sábado, 13 de septiembre de 2014

Estudio de la ilusión del libre albedrío (por reducción al absurdo)


A ninguno de nosotros le gusta el pensamiento de que lo que hacemos depende de procesos que no conocemos; preferimos atribuir nuestras elecciones a la voluntad, el libre albedrío, el autocontrol…Quizás sería más honesto decir: "Mi decisión fue determinada por fuerzas internas que desconozco" 
Marvin Minsky       


He leído hoy un artículo de Pitiklinov en el magnífico blog La Nueva Ilustración Evolucionista.

En el artículo se habla sobre un nuevo estudio sobre el libre albedrío en el hombre, y se menciona el libro The Illusion of Conscious will, de Daniel Wegner.

No voy a repetir aquí lo que Pitiklinov resume estupendamente en su artículo (os recomiendo que leáis la entrada original en el enlace de arriba). Pero sí quiero aportar una pequeña reflexión personal sobre la cuestión del libre albedrío.

Hay mucho debate a favor o en contra, pero me gustaría señalar una posibilidad de estudio sobre este tema, que no se suele tener mucho en cuenta: la reducción al absurdo.

Intentemos ir por reducción al absurdo:

Un verdadero libre albedrío; una libertad plena de decisión, requeriría reflexionar sobre infinitas posibilidades de acción (si puedo hacer lo que quiera, tengo que reflexionar sobre todo eso que puedo hacer antes de actuar). Es decir; que si realmente podemos hacer lo que queramos, habrá que contrastar la infinidad de opciones de que disponemos y elegir una.

Pero reflexionar sobre infinitas posibilidades de acción en un tiempo finito es un absurdo, luego las posibilidades sobre las que se puede reflexionar en cada momento deben ser finitas, y por lo tanto, estarán acotadas.

Y si las posibilidades se acotan, hay infinidad de acciones que no se tienen en cuenta para la decisión, luego no puede existir una total libertad de acción.

La cuestión es: ¿cómo se acotan las infinitas posibilidades? Pues es obvio, la evolución se ha encargado de que sólo tengamos en cuenta la información más relevante para cada tipo de decisión concreta...pero eso no es libre albedrío ni de lejos.

Yo estoy bastante de acuerdo con Daniel Wegner, la idea de que tenemos una plena libertad de acción es una mera ilusión adaptativa, y estoy de acuerdo con Pitiklinov en que dicha ilusión tiene mucha semejanza con el heurístico del sesgo optimista: de hecho, es cierto que puede haber una fuerte interconexión entre ambos. Si la idea de poseer libre albedrío nos hace sentir bien (y empíricamente es algo obvio que es así), el sesgo optimista tenderá a fortalecer la creencia de que SÍ que es así. A pesar de todas las evidencias en contra que pueda haber, hay personas cuyo heurístico optimista no les permite aceptar que son meros autómatas.

Voy, por último, a proponer dos ejemplos que demuestran la reducción al absurdo de la que hablo de un modo práctico:

1) Imaginemos, primero, un experimento ideal, donde se nos propone simplemente que elijamos el color de un coche que nos van a regalar de entre 3 posibles colores posibles: rojo, vede o azul (hay que hacer notar que en este experimento, el peso de cada color es el mismo. Ningún color tiene mayor valor teórico que otro).

El grado de libertad de este ejemplo es de 3, uno por cada color, y no habría problemas en aceptar que el individuo realmente puede tomar fácilmente en consideración cada uno de estos 3 colores y decidir finalmente qué color desea.

Pero ahora vamos a modificar el experimento, y en lugar de 3 colores donde elegir, vamos a proponer al individuo una paleta de 30 colores diferentes. Es indudable que la persona en este caso se sentirá un poco incómoda, mirando la paleta de colores de arriba a abajo. Conforme el grado de libertad aumenta, cuesta más trabajo considerar todas las posibilidades para realizar una decisión.

Llega un momento, conforme el grado de libertad aumenta, que simplemente hay que acotar las posibilidades a tener en cuenta, o nos quedaríamos irremediablemente atascados en el proceso de descarte de entre un grupo enorme de posibilidades.

