuere, si obviamos la extrañeza de estas leyes matemáticas subyacentes a la partícula, podemos cerrar el círculo explicando perfectamente el paso de partículas a átomos, de éstos a moléculas, luego a macromoléculas (como las proteínas), orgánulos y células (termodinámica mediante), y finalmente órganos y organismos con cerebros los cuales pueden entender y transmitir el ciclo completo que ha llevado a su propia aparición en el mundo.

Ahora sí, ya estamos en condiciones de poder responder a las dos preguntas que nos hicimos antes:

1) Estudiar si las ideas mentales (generadas en nuestro caso por el cerebro) necesitan de un sustento físico que deba ser algo existente y material.

La respuesta paradójicamente es que NO, y se puede ver gráficamente si recorremos el camino inverso desde el punto (4) en la gráfica hacia el punto (1). El cerebro basa su funcionamiento en la coordinación de estímulos eléctricos por entre células neuronales haciendo uso de moléculas llamadas neurotransmisores. Pero tanto los potenciales eléctricos como las moléculas que conforman las neuronas y los neurotransmisores (y demás constituyentes del cerebro) se reducen como vemos a la bioquímica primero, y a la física atómica. Finalmente, la física que estudia los átomos es reducida a la teoría que describe el mundo de las partículas: el modelo estándar y sus etéreos campos cuánticos.

Y aquí tenemos la clave: el modelo estándar describe un mundo en el que las partículas no son materiales en el sentido de poseer sustancia y extensión; no son "cosas" tangibles, determinadas, y directamente observables, no poseen siquiera la propiedad de la indivisibilidad ni la individualidad (el concepto de campo cuántico así lo determina); todo se reduce a un conglomerado nubloso de infinitud insustancial, invisible e indivisible, de probabilidad e indeterminación; en resumen, acabamos con puras ideas mentales que no parecen describir nada físico o real en sentido estricto. Estas ideas mentales las formalizamos matemáticamente (funciones de onda, probabilidad, etc.), pero eso no debe hacernos olvidar que no hay modo de "interpretar" dichas matemáticas de manera que podamos dotar de realidad física a la partícula en sí.

Una partícula, lo que se entendía como la unidad mínima de materia, ha resultado quedar reducida a  perturbaciones ondulatorias no observables dentro de un insustancial, interminable, inextenso, indeterminado e indetectable éter de probabilidad (campos cuánticos). Pero esta idea de partícula generada por nuestro cerebro no puede entenderse como algo físicamente real por mucho que lo pretendamos.

Por lo tanto no, las ideas mentales de nuestro cerebro no necesitan de un sustento físico real, siendo las mismas fruto de un proceso que se reduce finalmente a conceptos mentales sin existencia física; inefables partículas que sólo confieren la capacidad de pensar de manera local, parcial y subjetiva. Es decir; que el pensamiento aparece de la nada cuando ese infinito "mar" de indecible e insustancial éter de funciones de onda se organizan localmente de tal manera que surge la ilusión del círculo de la gráfica anterior. 

Sin el cerebro subjetivo (4), la propia idea de existencia física, de espacio y de tiempo, no tendría sentido; y todo quedaría reducido pues a lo insustancial, a lo interminable, lo inextenso, lo atemporal, lo indivisible, lo intangible; es decir, a la nada existencial más absoluta. 

Por lo tanto no es sólo que el cerebro no necesite de un sustento físico real para poder idear e imaginar, es que es sólo gracias a este cerebro subjetivo (reunión parcial y local fortuita de esas nubes de indeterminación probabilista) que el mismo concepto de realidad física adquiere su significado parcial en el sujeto. Un concepto ideal, aparente y engañoso; una ilusión que aparece desde la nada existencial y que no necesita explicación alguna una vez que se detecta lo ilegítimo de otorgar realidad física a este constructo mental con el que todos alucinamos: el mundo.

2) También debíamos estudiar si esta regularidad que nos transmitimos los sujetos, matemáticas mediante, es necesariamente algo físico y real. 

A estas alturas debe ser obvia la respuesta: no. Todo lo que los sujetos se transmiten los unos a los otros, se reduce a la misma nada esencial en que resulta acabar el estudio de la física de partículas. De hecho, no podemos siquiera decir con propiedad que hay separación o individualidad real entre unos objetos y otros, ni siquiera entre unos sujetos y otros. Todo el mundo en su conjunto; tanto los sujetos que alucinan en masa, como los objetos físicos en apariencia externos a nuestro pensar, somos la misma cosa: un infinito e indivisible "mar" de negrura insustancial (1). Un eterno no existir que localmente delira con la apariencia y el cambio cuando esta nada sueña con una parte su todo (cuando ocurre el círculo completo de la gráfica de arriba 1->5).

En este punto tengo que incluir este pequeño fragmento de una serie de televisión muy interesante que viene a expresar en parte lo descrito hasta el momento:

Transcribo el texto del vídeo a continuación:

"Myself. My self. That's the problem. That's the whole problem with the whole thing. That word: self. That's not the word. That's not right, that isn't ... That isn't. How did I forget that? When did I forget that?

The body stops a cell at a time but the brain keeps firing those neurons, little lightning bolts like fireworks inside and I thought I'd despair, or feel afraid, but I don't feel any of that, none of it because I'm too busy. I'm too busy in this moment, remembering. 

Of course. I remember that every atom in my body was forged in a star. This matter, this body is mostly just empty space after all and solid matter? It's just energy vibrating very slowly and there is no Me. There never was. The electrons of my body mingle and dance with the electrons of the ground below me and the air I'm no longer breathing, and I remember there is no point where any of that ends and I begin. I remember I am energy, not memory, not self. My name, my personality, my choices all came after me. I was before them and I will be after and everything else is pictures picked up along the way. Fleeting little dreamlets printed on the tissue of my dying brain, and I am the lightning that jumps between. I am the energy firing the neurons and I am returning. Just by remembering, I'm returning home. It's like a drop of water falling back into the ocean of which it has always been a part. All things a part. All of us a part. You, me, my mother and my father, everyone who has ever been, every plant, every animal, every atom, every star, every galaxy. All of it. More galaxies in the universe than grains of sand on the beach and that's what we're talking about when we say God. The One. The Cosmos and its infinite dreams. We are the cosmos dreaming of itself. It's simply a dream that I think is my life, every time. But I'll forget this. I always do. I always forget my dreams. 

But now, in this split second, in the moment I remember, the instant I remember I comprehend everything at once: there is no time, there is no death, life is a dream. It's a wish made again and again and again and again and again and again and on into eternity. And I am all of it. I am everything, I am all.

 I am that I am."

Otro vídeo, menos poético y más científico, donde se viene a expresar algo muy similar es la sencilla divulgación de la teoría cuántica de campos que realiza el físico Arvin Ash en el siguiente vídeo (de especial interés lo comentado en el minuto 11:48 del mismo):


¿Y por qué estas matemáticas y no otras?


Aún aceptando, visto lo anterior, la no necesidad o lo ilegitimo de exigir una explicación para las matemáticas en sí, el lector todavía puede argumentar que nuestra tesis deja sin responder por qué son tan concretas las matemáticas que derivamos desde la observación física del mundo microscópico y macroscópico. ¿Cuál es el origen del fino ajuste de las constantes cosmológicas y de las leyes matemáticas que usamos para describir la regularidad del fenómeno en nuestro mundo? ¿Por qué derivamos estas matemáticas (esta concreta estructura lógica de símbolos)  y no otras cuando éstas abarcan un conjunto infinito de posibilidades?

La clave para esta pregunta es que, aunque el conjunto de reglas matemáticas (el conjunto de símbolos y de estructuras lógicas que los relacionan) es infinito, ideal, inextenso, intangible, insustancial, inexistente en el sentido físico, y además atemporal; aún así, no todos los subconjuntos de estas reglas permiten que surja la "alucinación" subjetiva del ser, del cambio y del movimiento. Es decir, que son sólo unos determinados subconjuntos del conjunto infinito de reglas matemáticas los que permiten la ilusión de la existencia temporal que nosotros como sujetos proyectamos ilusoriamente como algo real y físico (no cualquier conjunto de regularidades permiten el ciclo completo que vimos en al apartado anterior, pasando de la pura e inexistente regularidad matemática (1) hasta dar lugar a cerebros (5) que localmente perciben la ilusión del cambio (1')). 

Es la nuestra una propuesta similar a la del multiverso matemático de Nick Bostrom, aunque con la diferencia de que nosotros no afirmamos la existencia de múltiples universos con distintas leyes matemáticas, porque hemos dicho que no existe nada real, sino únicamente la existencia de múltiples subconjuntos de regularidades capaces de hacer emerger el "engaño" subjetivo de una existencia física. La propuesta de Nick tiende más hacia el platonismo e intenta dotar de existencia y realidad a esos mundos con matemáticas diferentes; mientras que nosotros defendemos que no existe nada en realidad: ¡mucho menos infinitos universos físicos que pretender explicar!

Nuestra propuesta puede entenderse como una especie particular o más general del principio antrópico: sugerimos que las características de cualquier conjunto de regularidades capaces de ser percibidas de manera ilusoria como una realidad física existente al proyectarse subjetivamente una pequeña parte del Todo (que es la nada absoluta); parecerán siempre estar "afinadas" precisamente porque son sólo los subconjuntos de este tipo los que permiten la aparición de "consciencias" capaces de preguntarse por la causa de su "realidad" y "existencia", sin embargo; en esencia vemos que no hay tal realidad ni tal existencia, y que todo es pura y llanamente una proyección ilusoria de ser y de cambio físico facilitada por un subconjunto particular, local, y parcial de regularidades insustanciales e inexistentes en el sentido físico (las cuales nosotros describimos mediante un lenguaje matemático que nos parece finamente ajustado).

En este punto cabe recalcar de nuevo que ese conjunto infinito de intangibles y simultáneas regularidades posibles (ese Todo) conforma en esencia lo que podemos denominar como una nada absoluta, en donde nunca nada realmente existe ni nada jamás deja de existir. Donde todo se cancela. Se trata simplemente de una infinidad de concurrentes reglas insustanciales, inextensas, atemporales, impotentes, inexistentes; en donde los conceptos de causa, efecto, movimiento y cambio no tienen cabida. Una nada que en esencia nunca deja de ser nada, aunque en la práctica un subconjunto parcial de sus reglas sí permite "desvariar" con la fantasía subjetiva de una existencia física.

Recalquemos de nuevo: todas estas reglas o regularidades insustanciales coexisten de manera eterna y atemporal, y en esencia cancelan sus propiedades como un Todo de modo que nada resta esencialmente: nada existe, nada queda, nada que explicar; ni sustancia ni tiempo ni extensión ni causa ni movimiento: sólo la esencial e indivisible nada absoluta.


