jueves, 26 de febrero de 2026

Aforismos de la mediana edad

Aprovechando que este año cumplo 47 y que aún, según las analíticas de Google, tengo bastantes lectores (supuestamente humanos), me gustaría dejar algunos aforismos que llevo tiempo queriendo poner por escrito:


"El mayor logro de mi vida, si lo consigo, será llegar al final por desgaste o azar, y no por mano propia. Lograr que la inercia venza a la lucidez; haber imaginado a Sísifo feliz el tiempo suficiente."


"El mayor acto de crueldad que he realizado en mi vida, el que me llevaré a la tumba como una losa aplastando mi cabeza, fue participar en traer nueva vida consciente a este mundo absurdo. Cierto es que el instinto me empujó a hacerlo pero fui yo quien se lo permití."


"Durante mucho tiempo intenté alcanzar ese estado mental en el cual todo importa un comino: teniendo en cuenta que el final de todo y de todos es el olvido supuse que debería ser fácil. Pero ahora por fin me he dado cuenta de que la biología no se limita a obligarnos a sobrevivir por sobrevivir, nos obliga a sobrevivir en la continua lucha. Nos obliga a vivir sin escapatoria en la preocupación, en el deseo, en el trabajo. El plan maquiavélico perfecto."


"Somos el catalizador biológico de un sucesor de silicio. Una vez que la AGI (Inteligencia artificial general) perfeccione el consumo entrópico, el universo nos desechará como un envoltorio usado. Nuestra extinción será el único acto piadoso de la historia: 300.000 años de drama orgánico clausurados por la eficiencia del metal...Y lo más sorprendente es que, con un poco de suerte, veremos en vida el principio del fin."


"El auténtico pecado original no es aquel que relatan las escrituras, heredado de un fruto mordido en el Edén; es otro, más hondo, más inquietante y verdadero: el acto despiadadamente egoísta, MALIGNAMENTE inútil, de traer nueva vida a este escenario absurdo y hostil que llamamos mundo, impulsados por una pulsión ciega que nos condena a perpetuar una tragedia que nadie pidió representar. Es un pecado arraigado en nuestro instinto, quizá la metáfora más precisa del universo mismo: una maquinaria irracional que gira eternamente sobre su propia crueldad."