La reducción al absurdo que propongo, sería el equivalente a que el grado de libertad tienda a infinito: si nos proponen elegir un color cualquiera a voluntad, de entre la infinita gama de colores posibles (no hay límite teórico en el número de colores posibles), simplemente sería imposible considerar todas las opciones: es forzoso acotar la decisión a un grado de libertad finito (y pequeño) para poder llevar a cabo el proceso de tomar una decisión.

Pero si es necesario acotar y descartar una infinidad de posibilidades, el proceso de toma de decisión NO ES LIBRE, puesto que se acota (y de un modo inconsciente) la volición siempre a unas pocas posibilidades de entre una gama mucho mayor (y normalmente infinita). 

2) Pongo un último ejemplo, más claro si cabe, de lo que digo:

Imaginemos que tenemos sed, y que hay una fuente a cien metros de nosotros, pero que entre medias hay un pasadizo con precipicios a ambos lados. Puede parecer que hay poco que decidir en este caso, pero la cosa no es tan sencilla.

Si realmente tenemos libre albedrío, deberíamos poder decidir entre una infinidad de rutas y modos de ir a la fuente. Podríamos ir a la fuente haciendo el pino con las manos, o a la pata coja; andando de espaldas, dando dos pasos hacia delante y uno hacia atrás, arrastrándonos por el suelo, dando volteretas, dando saltitos, ir rodando, dando tres pasos hacia delante y dos hacia atrás; podríamos ir hacia atrás 500 metros y luego avanzar 600 hasta llegar a la fuente, podríamos, a pesar de la sed, sentarnos y esperar 5 horas antes de ir a la fuente, etc, etc.

Las posibilidades son infinitas (el grado de libertad es infinito). Sin embargo, nadie se queda atascado en un bucle repasando todas esas posibilidades de acción, y se termina descartando (involuntariamente) toda esa infinidad a excepción de unas pocas posibilidades (se reduce el grado de libertad, a un grado manejable por la mente).

En resumen: ante el dilema de ir a la fuente y saciar la sed hay infinitos caminos, modos y momentos de actuación, pero finalmente se tienen en consideración sólo unos pocos de entre los que se termina eligiendo uno. ¡¡Pero esto no es libre albedrío!!

Cuando le preguntas a alguien: ¿por qué has ido andando en línea recta a la fuente en lugar de retroceder 500 pasos antes de avanzar de nuevo? Simplemente te dirá: porque he preferido lo primero a lo segundo, pero estará mintiendo, puesto que la segunda opción NUNCA la tuvo en cuenta (como tampoco tuvo en cuenta ir 501 pasos hacia atrás, ni 502, etc). Él puede creer que tuvo la posibilidad de actuar yendo hacia atrás pero eso es una ilusión,  realmente no le pasó por la conciencia esa alternativa, y evidentemente, aquellas alternativas que no se tienen en cuenta, NO SE PUEDEN ELEGIR de modo alguno.

Hay un proceso inconsciente de acotación de alternativas, ¡¡y es ese proceso (necesario para la supervivencia, por otra parte) el destruye toda nuestra hipotética capacidad de libre elección!! Es algo evidente.

Y como dije ya antes, dicha acotación se produce por un proceso evolutivo. Aquellas alternativas que han dado un mejor resultado reproductivo, son las que prevalecen frente a sus rivales. Esas acotaciones históricas, se ven reflejadas fisiológicamente, en el proceso heurístico inconsciente que se encarga de descartar y acomodar las posibilidades.

Y ya, por otra parte, el asunto de si finalmente la toma final de la decisión (una vez hecha la acotación) la realiza la consciencia, o si la decisión también la toma un heurístico (y a la consciencia llega sólo una falsa ilusión de volición) es otro asunto. Lo fundamental que se quería señalar en esta entrada, es que la idea de libre albedrío es lógicamente inconsistente, y que se puede demostrar dicha inconsistencia por reducción al absurdo.

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Edito para añadir el siguiente debate que he mantenido con un contertulio en el blog La Nueva Ilustración Evolucionista:
Masgüel dijo...
"si finalmente la toma final de la decisión (una vez hecha la acotación) la realiza la consciencia, o si la decisión también la toma un heurístico (y a la consciencia llega sólo una falsa ilusión de volición) es otro asunto."