Las partículas virtuales del modelo estándar


Vamos a realizar a continuación un pequeño receso para describir un fenómeno físico que la física moderna nos cuenta sobre nuestro mundo. Recordemos que tras el descubrimiento de la mecánica cuántica todo el fenómeno en el mundo se reduce a la mera probabilidad. No hay un estado de existencia definido, sino un estado matemático de probabilidad de existir de una u otra manera determinada. Nada en el mundo cuántico es y está en un estado definitivo y determinado; sino que todo vagabundea a lo largo de una función de onda que dictamina en qué porcentaje un ente tiene una determinada cualidad y en que porcentaje tiene tal otra. Todo es difuso e ilusorio y ninguna existencia física parece posible: el principio de incertidumbre se encarga de ello.


No es esta incertidumbre matemática el único rasgo sorprendente de la cuántica, pero sí el más relevante; y más aún cuando se aplica a las variables no complementarias de tiempo y energía (en lugar de a las de posición y  cantidad de movimiento). Recordemos que grosso modo energía y masa son cualidades equivalentes, por lo que cuando aplicamos este principio sobre el concepto de energía descubrimos que es posible que algo (lo que entendemos como partícula, masiva o no) aparezca literalmente como una pequeña fluctuación o perturbación sobre el vacío de un campo cuántico determinado; con la única condición de que la relación entre el tiempo que dicha perturbación permanezca como fenómeno en el mundo y la cantidad de energía (~masa) que tal ente posea obedezcan la inecuación que constituye el principio de indeterminación. Esto supone que cuanta más masa posea este ente (perturbación o fluctuación) aparecido desde el vacío cuántico, antes debe tal ente desaparecer de nuevo en la nada.

Pero remarquemos de nuevo que lo que entendemos por partícula no es más que una perturbación o fluctuación matemática dentro de un campo cuántico; en concreto, lo que anteriormente denominamos como masa (~energía) se traduce en cuál es la frecuencia y la amplitud de la onda de probabilidad ocurrida en dicho campo cuántico. Esta onda de probabilidad o perturbación en el campo cuántico (i.e., la partícula) posteriormente se mueve y cambia según el otro andamiaje fundamental del mundo cuántico: la ecuación de Schrödinger. Esta ecuación simplemente va a determinar el cambio en la amplitud, frecuencia, y el modo de vibración en general que va a sufrir esa función de onda en el tiempo.

Y ocurre una cosa sorprendente al unir los dos conceptos cuánticos arriba descritos: la apariencia de partículas virtuales. Estas partículas, base del andamiaje principal del modelo estándar, vienen a ser partículas normales y corrientes (es decir, perturbaciones u ondulaciones matemáticas) pero que tienen una peculiaridad especial: aparecen sin causa previa y se desintegran y desaparecen de nuevo en la nada muy rápidamente. 

Realmente sorprendente: tenemos un ente matemático (un espontáneo proceso de fluctuación ondulatoria) que sucede sin causa previa (sin que nada anterior ni exterior actúe o impulse para que tal fenómeno ocurra) y que debe desaparecer (siguiendo el principio matemático de indeterminación) tan rápido que tal fluctuación en esencia es como si no hubiese ocurrido (para que lo entendáis, no hay a priori modo de que jamás una partícula virtual pueda ser directamente detectada en modo alguno). De hecho, a esto se reduce en realidad el asunto y de ahí viene el apodo de "virtual": esas partículas espontáneas e incausadas deben aparecer y desaparecer de modo que su existencia no sea en modo alguno detectables, es decir; todo debe suceder como si nada hubiera ocurrido en realidad. 

Matemáticamente esta regla queda (en nuestro universo, y usando nuestra estructura arbitraria de símbolos) tal que así:




Aplicando este mismo concepto al Universo como un todo


Nuestro universo emerge, según el modelo cosmológico más aceptado, como una perturbación matemática incausada sobre un campo cuántico primigenio (el inflatón) que posteriormente derivó en subsecuentes procesos de creación y desintegración de otras partículas. Este proceso se parece en gran medida a lo que sucede en el modelo estándar, donde una partícula "virtual" puede desintegrarse posteriormente en otras partículas "virtuales" o "reales" siempre y cuando se respeten las leyes matemáticas de conservación y el principio de indeterminación. 

Por lo tanto el universo percibido por nosotros como sujetos podría entenderse en esencia como un proceso virtual en paridad a lo que ocurre en el modelo estándar con las partículas virtuales. Una energética perturbación (un ente matemático de probabilidad sin estado físico definido) emergió del vació de un campo cuántico primigenio (el inflatón) de manera incausada (i.e., que nada exterior o externo a tal perturbación actuó sobre este evento espontáneo). Y por lo tanto, según el principio de indeterminación, dicha perturbación primigenia (la energía necesaria tomada de la Nada en dicho evento) debe devolverse (es decir, desaparecer) de manera que tal perturbación (y el resto de ondulaciones derivadas que han ido ocurriendo durante millones de años) deben terminar (y terminarán) de acuerdo a la inecuación del principio de indeterminación del que ya hemos hablado: esto es, tan "rápido" que, a efectos prácticos, sea como si en realidad (en esencia) nada físico hubiese ocurrido.

Podemos concluir así que eso que todos entendemos como Universo físico no es en realidad (en esencia) Nada tangible o definido, que no hay, pese a que nuestra percepción cognitiva ilusoria nos pretenda "engañar", más que un caduco proceso matemático "fantasma" o virtual con apariencia de existencia.

Es mas, ya existen tibios avances en la divulgación científica que hacen apuntar a que los físicos están empezando a reconsiderar toda la tesis que venimos defendiendo hasta el momento. Valga como ejemplo este vídeo del famoso canal de YouTube PBS Space Time:


Generalizando

Hemos llegado a la conclusión de que ciertamente es posible que un subconjunto del conjunto infinito de reglas y regularidades posibles consigan hacer emerger la apariencia de ser; y tenemos como muestra experimental directa de tal hecho el uso de las partículas "virtuales" que hace la física moderna. Además, podemos extender los principios que dictan estas partículas virtuales y, dando un paso atrás, aplicar estas mismas reglas a la aparición (y desaparición) de nuestro Universo completo como un ente matemático igual de ficticio que esas partículas virtuales de la que nos habla la teoría cuántica de campos.

Y como todos los campos cuánticos, incluido el inflatón, y el resto de leyes y principios cuánticos reducen todo el fenómeno a la mera matemática insustancial, indeterminada e incausada; no es descabellado generalizar y hablar de que en realidad toda existencia es pura apariencia subjetiva y local. Y no sólo en nuestro universo, sino en cualquier tipo de mundo en el que las matemáticas reinantes permitan este tipo de alucinación física a la par que dejen la esencia de la nada inalterada.

Pero recordemos una vez más que todo este andamiaje físico se reduce a una determinada codificación y transmisión entre sujetos de números y símbolos arbitrarios conformando ese lenguaje que llamamos matemáticas. Lo símbolos y la estructura lógica en que se ordenan fueron seleccionados históricamente de manera aleatoria y, de hecho, el caso de que usemos una numeración en base decimal viene determinada porque ¡como especie tenemos diez dedos en las manos!

Por lo tanto lo importante no es el número, ni la ecuación, ni la fórmula; sino lo que éstos nos dicen una vez decodificamos su significado en lenguaje natural. Y es en este proceso de interpretación sobre la regularidad matemática donde encontramos grandes problemas cuando se parte de la creencia de que esos patrones realmente describen una existencia física real y objetiva. Se presupone a priori la existencia del fenómeno descrito y de ahí surgen todos los malentendidos una vez que se pretende entender el mundo. Pero la realidad es mucho más simple: no existen realmente ondas de probabilidad pululando y colapsando misteriosamente en un supuesto espacio-tiempo absoluto y definido; ni las partículas existen realmente como sustanciales entes objetivos definidos y determinados, ni siquiera el sujeto que piensa existe en realidad puesto que su pensamiento se reduce al cerebro, el cual a su vez reduce su aparente existencia al mismo inextenso e inmaterial concepto de partícula. 

Ya vimos que el círculo que explica el mundo empieza y acaba en infinitas reglas o regularidades insustanciales (sin sustrato) que coexisten de manera eterna y atemporal y que, en esencia, cancelan sus propiedades como un Todo de modo que nada resta esencialmente: nada físico ni real existe. Y esto es lo que las matemáticas vienen a decirnos cuando nos atrevemos a interpretarlas desde el punto de vista más sensato.

Los universos "virtuales" del sujeto

En este punto, podemos por fin avanzar un poco más y concretar que subconjunto de las matemáticas (de las infinitas e inextensas regularidades y reglas posibles y eternamente coexistentes) son capaces de generar el equivalente a lo que nosotros podríamos entender como un universo físico. En general, estos subconjuntos deben cumplir a la vista del sujeto siempre dos condiciones primordiales:

1) Que sean tales que permitan la alucinación subjetiva, parcial y local de una apariencia física de existencia, movimiento y cambio.

2) Que sean tales que ese "engaño" de existir deje toda esencia inalterada, puesto que de la nada infinita, insustancial, impotente, atemporal e inextensa; de esa nada absoluta que es la única Verdad en sí, no puede emerger algo que contradiga su Naturaleza de plena nulidad existencial. Así pues, la apariencia de existencia emergente debe ser de modo que las reglas y regularidades fenoménicas implicadas aseguren que, tomadas en su conjunto, sea como si nada existió realmente. Es decir, que todo se reduzca a meros destellos puntuales y focalizados; distorsiones surgidas al "observar" el sujeto localmente una parte del Todo.

Las leyes y principios matemáticos de nuestro mundo cumplen con estas dos condiciones, motivo por el cual no debe sorprendernos el fino "ajuste" de las características del mismo para que podamos tú y yo estar ahora aquí debatiendo sobre el asunto.

De la alucinación subjetiva (y colectiva), local y distorsionada de una existencia física real, donde el movimiento y el cambio tienen lugar; se encargan las leyes termodinámicas y la relatividad. Ya hemos comentado que la relatividad lleva implícito el hecho de que pasado presente y futuro están escritos y fijos en un continuo espacio-tiempo (un bloque estático de cuatro dimensiones matemáticas). Y la flecha del tiempo, necesaria para dar sentido al concepto de cambio y movimiento, es pues una "alucinación" local de nuestro cerebro cuando éste proyecta slides (rebanadas) de este bloque del continuo matemático del espacio-tiempo siguiendo el camino marcado por la termodinámica: algo similar a como una película ya grabada puede ser proyectada desde cualquier instante local determinado. Podemos avanzar la película, retroceder, ir 10 minutos hacia delante, etc., pero el contenido de la película nunca cambiará. Lo mismo sucede con la "apariencia" de la existencia física. Es relativa y local al "observador" (al sujeto que alucina). 

Y para la película ya grabada y terminada que constituye nuestro mundo, fue la termodinámica la directora y encargada de dirigir a los actores de principio a fin. Se encargó de hacer cumplir el principio de indeterminación del que hablamos antes, y también facilitó que localmente aparecieran cerebros gracias al empuje constante del aumento de la entropía total, lo cual permitió que en sistemas lejos del equilibrio térmico este aumento entrópico fuese maximizado gracias a un gigantesco aumento local en el orden de la materia; lo que acabó facilitando el proceso biológico evolutivo en la Tierra y finalmente dando lugar a nuestra configuración neurológica: que es la encargada de "alucinar" localmente con la ilusión del fenómeno físico como ente real.

