"No hay que tomarse nada a pecho -se repite quien se enoja consigo mismo cada vez que sufre y no pierde ninguna ocasión de sufrir." El aciago Demiurgo (Emil Cioran)
"Cuando entendamos el cerebro, la humanidad se entenderá a sí misma"(Rafael Yuste)
Ya os he comentado en un artículo anterior sobre este curso de especialización universitaria sobre neurociencia médica: https://www.coursera.org/course/medicalneuro, pero en esta ocasión voy a subir directamente seis vídeos ejemplares donde el doctor Leonard E. White de la Universidad de Duke (en California), imparte una introducción al sistema auditivo en el hombre.
Intento de esta forma alcanzar dos objetivos: por una parte, me gustaría facilitar el acceso de una parte de este interesante curso, para aquellos que no sepan o no les apetezca registrarse en la web oficial donde se imparte todo el temario. Por otro lado, me gustaría hacer notar el hecho de que ya hoy día se comprende gran parte del modo en que nuestro cerebro obtiene y procesa la información física del entorno para producir lo que nosotros conceptualizamos como conciencia del mundo. Ya entendemos, por ejemplo en el caso auditivo, como ciertas células convierten por medios biomecánicos la energía de las ondas sonoras que nos llegan en una determinada señal eléctrica que sirve de input (o entrada) a sucesivas redes neuronales que integran dicha información y producen un output (o salida) hacia el sistema motor (produciendo movimiento muscular), o hacia otras zonas de la red neuronal (sirviendo a modo de entrada para otros circuitos).
De todas formas, el profesor Leonard E. White os lo va a explicar de un modo mucho más claro a continuación ;). Espero que os interese (el contenido se encuentra en inglés, pero el doctor habla de un modo pausado y se entiende bien):
Como podéis comprobar, el doctor explica el asunto desde un punto de vista bastante fisiológico. Si se quiere tratar la cuestión desde una perspectiva más computacional (es decir, comprendiendo el modo en que estas redes neuronales procesan la información eléctrica), podéis estudiar los vídeos de este otro curso de neurociencia computacional(https://www.coursera.org/course/compneuro) impartido por el profesorRajesh P. N. Rao de la Universidad de Washington.
¡Un saludo!
Le respondo por partes a sus palabras sobre Schopenhauer y a su insistencia en que la religión no es metafísica:
Schopenhauer parte de un sentimiento inmanente que él cree que le revela la Verdad trascendente al mundo. Usted hace tres cuartas partes de lo mismo. Su postura y la de Schopenhauer, mucho que le pese, son idénticas en cuanto a forma, pero divergen en cuanto a contenido:
1) Schopenhauer observa el mundo y detecta el problema del mal, el dolor y el sufrimiento por doquier (en todo ser vivo y fenómeno), observa una lucha interminable por satisfacer interminables e instintivos deseos. A continuación, busca en su interior cual puede ser el origen de ese dolor, y detecta de manera inmanente un sentimiento volitivo innato que parece ser la base de todo su dolor: un ciclo interminable de necesidades que saciar so pena de sufrimiento. Y este instinto que le surge desde lo más profundo, lo relaciona con su esencia, con la representación en el fenómeno de sus propiedades trascendentales. Él no es más que voluntad (un puro acto volitivo sin razón de ser más que la del mero ser), y como tal es sólo una pequeña representación de entre muchas de una esencia trascendental de similares características a la que llama Voluntad. Absolutamente todo en el mundo se reduce a actos volitivos irracional, y como tal, Schopenhauer siente desde su más profunda intuición algo que identifica con un conocimiento inmanente en su ser: TODOS los fenómenos del mundo no son más que las diversas representaciones de una misma esencia trascendental, una esencia de la que sólo puede conocer lo que su "alma" (su comunicación directa con la cosa en sí a través de un pretendido conocimiento inmanente) le muestran:
Y lo que él cree detectar de esta manera en su "alma" no es ni más ni menos que las cualidades de la cosa en sí: le parece conocer a través de la observación de su estar en la realidad como representación fenoménica su origen esencial, el origen esencial de TODO en el mundo; y cree conocer como le digo algunas de sus cualidades trascendentales: la Voluntad, reconoce, debe ser congruente con el fenómeno, y por lo tanto, debe compartir sus propiedades: por lo tanto, la Voluntad (con mayúsculas), también debe ser un puro acto volitivo sin razón de ser más que la del mero ser (como es el caso al que se reduce cada uno de los fenómenos observables). El dolor y el sufrimiento son consecuencias así de la Voluntad, de su represenatación en el fenómeno. Una Voluntad irracional y ciega, puro acto volitivo por ser representado de todas las formas posibles...¡y nada más! (sé que le encanta cuando digo esta coletilla xDDD).
Metafísica, sí, y obra maestra. Una de las metafísicas más congruentes con el mundo empírico que nos rodea y del que todos formamos parte.
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2) Usted, y el resto de religiosos puros (quitando a esos teólogos que tanto le incomodan porque sacan a la luz la incongruencia religiosa tradicional, me imagino), ven el mismo problema del mal que Schopenhauer (al igual que puede verlo cualquiera con ojos y raciocinio), pero, en lugar de hacer lo más honesto y congruente, es decir; buscar la causa esencial de este mal, de la injusticia y del sufrimiento, no lo hacen e incluso le dan la vuelta a la tortilla y relacionan trascendencia con amor ¡pese a que sea algo ridículo y que no haya señal empírica ninguna al respecto más que una historieta escrita por 4 tipejos y transmitida culturalmente desde hace 2000 años!