¿Otro asunto?. Ese es el asunto que trata el libro de Wegner.

"hay infinitos caminos, modos y momentos de actuación, pero finalmente se tienen en consideración sólo unos pocos de entre los que se termina eligiendo uno. ¡¡Pero esto no es libre albedrío!!"

Si no tomas en consideración los argumentos en contra de tus opiniones, no tiene sentido discutir contigo. Si de entrada identificas libre albedrío y omnipotencia, lo absurdo es molestarse en reducirlo al absurdo. La libertad, como venimos repitiendo, no es eso. Te empeñas en una falsa dicotomía.
http://www.youtube.com/watch?v=bXKvRNnXF3A
Samu dijo...
Saludos, Masgüel.

"¿Otro asunto?. Ese es el asunto que trata el libro de Wegner."

Ya lo sé, pero yo estoy tratando un tema relacionado en parte, pero no por completo con el planteamiento de Wegner. Yo creo que, aún aceptando que la conciencia tome la decisión final, se puede comprobar por reducción al absurdo, que hay una criba previa de posibilidades entre las que elegir; y que dicha criba es evolutiva, inconsciente, y que implica un proceso previo involuntario que imposibilita un verdadero libre albedrío. ¿Me permite usted que trate este tema o hay que ceñirse al libro de Wagner?

"Si de entrada identificas libre albedrío y omnipotencia, lo absurdo es molestarse en reducirlo al absurdo."

A ver, amigo. Si se habla de una libertad completa de acción, eso no puede significar más que se puede hacer cualquier cosa que uno se proponga hacer en el momento que se quiera. ¿Cierto, verdad?

Pero eso implica que cuando se decide hacer algo, se debe tener en cuenta y luego rechazar TODO lo demás, y ese todo es infinito.

En el ejemplo que te propongo, si decides ir en línea recta al pozo, estás descartando infinitas otras posibilidades: como por ejemplo, ir hacia atrás 500 pasos y luego avanzar, ir atrás 501 pasos y luego avanzar, etc.

Un verdadero libre albedrío debería poder tener en cuenta cada posibilidad diferente, y luego decidirse por una de ellas; porque, de lo contrario, si directamente se ignoran las alternativas, se está decidiendo sobre un conjunto menor de posibilidades: ¡¡con lo que hay alternativas que sencillamente NO puedes decidir hacer porque ni te la planteas (hay una criba previa que acota el grado de libertad)!!

¿No lo comrpendes?

Un saludo, amigo.
Masgüel dijo...
Lo comprendo muy bien. La libertad no es absoluta, no es omnipotente. Es condicionada. Entre otras cosas, por la cantidad de opciones que en cada caso podamos o nos parezca oportuno considerar. Lo venimos repitiendo desde el principio. Pero que nuestra libertad sea condicionada no nos convierte en autómatas. ¿Lo comprendes tú?.
Samu dijo...
"La libertad no es absoluta, no es omnipotente. Es condicionada.Pero que nuestra libertad sea condicionada no nos convierte en autómatas."

Pues la verdad que me parece absurdo defender que una "libertad" condicionada se pueda llamar libre albedrío. Pero si usted se siente mejor así, pues ande, llame libre albedrío a decidir entra las 4 opciones que un heurístico evolutivo (inconsciente e involuntario) le permite tomar.

Aunque, con todos mis respetos, me parece ridículo llamar a eso libre voluntad.

Un saludo, amigo.
Masgüel dijo...
Aunque las opciones fuesen dos y siempre las mismas, lo ridículo es afirmar que la decisión es un automatismo, si entre las dos, elegimos.

"llame libre albedrío a decidir entra las 4 opciones que un heurístico evolutivo (inconsciente e involuntario) le permite tomar."

Las opciones que "la evolución" me permite tomar no son 4. Son infinitas. Claro está, vez por vez. Porque "la evolución", repito, repito, repito, nos impide hacer infinitas cosas y nos permite hacer otras tantas. Pero están por inventar. El espacio muestral para la organización de formas naturales es indefinido. El universo se construye sobre la marcha.
Samu dijo...
"Aunque las opciones fuesen dos y siempre las mismas, lo ridículo es afirmar que la decisión es un automatismo, si entre las dos, elegimos."