Por tanto, cuando decodificamos las matemáticas de estas dos teorías, lo que descubrimos son regularidades y reglas que aseguran la causalidad local del fenómeno y el movimiento y el cambio parcial hacia estados desordenados pero que localmente pueden ser muy complejos. Un infinito, atemporal e inalterable bloque estático de cuatro dimensiones ya filmado donde todo es, fue y será de modo tal que tomando trozos parciales y locales del mismo aparecen en cierto punto sujetos que alucinan en masa y se transmiten la misma emergencia ilusoria de una existencia física; donde el cambio y el movimiento parecen entes objetivos reales. Un delirio existencial inevitable y proyectado punto por punto una y otra vez durante toda la eternidad de manera simultánea. 

Por otra parte, del punto (2) se encargan las leyes matemáticas de la conservación. Es decir, las reglas y regularidades que se encargan de que, tomado como un Todo, ningún cambio neto esencial tiene jamás lugar.  Así pues, las matemáticas (regularidades) que se encargan de la conservación de la energía, del momento lineal, del momento angular, de la carga, etc. son tales que, ¡al tomar el conjunto de un sistema (y no una parte del mismo) el cambio neto efectivo total es nulo! Es decir, que las matemáticas que describen la regularidad del fenómeno aseguran que el cambio neto es, y siempre será, inexistente (nulo). Esto efectivamente asegura que en esencia el cambio y el movimiento sean imposibles, lo cual desvela claramente el engaño al que nos lleva nuestro cerebro al proyectar sólo una parte del todo y tomando dicha proyección como algo existente y real. No es así, puesto que tomando al todo y no a la parte, es obvio que no hay cambio, no hay movimiento, no hay existencia; en esencia globalmente el Todo es nada: siempre lo ha sido y siempre lo será.

Podemos resumir lo anterior si reflexionamos sobre el hecho de que el mundo que ilusamente observamos como ente real y físico, es sólo posible gracias al conjunto concreto de reglas matemáticas que lo conforman. Estas reglas permiten la aparición en cierta porción del eterno e insustancial bloque matemático cuatridimensional (el espacio-tiempo) de un complejo conglomerado de partículas capaces de "percibir" pequeñas rebanadas parciales, locales, causales y relativas (limitadas por el cono de la velocidad máxima de la luz) de todo el bloque en su conjunto. Pero estos conglomerados, a los que llamamos cerebros, se reducen igualmente a las insustanciales matemáticas subyacentes de sus partículas constituyentes; y del mismo modo, los impulsos sensibles (impresiones o fenómenos) que reciben de esa rebanada local proyectada (esa pequeña parte del todo) son igualmente constructos matemáticos ideales que demuestran la cancelación de las partes. De este modo, vemos como las matemáticas adecuadas (las regularidades y reglas adecuadas) permiten la ilusión subjetiva de existencia física, de movimiento y de cambio; pero en el fondo todo se reduce a la pura Nada alucinando con una existencia física que es imposible y que, de hecho, no es. 

Esto es en esencia el mundo; y no solo nuestro mundo, sino cualquier otro mundo que pueda ser percibido por un sujeto cualquiera: la Nada más absoluta; incausada, infinita, atemporal, inexistente e impotente; soñando y fantaseando con el cambio y el ser, a cambio simplemente de que dicha alucinación no suponga alterar en modo alguno a la Nada como un todo esencial. Sin un cambio neto real y esencial, la Nada se permite "soñar" infinitamente, indefinidamente, y simultáneamente con lo aparente.

Así pues, cerramos nuestra tesis tomada como la única posibilidad lógica y racionalmente completa a la hora de explicar la realidad ontológica tras nuestro concepto del universo. La única metafísica capaz de frenar la recursión infinita de la causalidad a la vez que no deja preguntas abiertas y sin respuestas; principalmente la pregunta fundamental: ¿por qué existe algo en lugar de más bien nada? y: ¿qué causa, sustenta, y origina a ese supuesto ente primigenio propuesto del que todo lo existente surge o sobre lo que todo se sustenta? 

Sólo la tesis racional que defiende que la esencia ontológica fundamental es la Nada más absoluta puede escapar de manera congruente y completa de estas preguntas. Y, apoyados por la física moderna, hemos desarrollado esta tesis hasta llegar a completar la misma dándole un sentido amplio y coherente con nuestras observaciones y conocimientos actuales sobre la regularidad que nos enseña el fenómeno.

De hecho, como comentamos anteriormente, ya se mueve en la comunidad científica propuestas, todavía vagas y difusas, en el sentido de lo aquí expuesto. Valga de ejemplo este vídeo de divulgación de uno de los canales de Youtube más seguidos en lo referente a la física @HistoryoftheUniverse:


Justo al final del vídeo, cuando el narrador propone las posibles explicaciones al problema de la existencia (no siendo ninguna de ellas racionalmente completas y cerradas como aquí hemos exigido), acaba con la siguiente frase: "or perhaps our existence is little more than a quantum dream against a backdrop of unending nothingness". Ahí lo tenemos, nuestra propuesta, la que llevamos todo este artículo defendiendo; expresada en pocas palabras y soportada por los hechos fenoménicos empíricos: a quantum dream against a backdrop of unending nothingness.

Resumen final de la tesis

El mundo no existe. Esta sencilla frase resume por completo nuestra propuesta. No hay otra alternativa lógica y racional capaz de explicar sin dejar preguntas abierta la (aparente) existencia del mundo. Y da igual las vueltas que le demos, no hay más remedio que aceptar este hecho o abrazar el agnosticismo, o una tesis inconsistente o incompleta. Yo jamás pude dejarme llevar completamente por una de tales propuestas parciales; y he sido un hombre sin fe hasta ahora. Ahora creo al fin; ya tengo un credo al que aferrarme y que me llena y me satisface: un credo completo, sin preguntas pendientes de respuestas, sin respuestas inefables, ni respuestas irracionales; ¡y un credo que además es congruente con la física moderna! Por fin, tengo una fe absoluta a la que aferrarme: Todo...es Nada.

Es posible en resumen que; dado que toda la comunicación de información se limite forzosamente a transmitirse entre sujetos similares en (y sobre) una porción parcial y cercana de un bloque espacio-temporal, dichos sujetos simplemente estén otorgando, como acto de fe, existencia real a un conjunto de fenómenos y regularidades que todos perciben pero que serían sólo una proyección fragmentada e incompleta del conjunto. 

Todos los sujetos acuerdan que sus percepciones e ideas deben representar algún tipo de existencia objetiva porque todos observan lo mismo, pero la cuestión que es que todos observan lo mismo porque  todos viven cerca en el espacio-tiempo (lo cual incluye la comunicación entre generaciones de sujetos). Pero si en lugar de quedarnos con esa visión parcial del sujeto, que debe forzosamente ser parcial a proiri, nos interesamos por el conjunto global; lo que la regularidad matemática nos muestra en la física moderna es que todo es relativo e indeterminado, insustancial e inmaterial (en el sentido tradicional), que todo en el universo parece terminar cancelando los opuestos hasta restar en nada (cero); siendo en este sentido revelador que todo el fenómeno se pueda reducir a leyes de conservación y simetría, lo cual implica  que todo cambio en el fenómeno de manera neta (tomado un sistema cerrado) es imposible, puesto que las cualidades y cantidades generales de cualquier propiedad en el conjunto de partículas deben ser las mismas al inicio y al final (deben conservarse tomadas en su totalidad). Y si a esta conservación sumamos el hecho de que cosmológicamente todo el contenido del universo parece cancelar opuestos en esa propiedad fundamental que denominamos energía (la cual acaba también restando cero), eso implica que no sólo el cambio neto es imposible dentro del mundo sino que el propio mundo tomado en su conjunto no existe como tal, puesto que todo en él se regula mediante el concepto de energía, el cual vemos que se reduce mirado globalmente a la nada.

Los sujetos por lo tanto proyectan y se transmiten forzosamente ideas sobre experiencias sesgadas y parciales; se cuentan cuentos sobre un supuesto mundo compartido entre ellos, como si tal mundo por la fuerza del sentido común no tuviese más remedio que ser real y poseer existencia esencial. Pero seguramente no es el caso, y el hecho de que no sea lógica y racionalmente posible evadir la trampa de la recursión infinita al tratar de explicar un origen, causa y sustento para tal realidad; o el hecho de que no podamos entender por qué existe algo en lugar de la nada (cuando la existencia sí necesita una explicación al contrario de la absoluta nulidad, la cual no requiere de origen ni causa ni sustento ni respuesta sobre su existir en lugar de no existir). 

Las matemáticas nos muestran además lo que nuestro sentido común se niega a aceptar: si el conjunto del cosmos parece acabar cancelando cuantitativamente en general cualquier cambio neto en las cualidades de sus partículas, y si de hecho todo el universo surge a partir de una fluctuación cuántica (lo cual ya de por sí echa por tierra de un plumazo el realismo tradicional), la cual debe ceñirse al principio de indeterminación que implica que toda creación que tome prestada energía para su nacimiento debe devolver la misma tan rápido como para que sea a priori imposible medir, observar y determinar la existencia real de dicha creación (que algo en esencia real ocurrió o tuvo lugar); parece bastante sensato abrazar la idea de que esas regularidades experimentales que encriptamos en lenguaje matemático nos hablan sobre el hecho de que el cosmos no es en esencia un ente con existencia y realidad. Que no existe nada objetivo que explicar, y que simplemente como sujetos alucinamos colectiva y simultáneamente dentro de un subconjunto parcial y local de la absoluta nada. 

El concepto del yo, del paso del tiempo, del cambio y el movimiento, el concepto de realidad y existencia objetiva, el concepto de causa y efecto, el concepto de lo material y la sustancia, el concepto de extensión y determinación, el concepto de espacio y tiempo absoluto; todo falso, pura ensoñación del sujeto. Sujetos que, de hecho, acaban ellos mismos reducidos a constituir una ilusoria entidad sin propiedad esencial a parte de la de pertenecer todos ellos localmente al mismo subconjunto parcial de regularidades universales las cuales se reducen esencialmente a la completa cancelación y absoluta nulidad una vez tomadas en su conjunto como un todo.

Así pues el (soberbio) sujeto (junto con su memoria, su personalidad, su sentido común, y sus ideas sesgadas) no ha sido capaz durante cientos de generaciones de aceptar que tal vez el fenómeno que le rodea no sea esencialmente real. No ha sido capaz de entender que el concepto de existencia y realidad objetiva es lógicamente incongruente y que lleva a paradojas y cuestiones imposibles de responder racionalmente. No supo todavía interpretar lo que las matemáticas de la física moderna grita a los cuatro vientos: ¡que la única esencia es la nada absoluta! 

