domingo, 7 de febrero de 2016

La izquierda nos miente, la derecha nos roba y el centro no existe


No suelo escribir en el blog mucho sobre política, porque además no es algo que me interese demasiado. Sin embargo, me gustaría compartir con vosotros una pequeña reflexión (muy personal) sobre el asunto de la "nueva" izquierda que está emergiendo aquí en España, liderada por el partido político de Podemos:

Pues bien. Resulta que parece ser que se confirma una vez más lo que por otra parte es evidente para cualquiera con dos dedos de frente: que de donde no hay, no se puede sacar; y que en el fondo todos los políticos (sin importar su ideología) no son más que personas con demasiados intereses personales como para tener una verdadera libertad de decisión. Y es que es un secreto a voces que la izquierda normalmente llega al poder prometiendo, mediante una propaganda descarada, cosas que se ven a leguas que son inviables económica y socialmente (aunque la necesidad hace que la mayoría no quiera, o acaso ni pueda, aceptar dicha inviabilidad). Luego, una vez llegan a tomar el cargo; pues simplemente ignoran alegremente todas esas medidas populistas que nos vendieron, y se dedican a maquillar esta falta con "tonterías" de marketing sin trascendencia real y profunda: como fue el caso en Madrid de poner a reinas magas en las cabalgatas, quitar el retrato del Rey del salón del pleno, y demás sandeces por el estilo.

En el caso concreto de Cádiz capital (que me toca de cerca), la cosa va quedando muy clara: ni el nuevo alcalde de Podemos "el Kishi" se bajó el sueldo como prometió, ni ha reducido el número de asesores para la alcaldía (ni sus sueldos), e igualmente tampoco ha detenido los desahucios de vivienda (como afirmó), ni mucho menos aseguró el agua y la luz a los vecinos con necesidades de La Corrala; ni, en definitiva, ha hecho "na de na". Aunque lo que sí ha hecho (como no) es pretender "vender e insistir" en el gran cambio social que su gobierno ha supuesto, aunque lo hace exclusivamente mediante audaces y simplistas artimañas propagandísticas, como la de desplazar durante los concursos de Carnaval del palco del Gran Teatro Falla a los políticos; y metiendo en su lugar a gente con necesidades económicas: que vale, que está muy bien; pero que mejor habría sido que les hubiera detenido los desahucios, asegurado el agua y la luz, o dado un trabajo digno; es decir: cumpliendo con su programa electoral. Es como si el hecho de que esos pocos necesitados vayan a poder asistir al Falla durante un par de días pudiese hacernos olvidar que ha faltado a más del 99% de sus promesas electorales (¿O quizás si puede? No olvidemos que la propaganda es un arma muy poderosa en tiempos de crisis).

En fin, que todo sigue como siempre. La izquierda nos miente, la derecha nos roba y el centro no existe. Estamos apañados.