Venga, hombre, no me venga con esas. Si a usted le permiten elegir entre dos y sólo dos opciones, no será un completo autómata, pero no poseerá libre albedrío en absoluto: que es precisamente lo que llevo yo proponiendo desde el principio.

Se puede, por lo tanto, reducir al absurdo la posibilidad del auténtico libre albedrío; y, como mucho (en el mejor caso), podemos quedarnos, porque a falta de pan buenas son tortas, con esa libertad parcialísima y acotadísima que nos permitiría la evolución.

Porque luego está el hecho de que es muy discutible (como proponen Wegner y otros muchos estudios) de que sea nuestra conciencia la que tome finalmente la decisión de entre ese espacio muestral que ofrece la evolución.

Es decir, que en el mejor caso, podemos elegir de entre un grado de libertad acotado y reducido por un proceso inconsciente e involuntario previo, y en el peor caso, ni siquiera eso.

E insisto, con respeto, que si usted llama a cualquiera de estas dos posibilidades, libre albedrío, me parece ridículo.

Un saludo, amigo.
Masgüel dijo...
Si leyeses, mucho más arriba, dije que me sumo a la recomendación de cambiar de vocabulario y hablar de capacidad para elegir o tomar decisiones. El término "libre albedrío" parece condenado a llevar la discusión sobre la libertad a esa absurda dicotomía metafísica entre mecanicismo y omnipotencia.
Samu dijo...
"Si leyeses, mucho más arriba, dije que me sumo a la recomendación de cambiar de vocabulario y hablar de capacidad para elegir o tomar decisiones."

Bueno, pues si usted asume eso, no sé a qué viene a debatir conmigo, cuando todo lo que yo he dicho aquí desde el principio se relaciona con laposible refutación del libre albedrío (el de verdad) en el hombre, mediante la reducción al absurdo.

Parece que está usted de acuerdo conmigo, pero al mismo tiempo no quiere reconocerlo o algo así.

Un saludo.

3 comentarios:

  1. "La filosofía es un juego del lenguaje, y pocos conceptos dan tanto juego como el concepto de libertad; de manera que un único vocablo es utilizado para referirse a una gran variedad de fenómenos distintos, que han llenado infinidad de páginas y debates a lo largo de la historia. Intentaré no olvidar el consejo de Voltaire de procurar definir con exactitud los términos antes de comenzar a discutir cualquier asunto. Así, dejando al margen su utilización en un contexto político, social o económico (si es que no es todo lo mismo) y centrándonos en el ámbito psicológico, se suele definir la libertad como la capacidad de un hombre de llevar a cabo una acción de acuerdo a su voluntad. Pero esto supone trasladar la confusión al concepto de voluntad.

    Por esto, acotemos más su significado y definamos el término “libertad”, considerado como sinónimo de libre albedrío. Se trata de la capacidad de originar movimientos o pensamientos sin antecedentes causales ajenos a uno mismo. A partir de la nada, de manera espontánea, como causa primera, el humano podría desarrollar opciones que no se encontraban en las leyes del Universo, poseería una fuente interna, desligada de la Naturaleza, que produciría fenómenos que no podían predecirse con anterioridad a la elección. Dicho de otra forma, se entiende por libre albedrío la propiedad de una supuesta alma o entidad inmaterial, esto es, un yo independiente y consciente, que actúa como única causa de nuestros actos. Es en este sentido donde yo considero que el ser humano no tiene libre albedrío sino que se trata de una ilusión cerebral."

    Fragmento de mi libro "Tiempo, memoria y libre albedrío"

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    1. Buen comentario, Miquel. Es cierto que parte de la confusion al debatir este tema es el poco cuidado que se pone al definir los terminos inicialmente.

      Estoy escribiendo otro articulo sobre la posible reduccion al absurdo de la posibilidad de que seamos libres de decidir incluso de entre un numero finito y acotado de posibilidades.

      Me gustaria conocer tu opinion. Cuando lo tenga listo pondre un enlace en el blog de la nueva ilustracion.

      Un saludo, amigo.

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