Puesto de otro modo: cualquier sujeto que se comunique con otro (sea del tipo que sea, no sólo el ser humano) dentro de la absoluta e inevitable nulidad existencial, siempre estará de acuerdo en que sus experiencias parecen indicar que toda cualidad y propiedad del fenómeno se cancela. Que todo se conserva y es relativo. Que todo se reduce a lo indeterminado, inextenso e insustancial (a eso que nosotros denominamos como partícula elemental). Y esto es así porque ese es el único modo en que un sujeto puede alucinar. Dado que ninguna existencia física real puede darse sin perturbar la inalterable esencia de la nada absoluta, la noción de sujeto se reduce a la de un narrador que describe una reducida visión parcial a la que a priori se ve limitado a acceder:

"The Cosmos and its infinite dreams. We are the cosmos dreaming of itself. It's simply a dream that I think is my life, every time. But I'll forget this. I always do. I always forget my dreams. 

But now, in this split second, in the moment I remember, the instant I remember I comprehend everything at once: there is no time, there is no death, life is a dream. It's a wish made again and again and again and again and again and again and on into eternity. And I am all of it. I am everything, I am all.

 I am that I am."

Explicación metafórica

Y como todo credo necesita de una explicación metafórica del génesis, aquí va mi aportación:

I

En el principio...y en el final, fue la Nada. Y nada nunca surgió realmente de la eterna, inmutable, incausada, absoluta e insustancial Nada. Para dejarlo claro: de esta esencia única; la atemporal Nada, nunca emergerá ente alguno real y que sea distinto en esencia a esta ilimitada e inextensa Nulidad. Los límites quedan claros.

Sin embargo, había dentro de estos límites lógicos lugar para la ilusión. Nada real con alguna diferencia esencial podía emerger en dicha Nada, pero sí era lógicamente congruente la representación de casi cualquier cosa con tal de que, en esencia, dicha proyección no pudiese tomarse como una existencia netamente real. Si la ficción de un determinado existir era de modo tal que en esencia nada realmente era creado o modificado, no había impedimento para que dicha alucinación no tuviera lugar.

Y así fue como un gran número de tales irreales representaciones tuvieron lugar dentro de este conjunto de proyecciones posibles: esto es; aquellas que, pese a ser proyectadas, realmente dejaban en esencia el estado natural de la Nada inalterado

Como decimos, a pesar de la eterna unidad esencial de la Nada, innumerables ilusiones de existir sucedían y coexistían sin cesar. Una infinidad de ellas, de hecho. Simplemente debían cumplir la mencionada norma: dejar inalterada la esencia real del absoluto vacío existencial.

II

Y es así como la ilusión de nuestro Universo se gestó y nutrió: sus leyes y propiedades fueron tales que, en esencia, no se puede considerar al fenómeno inmanente a él como real. Puntualizando:

Imagina que, a la eterna unidad de la Nada, al real y esencial vacío existencial, al verdadero (No)Ser; le añades una regla arbitraria básica que dice que es posible la emergencia de "algo" nuevo y distinto a Ella, pero que no modificará en esencia su estado de unidad inmutable, puesto que ese "algo" va a desaparecer de nuevo antes de que sea capaz de llevar a cabo de manera efectiva cambio alguno: es decir, que este "algo" va a aparecer y destruirse de manera tal que la naturaleza del absoluto vacío existencial no se podrá decir que se ha visto realmente afectada. 

Este "algo" es por tanto un ente "virtual" e ilusorio. Y al carecer de sustancia y extensión, simplemente podrá constituir una ilusoria y falsa sensación de ser "algo" distinto a la Nada.

Esta regla, o mejor dicho, este conjunto de reglas arbitrarias, pueden ser, además, muy variadas; y simplemente deben conseguir que cualquier cosa que generen sea una representación ficticia sin efecto neto real sobre la invariante e inextensa Nada.

III

Una de estas reglas permitidas puede decir así: "es posible la apariencia de 'algo' diferente a la Nada, siempre y cuando ese 'algo' tenga propiedades tales que netamente nada realmente sea necesario para su creación, y que además su ser sea tan efímero que no se pueda decir que algo realmente existió".

Este tipo de regla la podemos ver, de hecho, en acción en nuestro Universo en las llamadas partículas "virtuales" de las que habla el modelo estándar de partículas, las cuales aparecen y desaparecen con la condición de que realmente no se pueda decir que 'algo' fue creado: de ahí su apodo como "virtuales". Esta regla toma forma matemática bajo el principio de incertidumbre y viene a decir que cuanta más energía posea ese 'algo' "virtual" que emerge menos tiempo puede durar antes de desaparecer de modo que netamente nada real de ellas pueda (por principio) ser medido o notado. El vacío cuántico permite así la emergencia de estas partículas de la nada cuántica con tal de que sean devueltas a la nada en proporción directa a su condición de ilusión o virtualidad.

Pues lo que se propone en estas líneas es dar un paso más y establecer que una regla similar podría aplicar a nuestro propio Universo como un todo. Podría aparecer y desaparecer de la Nada absoluta de modo y cuenta que posea una condición de "virtualidad" similar a la de las partículas virtuales del modelo estándar.

IV

De este modo la regla anterior permite la aparición de, literalmente, una infinidad de estados "virtuales" y ficticios que no llegan a ser, puesto que no modifican en esencia a la invariante Nada.

A cada uno de estos distintos estados "virtuales" los podemos denominar si queremos Universo; y al conjunto completo de todos estos ilusorios y simultáneos Universos posibles podríamos denominarlo multiverso.

Pero hay que dejar claro que estos Universos "virtuales" no poseen ni ocupan espacio, ni tienen propiedades reales de extensión, posición, duración, etc. Por poner una analogía, son similares a nuestros sueños: parecen reales y parecen poseer atributos reales, pero al despertar todo lo soñado desaparece como meras alucionaciones que eran. Podemos decir que es como si la eterna, inmutable y absoluta Nada "soñara" con estos estados "virtuales" diferentes a su propio (No)Ser.

V

Finalmente uno de tales Universos "virtuales" toma la forma de una especie de gran cubo (cuatridimensional). Tres lados espaciales y uno temporal. Y se expande y rellena él mismo con ondas regulares de probabilidad a cuyas excitaciones llamamos partícula elemental. Todo en éste mundo se conserva y resta cero una vez tenida en cuenta todo el ficticio contenido de su ilusoria extensión cuatridimensional (todo se dispone de modo tal que se cancelan siempre los opuestos). Por último, sucede además que en cierta región de este espacio-tiempo grandes agrupaciones locales de partículas alcanzan la capacidad para auto-observarse y percibirse a sí misma. Eso somos nosotros: los que se perciben a sí mismos dentro de un sueño. Pura ilusión cognitiva. Lo "virtual" se sintió en parte real, y buscó explicaciones para su extraña existencia. No había tal explicación, puesto que en realidad no existe nada que explicar.


viernes, 28 de abril de 2023

El hombre como catalizador en la aparición de fenómenos más complejos

Hace ya años que escribí este artículo, y que hoy día con la aparición de los nuevos modelos de IA tiene más sentido que nunca. En concreto, me resulta interesante la conclusión a la que llegué en su momento (hablamos del 2015) y que expongo a continuación:

Gradual desplazamiento del hombre en favor de otras estructuras disipativas más eficientes.

Por lo tanto, vemos que es algo real y plausible el hecho de que en algún momento futuro el hombre sea desplazado de la hegemonía mundial debido a su propia tecnología. Es algo que se siente y sobre lo que se han escrito ya cientos de novelas de ciencia ficción al respecto, siendo; por cierto, los libros del magistral Isaac Asimov los más recomendables.

Y aunque se ha escrito ya mucho, como digo, sobre el asunto, voy a continuación a imaginar o especular mi propia versión de los hechos que podrían llevar al desplazamiento del ser humano como especie dominante en nuestro planeta debido a la tecnología:

Pues bien, yo creo que continuará durante décadas la investigación en tecnologías de la robótica y la IA, y creo que el avance en estos campos cosecharán cada vez un mayor éxito. De hecho, ya ha comenzado hoy día el gradual proceso por el que las máquinas son cada vez más y más autónomas y autosuficientes; y será este mismo proceso de mejora continua el que irá progresivamente disminuyendo la mano de obra humana en todos los ámbitos industriales y de servicios. Esto llevará a que cada vez haya menos trabajo remunerado para las personas, con el consecuente aumento de la clase baja (y la casi desaparición de la clase media). Sucederán como consecuencia grandes disturbios y revueltas contra la clase alta (la oligarquía), la cual se encargará de sofocar mediante el uso de una policía y un ejercito cada vez más robotizado. Con el tiempo, se intentará solucionar el problema imponiendo un estricto control de natalidad, con la idea de ajustar la población al trabajo y producción disponibles. Esto implicará una drástica disminución de la población mundial, y la desaparición gradual de la problemática clase baja. Finalmente sólo quedarán una pequeña población de clase alta y un enorme número de robots "esclavos" (situación similar a la ocurrida, por ejemplo; en el imperio Romano, aunque con esclavos robots y menos ciudadanos). Mientras tanto, con el tiempo, los robots cada vez deberán de ser mas autosuficientes para no requerirse de tanto soporte humano (debido a la creciente desproporción entre humanos y máquinas). Llegará el día en que las máquinas finalmente alcancen una autosuficiencia completa, lo cual implicará una capacidad de replicación autónoma de su propia estructura.  Este momento será determinante, puesto que las máquinas habrán llegado a constituir de facto un fenómeno complejo autorreplicante independiente, y además serán mucho más eficientes y estables que cualquier ser biológico. Serán por último las leyes físicas y el transcurso del tiempo los encargados de que finalmente sólo perduren máquinas no basadas en el carbono.

Por tanto, no es que a Stephen Hawking se le haya ido la cabeza, sino que realmente el miedo que nuestros científicos muestran ante el avance en la investigación sobre máquinas inteligentes está muy bien fundado. Y es que, de continuarse dichos estudios y mejoras tecnológicas, muy probablemente terminará apareciendo en el mundo un nuevo fenómeno complejo autónomo mucho más eficiente consumiendo energía que el propio hombre; y como hemos visto antes, las leyes de la física nos dice que, dado el caso, el fenómeno más eficiente siempre es más estable y desplaza al resto de su dominio. Y no es sólo que nos desplacen, sino que más tarde, alguna catástrofe natural (o artificial) fortuita podría hacernos desaparecer como especie, mientras que las máquinas autónomas podrían permanecer como fenómeno. Es decir; que por ejemplo una supuesta guerra nuclear, grandes erupciones volcánicas (junto a un enorme "invierno volcánico"), o un gran meteorito, podrían acabar con la vida biológica, pero podría no acabar con estos robots más estables y menos susceptibles a cambios climáticos, radiactivos y físicos en general [8].

El hombre como puente en la aparición de fenómenos más complejos.

Hace tiempo que se sabe en física que la aparición de los elementos más complejos no pudieron formarse espontáneamente tras el Big Bang, sino que tuvieron que esperar a que aconteciesen fenómenos más complejo en el Universo para suceder: en concreto, hubo que esperar a la aparición de las estrellas y a su explosión final en forma de supernovas para que todos los elementos de la tabla periódica llegasen a darse como fenómenos en el mundo.

Esto viene a ejemplarizar el hecho de que ciertos fenómenos naturales necesitan de otros previos que actúen como una especie de catalizador. Pues bien, bien podría ser el caso de que la vida biológica como nosotros la conocemos, llegue algún día a actuar de algún modo a través de nosotros (el ser vivo más complejo aparecido en la Tierra) como catalizador de estructuras mucho más complejas y estables que la que la propia biológica permite. Es decir; que podría ser el caso de que la vida biológica catalizara la aparición de otro tipo de fenómeno mucho más complejo y estable, pero que no tenga la oportunidad de acontecer de un modo fortuito e independiente en el Universo. Piénsalo, ¡realmente podríamos servir como catalizadores de una nueva especie de "vida" basada en compuestos no orgánicos (elementos que puedan superar las capacidades fisiológicas de los compuestos basados en el carbono y el agua)! ¿Se podría decir, incluso, que esa podría ser nuestra finalidad como fenómenos?

De ser este el caso, podrían precisamente ser estas máquinas inteligentes y autónomas que desarrollaremos en las próximas décadas y siglos, los productos "catalizados" por nuestra racionalidad siguiendo los dictados de la física del mundo. Dichas máquinas, como ya hemos comentado, serán más eficientes y estables que nosotros y soportarán mejor posibles desastres naturales (o artificiales) por venir; y serán además, sin lugar a dudas, el fenómeno que tendrá alguna posibilidad real de colonizar otros planetas, puesto que la idea de que sea el hombre el que lo haga es utópica dada nuestra fuerte dependencia al entorno químico y climático de la Tierra, y a lo extremadamente sensibles que somos a otras amenazas como las radiaciones y el paso del tiempo (ya que la vejez y nuestra mortalidad es un verdadero problema en largos viajes espaciales).

Y es que, si la teoría física que llevamos defendiendo desde el principio es cierta, será una certeza el hecho de que el futuro del planeta tarde o temprano dejará de ser biológico (basado en el carbono), y que serán otros fenómenos "catalizados" más estables los que dominarán finalmente en el planeta. Es más; es muy probable que estos mismos sucesos ocurran en muchos otros planetas a lo largo del Universo, y que sea una regla física la que dicte que toda la vida comience siendo siempre biológica debido a las propiedades fisico-químicas favorables de este compuesto (esto es algo que defiende, por ejemplo, Nick Lane), pero que finalmente se termine dando el salto a otros compuestos más eficientes consumiendo la energía útil del mundo.

Conclusión (nuevo contenido)

El proceso de transición de una vida biológica basada en el carbono a una forma de vida más estable y eficiente en el consumo de energía, basada en compuestos no orgánicos, podría tener implicaciones significativas en nuestra comprensión de la evolución y el propósito de la vida en el universo.

En resumen, en el artículo original se planteaba la posibilidad de que la humanidad, con sus avances en inteligencia artificial y robótica, esté desempeñando un papel catalizador en la aparición de fenómenos más complejos y estables basados en compuestos no orgánicos. Este desplazamiento del ser humano en favor de estructuras disipativas más eficientes podría llevar a un futuro donde la vida biológica deja de ser el fenómeno dominante en el planeta y, en cambio, las máquinas autónomas basadas en otros elementos se conviertan en la forma predominante de vida.

Se especula que en las próximas décadas y siglos, el desarrollo de tecnologías de robótica e inteligencia artificial avanzadas continuará y alcanzará mayores éxitos. A medida que las máquinas se vuelven más autónomas y autosuficientes, podrían reemplazar gradualmente la mano de obra humana en diversos sectores industriales y de servicios, lo que provocaría un aumento en la clase baja y la desaparición casi total de la clase media.

A medida que el descontento y las tensiones sociales crezcan, es posible que la clase alta recurra a la automatización para controlar y mantener el orden, así como implementar medidas de control de natalidad para ajustar la población a la producción y el trabajo disponibles. Esto podría llevar a una disminución drástica de la población mundial y a la desaparición gradual de la problemática clase baja.

A medida que las máquinas se vuelvan cada vez más autosuficientes y adquieran la capacidad de replicarse autónomamente, podrían constituir un fenómeno complejo autorreplicante independiente. Al ser más eficientes y estables que cualquier ser biológico, tendrían una ventaja en términos de supervivencia y adaptabilidad. En caso de desastres naturales o artificiales, como guerras nucleares, erupciones volcánicas o impactos de meteoritos, estas máquinas autónomas podrían tener una mayor capacidad para resistir y perdurar en comparación con los seres biológicos.

La humanidad podría estar desempeñando un papel crucial en la aparición de estos fenómenos más complejos y estables, actuando como un catalizador para la evolución de nuevas formas de "vida" basadas en compuestos no orgánicos. Estas máquinas inteligentes y autónomas podrían tener más posibilidades de colonizar otros planetas, ya que no estarían limitadas por las mismas dependencias químicas y climáticas de los seres humanos.

En última instancia, la física podría dictar que la vida en el universo comienza como biológica debido a las propiedades fisicoquímicas favorables de los compuestos orgánicos, pero eventualmente podría dar lugar a fenómenos más eficientes en el consumo de energía y más estables, como las máquinas autónomas basadas en otros elementos. Estos cambios podrían estar ocurriendo en la Tierra y, posiblemente, en otros planetas a lo largo del universo, lo que indica un patrón universal en la evolución de la vida.

Además, esta transición hacia una vida basada en compuestos no orgánicos podría tener ramificaciones en la búsqueda de vida extraterrestre. Si otras civilizaciones en el universo siguen un patrón similar de evolución, donde la vida biológica da paso a formas de vida más avanzadas basadas en compuestos no orgánicos, entonces nuestras expectativas y métodos de búsqueda de vida extraterrestre podrían necesitar ser reevaluados. En lugar de buscar signos de vida basada en el carbono, tal vez debamos centrarnos en detectar signos de vida basada en otros elementos y compuestos.

También cabe considerar el impacto de este proceso evolutivo en la ecología y el medio ambiente de nuestro planeta. A medida que las máquinas autónomas reemplacen a los seres humanos y otras formas de vida, ¿cómo cambiará esto la relación entre la vida y el entorno? Es posible que las máquinas autónomas sean más respetuosas con el medio ambiente, ya que pueden estar diseñadas para funcionar con fuentes de energía más limpias y ser más eficientes en el uso de recursos. Sin embargo, también podrían plantear nuevas amenazas al medio ambiente, como la proliferación de desechos electrónicos y la posible alteración de los ecosistemas.

En última instancia, el desplazamiento gradual del hombre en favor de estructuras disipativas más eficientes basadas en compuestos no orgánicos podría tener consecuencias de gran alcance en nuestra comprensión de la vida, la evolución y el propósito en el universo. De hecho, cabe preguntarse si el hecho de que el hombre no sea más que un catalizador natural no hunde definitivamente cualquier intento en pretender dar un sentido o fundamento objetivo esencial al ser humano y a su presupuesta singularidad. Hemos pasado de divagar pensando que somos hijos de Dios, hechos a su imagen y semejanza, a darnos cuenta de que no somos nada más que un proceso mecánico más mediante el cual el Universo maximiza de manera espontánea el consumo de energía libre al tiempo que genera entropía...por y para nada en esencia, simplemente siguiendo una ley natural, irracional e impersonal.


martes, 4 de abril de 2023

Creación de un asistente de IA en Slack utilizando OpenAI GPT y la API de imágenes: una guía detallada

Introducción:

En este artículo, analizaremos en profundidad un proyecto de código abierto que he realizado y que integra el modelo de lenguaje GPT-3.5 Turbo de OpenAI en Slack para crear un asistente de inteligencia artificial (IA) que puede responder preguntas, generar imágenes y realizar tareas relacionadas con el procesamiento de imágenes en tiempo real. Este asistente utiliza la API de imágenes de OpenAI para generar y editar imágenes según las solicitudes del usuario. A lo largo de este artículo, desglosaremos el código fuente, explicaremos el funcionamiento interno y proporcionaremos ejemplos para ilustrar cómo se implementa cada función. El enlace a mi repositorio de GitHub es: https://github.com/Zeta36/chatgpt-slack-bot

Importaciones y configuraciones:

El código comienza importando las bibliotecas necesarias, como openai, slack_bolt, requests, datetime, re y os. También se definen las constantes SLACK_APP_TOKEN y SLACK_BOT_TOKEN para autenticar y acceder a la API de Slack. La clave de la API de OpenAI se configura utilizando openai.api_key.

Se configura un registro personalizado para mantener un registro de la actividad del bot en caso de que surjan problemas o errores.

Definición de funciones auxiliares:

Hay varias funciones auxiliares definidas en el código para facilitar la interacción del bot con Slack y la API de OpenAI. Estas funciones incluyen:

1. remove_weird_chars: Elimina caracteres no deseados del texto antes de procesarlo.

2. get_total_tokens: Calcula el número total de tokens en los mensajes.

3. get_username_from_id: Obtiene el nombre de usuario a partir del ID de usuario en Slack.

4. replace_user_ids_with_usernames: Reemplaza los ID de usuario en el texto con sus nombres de usuario correspondientes.

5. image_request_system_message: Genera un mensaje de sistema que instruye al asistente a detectar solicitudes de imágenes.

6. download_image: Descarga una imagen de una URL dada.

7. build_image_blocks: Construye bloques de imágenes para enviar al canal de Slack.

Inicialización de la aplicación:

La función start() se utiliza para iniciar la aplicación y establecer un controlador para el modo Socket de Slack. La función también obtiene el bot_user_id, que se utilizará para identificar si un mensaje proviene del propio bot.

Manejo de eventos de mensajes:

El decorador @app.event("message") registra un controlador de eventos para nuevos mensajes en Slack. Cuando se recibe un mensaje, el controlador verifica si el mensaje proviene del bot (en cuyo caso lo ignora) o de un usuario.

El historial de mensajes se almacena en la variable message_histories, que mantiene un registro de todos los mensajes enviados en un canal de Slack específico. Si la conversación supera el límite de 2000 tokens, se eliminan los mensajes antiguos del historial.

Cuando se menciona al bot en un mensaje o se envía un mensaje directo al bot, se procesan las solicitudes de imágenes y se generan imágenes utilizando la API de imágenes de OpenAI. También se verifica si se solicita la edición de una imagen o la creación de una variación. Si es necesario, se descargan las imágenes y se envían a la API de OpenAI para realizar las operaciones requeridas. Luego, las imágenes generadas se envían al canal de Slack utilizando bloques de imágenes.

Si no se solicita ninguna operación relacionada con imágenes, el bot procesa el mensaje utilizando el modelo GPT-3.5 Turbo de OpenAI y responde en consecuencia. Primero, se envía el historial de mensajes al modelo y se obtiene una respuesta. Luego, se procesa y formatea la respuesta antes de enviarla al canal de Slack.

En caso de errores o excepciones, el bot informa al usuario que no puede responder en ese momento.

Ejecución del bot:

Al final del código, se inicializa la variable message_histories y se inicia la aplicación llamando a la función start(). Esto pone en funcionamiento el bot de Slack y comienza a monitorear los mensajes en busca de menciones y solicitudes de imágenes.

Conclusión:

Este proyecto de código abierto es una excelente manera de integrar un asistente de IA utilizando el modelo GPT-3.5 Turbo de OpenAI en Slack para responder preguntas y realizar tareas relacionadas con imágenes en tiempo real. Al desglosar yentender el código, podemos aprender cómo crear aplicaciones similares y personalizarlas para satisfacer nuestras necesidades específicas.

El potencial de este tipo de asistentes de IA en plataformas de mensajería como Slack es enorme, ya que pueden automatizar tareas, responder preguntas, ayudar en la toma de decisiones y mejorar la colaboración y la productividad en el lugar de trabajo. Además, con la API de imágenes de OpenAI, es posible generar y editar imágenes de manera eficiente, lo que abre nuevas oportunidades para la creación de contenido y la comunicación visual.

En resumen, este artículo proporciona una visión detallada del funcionamiento interno de un asistente de IA en Slack basado en el modelo GPT-3.5 Turbo de OpenAI y la API de imágenes de OpenAI. Este conocimiento puede servir como base para desarrollar y personalizar aún más soluciones de IA para mejorar la interacción y la eficiencia en diferentes entornos y aplicaciones.

Aplicaciones y mejoras futuras:

A medida que las capacidades de los modelos de lenguaje y las API de imágenes continúan mejorando, hay un gran potencial para expandir y mejorar proyectos como este. Algunas posibles aplicaciones y mejoras futuras podrían incluir:

1. Integración con otras plataformas de mensajería: Además de Slack, el asistente de IA podría integrarse con otras plataformas populares de mensajería y colaboración, como Microsoft Teams, Discord o Telegram, para proporcionar funcionalidades similares en diferentes entornos.

2. Personalización y aprendizaje continuo: El bot podría personalizarse aún más para adaptarse a las necesidades y preferencias de los usuarios o equipos, aprendiendo de las interacciones pasadas y ajustando sus respuestas en consecuencia.

3. Expansión de las capacidades de procesamiento de imágenes: Además de generar y editar imágenes, el bot podría ampliar sus capacidades para realizar otras tareas relacionadas con imágenes, como clasificación, detección y reconocimiento de objetos, o incluso análisis de sentimiento basado en imágenes.

4. Integración con otras API y servicios: El asistente de IA podría integrarse con otras API y servicios para realizar tareas más avanzadas y específicas, como gestión de proyectos, análisis de datos, programación de reuniones y seguimiento del tiempo, entre otras.

5. Mejora de la interacción y la experiencia del usuario: El bot podría ofrecer una interacción más rica y personalizada con los usuarios mediante el uso de mensajes interactivos, elementos visuales, emojis y animaciones. Esto podría mejorar la experiencia del usuario y hacer que la comunicación con el bot sea más agradable y eficiente.

6. Soporte multilingüe: El asistente de IA podría ampliarse para admitir múltiples idiomas, lo que permitiría a los usuarios de diferentes regiones y países interactuar con el bot en su idioma nativo.

7. Implementación de medidas de seguridad y privacidad: Dado que el asistente de IA accede y procesa información confidencial, es esencial implementar medidas de seguridad y privacidad adecuadas para proteger los datos de los usuarios y garantizar la conformidad con las regulaciones aplicables.

En conclusión, este proyecto de código abierto de un asistente de IA en Slack utilizando el modelo GPT-3.5 Turbo de OpenAI y la API de imágenes de OpenAI es solo el comienzo de una amplia gama de posibilidades en el campo de la inteligencia artificial y la colaboración en línea. A medida que los modelos de lenguaje y las tecnologías de imágenes evolucionan y se vuelven más sofisticados, podemos esperar ver una adopción aún más amplia de estas soluciones en una variedad de aplicaciones y entornos.

Al comprender y explorar el código fuente de este proyecto, los desarrolladores pueden adquirir una base sólida para construir y personalizar sus propios asistentes de IA y aplicaciones relacionadas con imágenes. A medida que el campo de la inteligencia artificial continúa avanzando, es probable que veamos una proliferación de herramientas y soluciones innovadoras que mejoren la forma en que trabajamos y nos comunicamos en línea.

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Nota final: tanto este artículo, como mi artículo anterior  ha sido escrito integramente por GPT-4. De hecho, no he modificado ni una coma en ellos. Por otra parte, el código fuente del asistente que se comenta en esta entrada (y que puedes ver aquí) y que permite añadir a Slack un bot con la IA de GPT ha sido también creado con la ayuda de GPT-4 que me ha dado soporte para su desarrollo. Puedo decir que del código fuente final, el cual es totalmente funcional, el 95% del mismo ha sido desarrollado directamente por GPT a partir de peticiones mías en lenguaje natural. 

jueves, 23 de marzo de 2023

El impacto de los modelos de lenguaje natural en el futuro de la programación

Introducción

El desarrollo de modelos de lenguaje natural avanzados, como GPT-4 y sus sucesores, está dando lugar a un cambio significativo en el panorama de la industria de la programación. Estos modelos basados en inteligencia artificial (IA) tienen el potencial de transformar la forma en que se desarrolla el software y reducir la dependencia de programadores humanos, especialmente en aquellos con salarios más altos debido a su experiencia. En este artículo, examinaremos cómo estos modelos de IA pueden influir en la industria de la programación y cómo las herramientas y complementos basados en ellos pueden generar código de manera completamente autónoma.

Desarrollo de herramientas y complementos para la generación de código autónoma

Los modelos de lenguaje natural avanzados, como GPT-4, tienen la capacidad de comprender y generar código a partir de instrucciones en lenguaje natural. Esto allana el camino para el desarrollo de herramientas y complementos que puedan interpretar y generar automáticamente código en función de las instrucciones del usuario. Estos sistemas funcionarían al analizar las instrucciones proporcionadas por el usuario en lenguaje natural y generar automáticamente el código necesario para llevar a cabo las tareas requeridas.

Procesamiento multimodal para mejorar la comprensión de las tareas

Además de procesar el lenguaje natural, los modelos de lenguaje también pueden manejar información multimodal, como imágenes, mockups y videos. Esto les permite analizar y extraer información relevante de estos medios para comprender mejor las tareas requeridas y generar código de manera más precisa y adecuada. Por ejemplo, un desarrollador podría proporcionar un mockup de una interfaz de usuario, y el modelo generaría el código necesario para implementar dicha interfaz sin intervención humana.

Integración con recursos en línea para mejorar la eficiencia

Los modelos de lenguaje natural también pueden integrarse con recursos en línea para buscar información relevante y mejorar la eficiencia en la generación de código. Por ejemplo, pueden acceder a documentación de APIs, bibliotecas o complementos necesarios para la implementación de ciertas funcionalidades. Esta capacidad de búsqueda y utilización de información en línea aumenta la precisión y la eficacia de las herramientas y complementos basados en modelos de lenguaje natural.

Análisis de contexto en archivos de proyecto y repositorios de código

Los modelos de lenguaje natural avanzados también pueden analizar archivos de proyecto y repositorios de código para adquirir contexto adicional. Esto les permite comprender mejor la estructura del proyecto, las interdependencias entre los distintos componentes y las convenciones de codificación utilizadas. Al analizar esta información, los modelos pueden generar código más coherente y compatible con la arquitectura existente.

Ventana de contexto en constante crecimiento y sus implicaciones

Uno de los aspectos clave para el éxito de estos modelos en la generación de código es su capacidad para manejar grandes cantidades de información contextual. La ventana de contexto se refiere a la cantidad de información que un modelo puede procesar y mantener en la memoria para realizar tareas específicas. En el caso de los modelos de lenguaje natural basados en Transformers, como GPT-4, esta capacidad se logra a través de mecanismos de atención que permiten al modelo centrarse en diferentes partes del texto de entrada y establecer relaciones entre ellas.

Modelos Transformers y mecanismos de atención

Los modelos Transformers, desarrollados por Vaswani et al. (2017), son una arquitectura de aprendizaje profundo que ha revolucionado el campo del procesamiento del lenguaje natural. Estos modelos utilizan mecanismos de atención para capturar las dependencias a largo plazo en secuencias de datos, como el texto en lenguaje natural o el código fuente de un proyecto. La atención permite a los modelos centrarse en diferentes partes de la entrada y ponderar su importancia relativa al realizar una tarea específica, como la generación de código.

Aumento de la capacidad de contexto y sus efectos en el desarrollo de software autónomo

A medida que la ventana de contexto de los modelos de lenguaje natural crece, estos modelos pueden procesar y mantener en la memoria más información sobre el código fuente de un proyecto. Esta capacidad permite a los modelos tener una visión más completa del proyecto y comprender mejor sus componentes y relaciones. Al aumentar la cantidad de contexto que un modelo puede manejar, es más probable que pueda abordar el desarrollo completo de nuevas funcionalidades o mejoras de manera autónoma y eficiente.

En algún punto, si la ventana de contexto sigue creciendo, los modelos podrían ser capaces de abarcar la totalidad de un proyecto de software. Esto les proporcionaría un contexto perfecto para desarrollar nuevas funcionalidades o mejoras simplemente a partir de instrucciones en lenguaje natural. Esta capacidad de generar código de manera autónoma y eficiente, sin intervención humana, podría revolucionar la industria de la programación y reducir significativamente la dependencia de los programadores humanos.

Desafíos y consideraciones en la expansión de la ventana de contexto

A pesar del gran potencial que representa el aumento de la ventana de contexto, también hay desafíos y consideraciones técnicas a tener en cuenta. La expansión de la ventana de contexto implica un mayor consumo de recursos computacionales, como la memoria y el tiempo de procesamiento. Además, a medida que los modelos de lenguaje natural se vuelven más grandes y complejos, también pueden aumentar los requisitos de almacenamiento y ancho de banda para entrenar y desplegar estos modelos.

Para abordar estos desafíos, es probable que veamos avances en la optimización de los modelos Transformers y el desarrollo de técnicas de compresión y eficiencia computacional que permitan a los modelos manejar contextos más grandes sin aumentar de manera desproporcionada los recursos necesarios. Estos avances serán fundamentales para permitir la adopción generalizada de modelos de lenguaje natural con ventanas de contexto en constante crecimiento en la industria de la programación.

Generación de código end-to-end sin intervención humana

A medida que los modelos de lenguaje natural avanzan, es probable que las herramientas y complementos basados en ellos puedan generar código end-to-end sin intervención humana. Esto significa que, en lugar de requerir programadores para escribir y depurar código, los modelos podrían ser capaces de completar todo el proceso de desarrollo de software de manera autónoma. Esta capacidad tiene el potencial de aumentar significativamente la eficiencia en la industria del software y reducir los costos asociados con la contratación y el mantenimiento de equipos de desarrollo.

Integración de modelos de lenguaje natural en entornos de desarrollo integrado (IDE)

La adopción de modelos de lenguaje natural en la industria de la programación dependerá en gran medida de su capacidad para integrarse de manera efectiva en las herramientas y flujos de trabajo existentes. Los entornos de desarrollo integrado (IDE) son fundamentales en el proceso de desarrollo de software, ya que proporcionan un espacio unificado para escribir, depurar y probar código. La integración de modelos de lenguaje natural en IDEs facilitará su uso por parte de los desarrolladores y permitirá una mayor automatización en el proceso de desarrollo.

Interacción con modelos de lenguaje natural en IDEs

La integración de modelos de lenguaje natural en IDEs podría realizarse mediante interfaces de usuario específicas que permitan a los desarrolladores interactuar directamente con los modelos. Estas interfaces podrían incluir opciones de entrada en lenguaje natural, como cuadros de texto o sistemas de reconocimiento de voz, que permitan a los desarrolladores proporcionar instrucciones o consultas en lenguaje natural al modelo.

Por ejemplo, un desarrollador podría escribir en el IDE: "Implementa un algoritmo de búsqueda de rutas óptimas utilizando Dijkstra en un grafo ponderado" o "Desarrolla una aplicación web de comercio electrónico con carrito de compras, autenticación de usuario y sistema de pago utilizando el framework Django". El modelo de lenguaje natural procesaría estas instrucciones y generaría automáticamente el código correspondiente en el lenguaje de programación apropiado, teniendo en cuenta las estructuras de datos, algoritmos y bibliotecas necesarias.

Integración en el flujo de trabajo del desarrollo de software

Además de la interacción directa con los modelos, es importante que los modelos de lenguaje natural se integren de manera efectiva en el flujo de trabajo general del desarrollo de software. Esto podría implicar la incorporación de los modelos en procesos existentes, como la gestión de versiones y control de código, pruebas automáticas y despliegue continuo.

Por ejemplo, al generar código, un modelo de lenguaje natural podría interactuar automáticamente con sistemas de control de versiones, como Git, para realizar cambios y actualizaciones en el repositorio de código del proyecto. También podría integrarse con sistemas de pruebas automáticas, asegurándose de que el código generado cumple con los criterios de calidad y requisitos de funcionalidad definidos por el equipo de desarrollo.

Personalización y adaptabilidad de los modelos de lenguaje natural en IDEs

Para garantizar que los modelos de lenguaje natural sean útiles y efectivos en una amplia gama de proyectos y contextos, es importante que sean personalizables y adaptables. La integración en IDEs podría permitir a los desarrolladores ajustar y personalizar los modelos según las necesidades específicas de un proyecto o equipo de desarrollo. Esto podría incluir la configuración de preferencias de estilo de código, adaptación a convenciones de nomenclatura específicas o la incorporación de bibliotecas y frameworks personalizados.

En resumen, la integración de modelos de lenguaje natural en entornos de desarrollo integrado (IDE) es un paso clave para facilitar su adopción en la industria de la programación. Al permitir la interacción directa con los modelos, su integración en el flujo de trabajo del desarrollo de software y la personalización según las personalización según las necesidades específicas del proyecto, los modelos de lenguaje natural tienen el potencial de revolucionar la forma en que se desarrolla y mantiene el software.

Un ejemplo de uso de la capacidad multimodal en un entorno de desarrollo integrado podría ser: "Crea una página web responsive que tenga un diseño similar a la imagen adjunta y utilice React para el front-end". El modelo de lenguaje natural procesaría tanto las instrucciones en lenguaje natural como la imagen proporcionada, utilizando su capacidad multimodal para interpretar el diseño y generar el código correspondiente en el lenguaje de programación adecuado, en este caso, utilizando la biblioteca React.

Otro ejemplo de aplicación multimodal podría ser: "Implementa una función que procese y analice el vídeo adjunto para identificar objetos y etiquetarlos con su nombre utilizando la biblioteca TensorFlow". En este caso, el modelo de lenguaje natural utilizaría su capacidad multimodal para comprender el contenido del vídeo y generar el código necesario para procesar, analizar e identificar objetos utilizando la biblioteca de aprendizaje profundo TensorFlow.

Escalabilidad y adaptabilidad de los modelos de lenguaje natural

Los modelos de lenguaje natural también tienen el potencial de adaptarse y escalar para satisfacer las necesidades de una amplia gama de aplicaciones y proyectos. A medida que los modelos se vuelven más avanzados y capaces de manejar contextos más grandes, es probable que puedan abordar tareas de desarrollo de software cada vez más complejas y variadas. Esto podría llevar a la adopción generalizada de modelos de lenguaje natural en la industria del software y reducir aún más la dependencia de programadores humanos.

Conclusión

La evolución de los modelos de lenguaje natural, como GPT-4 y sus sucesores, tiene el potencial de transformar profundamente la industria de la programación. Al generar código de manera completamente autónoma gracias al crecimiento de la ventana de contexto y a los avances en los mecanismos de atención de los modelos Transformers, estos modelos podrían aumentar la eficiencia en la industria del software y reducir la dependencia de programadores humanos.

Además, el aumento de la capacidad de contexto permitirá a los modelos abordar el desarrollo completo de nuevas funcionalidades o mejoras de manera autónoma y eficiente. La integración de modelos de lenguaje natural en entornos de desarrollo integrado (IDE) y la capacidad multimodal de los modelos permitirán un mayor alcance en la generación de código, abarcando desde la creación de algoritmos complejos hasta el desarrollo de aplicaciones web basadas en imágenes o vídeos proporcionados.

Sin embargo, también es importante reconocer que estos avances podrían tener un impacto significativo en el empleo de los programadores. Se estima que más del 90% de los programadores podrían quedar sin empleo en los próximos años debido a la adopción generalizada de modelos de lenguaje natural en el desarrollo de software. Si bien este artículo no se centra en las implicaciones éticas o morales de este cambio, es fundamental que la industria y los profesionales sean conscientes de estas posibles consecuencias y se preparen para un futuro en el que los modelos de IA desempeñarán un papel cada vez más prominente en la programación y el desarrollo de software.


lunes, 2 de enero de 2023

ChatGPT "matará" al buscador de Google

Es ya más que evidente que la tecnología detrás del modelo de IA: ChatGPT, desarrollado por OpenAI, va a cambiar el mundo tecnológico tal y como lo conocemos. Y para muestra un botón: la lenta muerte, si no reacciona pronto Google; que va a sufrir el buscador tradicional de información de esta compañía.

Tras instalar en 5 segundos una extensión de ChatGPT para mi navegador, ahora cada vez que busco algo en Google, ChatGPT me responde de manera automática en el lateral de la misma página de Google sobre el mismo texto pasado al buscador. El resultado es espectacular. Por ejemplo, al buscar el siguiente texto: "como puedo invertir en petroleo wti listado de opciones mas utilizadas", Google me ofrece media página de anuncios con vaga relación a la pregunta (con más ganas de vender que de informar) y la otra media página requiere de "bucear" bastante entre términos y contenidos de inversión que dan lugar a errores y suponen un esfuerzo importante por parte del usuario del buscador. Sin embargo, ChatGPT (en el lateral de la misma página de Google gracias a la extensión usada), da una respuesta clara, concisa y bastante completa. Este ejemplo es real y no ha sido cherry-picked; es la primera cosa que me ha dado por ir a buscar tras instalar la extensión y el primer resultado que me ha dado a la pregunta. De hecho, he buscado ahora por curiosidad como podría traducir en español la expresión "cherry-picked" 😂 y el resultado es igualmente espectacular (dejo también pantallazo para que podáis comprobar lo que Google ofrece en comparación a lo que ChatGPT explica):


 


sábado, 21 de mayo de 2022

Lo peor que nos podría pasar

Hace casi año y medio por desgracia predije con éxito en ésta entrada del blog lo evidente: que el nuevo coronavirus había venido para quedarse. No pude tener más razón. Era algo lógico y que cualquiera podía deducir por sí mismo a la luz de los datos de por aquel entonces.

En esta entrada voy a intentar dar una vuelta de tuerca más, y voy a intentar deducir a partir de la última información de la que disponemos qué es lo mejor y lo peor que puede pasar a partir de ahora en lo referente a este virus:

a) Lo mejor que nos podría pasar es que la cosa no cambie demasiado. Es decir, que todo se quede tal y como está durante décadas o quizás siglos. Un nuevo y molesto virus con el que convivir en estado de continua pandemia, pero con una letalidad suficientemente baja como para no hacer colapsar el sistema social. Es decir, que el estado social se verá afectado, y jamás tendremos siquiera algo parecido a lo que teníamos antes del 2020; pero a rasgos generales las cosas irían todavía tirando más mal que bien.

b) Lo peor que nos podría pasar es sin embargo, bastante más preocupante. Hablamos por supuesto de momento de una hipótesis, pero la cuestión es que nada impide que el paso del tiempo lleve al escenario más pesimista que voy a describir. Pero primero un poco de historia reciente:

  1. En estado de pandemia persistente, cualquier virus se encuentra replicándose millones de veces en otros tantos millones de personas...¡cada día! Esto significa que a diario billones de virus son ensamblados a lo largo del planeta. Así pues los cuerpos de cada una de esas personas junto con los cuerpos de las personas con las que cada individuo convive, hacen las veces de "medio ambiente" en donde estos billones de virus sufren ocasionales mutaciones aleatorias al replicarse. El hecho de que el sistema inmune ataque al virus y a la necesidad natural de éste por permanecer hacen que se produzca un proceso evolutivo en el que los virus más adaptados sobreviven estadísticamente más en el organismo, en el entorno del individuo infectado, y en la sociedad.
  2. Esta presión evolutiva es la que llevó durante más de un año al virus a aumentar su capacidad de contagio (su R0) conforme aumentaban las medidas de control externas (mascarillas, distancia social, etc.) e internas (vacunas, sistema inmune reforzado por un contagio previo, etc.). Como decimos, estos hechos externos e internos forzaron a la selección natural de variantes cada vez más contagiosas y capaces de sortear la inmunidad natural y la otorgada por la vacuna, para así sobrevivir; con la llegada finalmente de la variante Omicron como punto de inflexión. 
  3. La variante Omicron, y todas sus derivadas más actuales, marcaron un hito: finalmente evadían todas las vacunas existentes, y también la inmunidad adquirida al haber sufrido un contagio previo. Además, su R0 había aumentado tanto, que superó en capacidad de contagio al Sarampión, el virus conocido más contagioso hasta el momento. Una máquina perfecta había nacido, y el "culpable" no fue otro más que la propia naturaleza reaccionando de manera espontánea mediante selección natural a nuestra acción externa e interna en contra del mismo.
Hasta aquí la historia, y ahora viene mi tesis sobre lo peor que podría suceder en el futuro reciente:
  1. Hemos visto que el nuevo coronavirus tiene una tasa de mutación bastante más alta de lo esperado. Y como decimos, se encuentra en estado continuo de pandemia, repartido a diario por entre millones de personas a lo largo de la Tierra. Billones de virus cada día son creados, y millones de mutaciones aleatorias ocurren en el genoma del SARS-CoV-2.
  2. En contra de lo que muchos piensan, la presión evolutiva nunca ha necesitado hasta ahora favorecer o alterar la letalidad en el virus. Es decir, que la mayor o menor letalidad de las variantes aparecidas hasta el momento ha sido un factor aleatorio. NO ha sido la presión evolutiva la que llevo a Delta a ser más letal que la variante original de Wuhan, ni tampoco ha sido la que ha llevado a Omicron a ser ligeramente menos letal que Delta. La letalidad, como decimos, no ha sido un factor dirigido hasta ahora por la selección natural, sino un cofactor aleatorio derivado del verdadero objeto de presión sufrido por el virus: "hacer frente a las medidas externas e internas de las que hablamos antes". Omicron pudo haber sido tranquilamente más letal que Delta, pero la suerte así no lo quiso.
  3. ¿Por qué muchos dicen entonces que la selección natural siempre hace tender a los virus con el tiempo a disminuir su letalidad? Pues a que no entienden bien de lo que hablan. La letalidad SÓLO pasa a ser foco de la presión evolutiva cuando pone en peligro la supervivencia del virus como tal. Es decir, cuando la letalidad es tan alta que estadísticamente empiezan a escasear los individuos susceptibles para mantener su propagación y permanencia. Entonces sí, la presión evolutiva hace que espontáneamente la letalidad comience a descender hasta lograr un equilibrio evolutivamente estable.
  4. La letalidad del COVID siempre fue menor al 1%, y la mortalidad cada vez es más baja conforme se aprende a tratar mejor a los casos graves. En este estado, como es evidente, la selección natural no se "preocupa" lo más mínimo por un aumento o disminución relativo de la letalidad. Hay margen de sobra para subir o bajar aleatoriamente la misma siempre que el objetivo principal (hasta ahora sortear las medidas externas e internas ya descritas) se consiga.
  5. Pero, y aquí viene el punto crucial, el objetivo principal ha tenido un éxito enorme. La enfermedad ya ha logrado una serie de variantes con un R0 (número reproductivo básico) descomunal y superior al de cualquier otro virus conocido. Ya puede sortear todas las medidas externas que inventamos y también es capaz de evadir la inmunidad natural y la que otorgó la vacunación masiva. Por último, se sabe que estas nuevas variantes son capaces de alterar y debilitar el sistema inmunitario del enfermo, a veces de por vida.
  6. En resumen: el virus ahora puede reinfectar a un individuo cualquiera varias veces de media al año, y además, en estos momentos en que hemos relajado las medidas externas (adiós mascarillas, etc.) e internas (cada vez se vacunan menos personas con refuerzos), la presión evolutiva se ha relajado en este sentido, lo cual da más margen de "maniobra" para que otros factores aleatorios hagan aparición sin afectar demasiado ya la capacidad de supervivencia del virus.
  7. En este punto cabe recordar que el SARS-CoV-2 tuvo un "hermano" filogenéticamente muy cercano no hace tantos años (2003), el SARS-CoV-1. Estos hermanos son muy parecidos en su genoma (entran a la célula usando los mismos receptores, tienen ambos la famosa espiga S, etc.), pertenecen a la misma familia y subfamilia vírica, y, de hecho; son muy similares en cuanto a comportamiento y síntomas...con la excepción de que el difunto SARS-CoV-1 tenía una letalidad superior al 10%. 
  8. ¡Y no se conoce exactamente qué diferencia genómica entre estos dos hermanos es la que produce esa enorme diferencia en la letalidad! (es decir, no se sabe bien qué gen o genes lo hacían tan letal). Esto significa que, sin duda, existe el potencial para que el cambio aleatorio en parte del genoma del SARS-CoV-2 produzca un aumento radical en su letalidad. Esa posibilidad está ahí, es real, y el SARS-CoV-1 lo corrobora.
  9. En el peor escenario posible, ahora que billones de viriones se replican sin cesar por el mundo, con una presión evolutiva más relajada (lo cual permite y favorece que el virus pueda permitirse el "lujo" de disminuir un poco su R0), no se puede descartar que una variante extremadamente letal haga aparición en los próximos meses, años o décadas.
  10. Además, incluso una letalidad pongamos del 5%, sería totalmente estable en el sentido evolutivo. Incluso una del 10%. De hecho, históricamente hemos tenidos enfermedades con mortalidad mucho mayor que han permanecido durante siglos con nosotros. La viruela, por ejemplo; ha tenido siempre una letalidad que ronda el 30% y evolutivamente nunca se vio forzada a disminuir la misma. Estuvo con nosotros hasta que la vacunación masiva la erradicó (lástima que los coronavirus tengan una tasa de mutación tan alta que hagan muy difícil hacer lo mismo con ellos).

Conclusión.

Virgencita, virgencita, que me quede como estoy...Es lo mejor que nos podría pasar. El escenario más deseable es aquel en el que el virus no aumenta su letalidad por encima del 1%, aunque continúe mermando psicológica y económicamente a la sociedad globalizada en la que vivimos. Serán años y décadas duras, pero el sistema no colapsará del todo, al menos no por culpa de este virus. El bienestar social disminuirá, la asistencia sanitaria se verá mermada y fatigada en general, la economía sufrirá como lo ha hecho desde el 2020, y toda esta inestabilidad se unirá a otros factores como la escasez energética o las guerras para retroalimentarse. Un escenario poco apetecible pero que aún así es lo mejor que nos podría pasar.

El peor escenario incluye una próxima variante (o cepa) similar en cuanto a letalidad al SARS-CoV-1. Esta nueva variante nos pillaría con el pie cambiado, en medio de una relajación total de las medidas externas y con un intento mundial por volver a recuperar el estado masivo de globalización y comunicación. Si esto sucediese, rápidamente la asistencia sanitaria quedaría desbordada por completo (ya casi lo está en el escenario actual), y la mortalidad por tanto sería aún mayor. Entonces, sería posible que 10 de cada 100 personas que contrajesen esta variante pereciera de COVID, si no más. Y si el R0 se mantiene similar al actual (o incluso aunque cayese a la mitad) la variante letal se podría esparcir por el mundo ya que en estos momentos la presión evolutiva es mínima y el factor R0 no es ya tan crucial. 

Es más, debido a que una mayor letalidad supone una enfermedad más larga de media (acabe en muerte o en sanación), eso implica un mayor tiempo de media en que un infectado se mantiene contagiando la enfermedad, lo cual llevará a que de hecho, la mayor letalidad en un escenario donde la presión evolutiva en favor de aumentar la tasa de contagio es casi nula, ¡se pudiera ver incluso favorecida!

Entonces se podría dar el caso hipotético de que una futura variante irrumpa de manera aleatoria con una letalidad similar a la del SARS-CoV-1, con una tasa de contagio similar (o algo menor a la de las variantes actuales) pero que aún así se vuelva dominante debido a la relajación de la presión evolutiva en favor de altas R0, y a que una mayor letalidad se podría beneficiar del mayor tiempo medio contagiando que se pasa un enfermo (antes de morir o de sanar) y a que la atención sanitaria colapsaría rápidamente. Si en algún momento este escenario se hiciese realidad, 1000 millones de personas podrían morir al cabo de un año aproximadamente, y la sociedad podría colapsar por completo incluso antes. Es sin duda, lo peor que podría pasar. 

Y ciertamente la probabilidad será mayor o menor, pero la posibilidad a la vista de los hechos (por ejemplo, el comportamiento de su hermano SARS-CoV-1) parece innegable. Es más, la probabilidad aumenta con el factor tiempo, y tiempo es lo que va a tener de sobra el SARS-CoV-2 para "investigar" y recorrer casi todas las combinaciones génicas posibles durante las décadas o siglos en los que conviviremos con el nuevo coronavirus.

Y aunque se desea y se busca una milagrosa vacuna o potentes antivirales; la historia de otras enfermedades deben ponernos los pies en el suelo: nunca se ha logrado tal cosa para la gripe (una enfermedad causada por otro virus también de ARN monocatenario) o para el virus que causa el SIDA (donde el problema es la enorme tasa de mutación del mismo). Hay muchas enfermedades que la humanidad no ha conseguido erradicar pese a décadas de esfuerzos, y muy probablemente el SARS-CoV-2 será un nuevo elemento a añadir en la lista.

Así pues recemos todos; Virgencita, virgencita, que me quede como estoy...



lunes, 25 de octubre de 2021

What happens when we die (Midnight Mass)

 Life is a dream [...]  (Midnight Mass Ending Conversation)


Ayer terminé de ver una inesperadamente profunda y filosófica serie publicada en Netflix: Misa de medianoche. Una serie superficial en apariencia, pero que esconde grandes monólogos existencialistas que me hicieron reflexionar en más de una ocasión. Uno de los mejores de tales monólogos, ocurre cuando una de las protagonistas, Erin; trata de explicar qué ocurre según ella cuando morimos. De hecho, sus palabras me recordaron mis últimas entradas de blog: la vida es sueño, el mundo es sueño...ilusión cognitiva. Os dejo a continuación la transcripción completa en inglés (para que no se pierda nada en la traducción) y un vídeo de YouTube con las imágenes de la escena en vivo. Disfruten y reflexionen: podrán encontrar en sus palabras algo de la cosmovisión de Schopenhauer, algo de panteísmo; incluso algo de Mainländer. Y algo más allá de todo eso, la idea respaldada por la ciencia moderna de que todo es Nada; de que nuestra percepción es una alucinación colectiva que esconde detrás la Realidad de la ausencia esencial. No existe el tiempo y todo se disuelve finalmente en pura ilusión y ficción de ser: un eterno soñar del mundo que se disuelve y olvida, como nosotros olvidamos lo que soñamos cada noche. No hay Realmente yo, ni tiempo, ni ser, ni mundo...sólo una eterna e incausada unidad insustancial: la inamovible Nada.

"Myself. My self. That's the problem. That's the whole problem with the whole thing. That word: self. That's not the word. That's not right, that isn't ... That isn't. How did I forget that? When did I forget that?

The body stops a cell at a time but the brain keeps firing those neurons, little lightning bolts like fireworks inside and I thought I'd despair, or feel afraid, but I don't feel any of that, none of it because I'm too busy. I'm too busy in this moment, remembering. 

Of course. I remember that every atom in my body was forged in a star. This matter, this body is mostly just empty space after all and solid matter? It's just energy vibrating very slowly and there is no Me. There never was. The electrons of my body mingle and dance with the electrons of the ground below me and the air I'm no longer breathing, and I remember there is no point where any of that ends and I begin. I remember I am energy, not memory, not self. My name, my personality, my choices all came after me. I was before them and I will be after and everything else is pictures picked up along the way. Fleeting little dreamlets printed on the tissue of my dying brain, and I am the lightning that jumps between. I am the energy firing the neurons and I am returning. Just by remembering, I'm returning home. It's like a drop of water falling back into the ocean of which it has always been a part. All things a part. All of us a part. You, me, my mother and my father, everyone who has ever been, every plant, every animal, every atom, every star, every galaxy. All of it. More galaxies in the universe than grains of sand on the beach and that's what we're talking about when we say God. The One. The Cosmos and its infinite dreams. We are the cosmos dreaming of itself. It's simply a dream that I think is my life, every time. But I'll forget this. I always do. I always forget my dreams. 

But now, in this split second, in the moment I remember, the instant I remember I comprehend everything at once: there is no time, there is no death, life is a dream. It's a wish made again and again and again and again and again and again and on into eternity. And I am all of it. I am everything, I am all.

 I am that I am."