Es decir que usted realiza una introspección y detecta lo mismo que Schopenhauer: ningún fin racional para tanto dolor y sufrimiento, pero en lugar de continuar con la deducción lógica, frena en seco disgustado por donde van los tiros...¡y sencillamente se inventa dicho fin racional(mejor dicho, hace suya las ideas imaginadas e inventadas para tal fin por alguien hace milenios, hablando de cruces, semidioses, reencarnaciones y demás sandeces)! Es ridículo, absurdo y de cobardes. Sí, siento decírselo, pero la religión cristiana me parece un conjunto de ideas a medida del cobarde y el débil de espíritu: del necesitado de consuelo.
Usted, yo, y su vecino del quinto (nuestra mente y nuestro ser pensante) muy probablemente no seamos más que máquinas neuronales en funcionamiento físico-químico: meros fenómenos complejos y nada más en esencia. Es casi seguro que no hay ninguna diferencia esencial entre un hombre y un caracol, ni entre un hombre y una bacteria o una piedra. Por lo tanto no sea cobarde (no tema tanto el no-ser) y déjese de locuras desesperadas: deje de imaginarse trinidades, cruces, vírgenes preñadas de palomas y padres amorosos. Usted y yo (con todo nuestro ser) casi seguro que desapareceremos cuando frene la corriente eléctrica entre nuestras neuronas: se acabó...puf!, adiós existencia. ¡No pasa nada! No es para tanto. Ya hemos pasado 13.500 millones de años sin existir y no lo pasamos tan mal, ¿verdad? ;). Aproveche lo que le queda de vida de un modo más productivo que de rodillas rezando al vacío palabras ridículas.
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Por último: cuando usted me habla de cruces y de trinidades, y a continuación me insiste en que no me habla de metafísica sino de un sentimiento religioso, perdone que me ria :). Esas creencias les han sido inculcadas de un modo cultural racional no lo niegue: le han contado hace años con palabras y con letras esas fantasías, y usted antes de "sentir" nada de cruces o trinidades y vírgenes, tuvo que oír esas palabras y reflexionar y conceptualizarlas: usted hizo filosofía y metafísica antes de que ese "sentimiento" religioso tan particular se instaurase en su mente.
Al final del artículo hay una aplicación online donde hice uso de una red neuronal artificial para simular el modo aproximado en que nuestro cerebro aprende probablemente a sumar dos cifras. La cuestión es la siguiente:
Este algoritmo que desarrollé utiliza y simula por computador las bases teóricas en que las neurociencias nos dice que funciona y computa el cerebro: es decir; mediante redes neuronales y potenciales eléctricos. Pues bien, si replicamos esta base teórica (como hice con ese programa en el artículo), vemos que con el equivalente de 20 neuronas (en computación se llaman nodos) y 400 sinapsis bien balanceadas (en computación se llaman enlaces y pesos) ¡¡se puede generar la capacidad de sumar!!
Indudablemente el hombre es capaz de mucho más que de sumar dos cifras, pero en mi opinión todo es cuestión de escala: si 400 sinapsis bien balanceadas gracias a un proceso de computación evolutiva (leer el artículo completo para más detalle) son capaces de llevar a cabo sumas correctamente en 2 minutos...¡¡que no podrá lograr los trillones de sinapsis que tenemos en nuestro cerebro balanceadas por millones de años de evolución natural!!
Muy probablemente sea únicamente un contraste de escala lo que diferencia los "modestos" avances actuales en IA (usando redes neuronales artificiales) de las capacidades de la mente humana. Pero ya hay grandes proyectos en marcha (por ejemplo, el proyecto BRAIN) que pretenden precisamente una simulación a gran escala del mismo proceso que yo he seguido en mi artículo para simular una red neuronal artificial capaz de aprender a sumar. En el proyecto BRAIN pretenden lograr simular los trillones de sinapsis del cerebro humano (con el balance real), para conseguir (en teoría) que surja de tal simulación unas capacidades equivalentes a las capacidades humanas de un modo casi calcado...en 15 ó 20 años veremos el resultado de este tipo de iniciativas ;).
Es probable que el viejo dilema de "mente sí-mente no" ("o emergentismo sí"-"emergentismo no") quede cerrado definitivamente cuando proyectos tipo BRAIN demuestren que todo es computación neurológica físico-química y ¡nada más!
Este curso se denomina "Introduction to Human Evolution" y se imparte de modo online gratuito desde la web Edx.org. Las clases visuales las da el profesor de antropología Adam Van Arsdale del Wellesley College (en Massachusetts).
Espero que os guste, yo voy aún por la semana 3 porque voy siguiendo otros dos cursos de especialización más en paralelo por Coursera.org (soy un agonías :P).
No puedo más que alucinar con el montón de recursos online (¡¡gratuitos!!) que existen ya hoy día, impartidos por grandes universidades, y a veces incluso por eminentes profesores e investigadores en la actualidad.
Sinceramente, creo que actualmente gastarse dinero en hacer un máster presencial es tirar el dinero (a menos que necesites el título para algo que requiera un certificado oficial). Si lo llego a saber, me habría ahorrado en el 2011 los 1800€ que me costó el máster que hice xDDDD
El neurobiólogo español Rafael Yuste dijo: "Cuando entendamos el cerebro, la humanidad se entenderá a sí misma".
En un pasito para poder entender esta humanidad nuestra, os dejo un enlace a un estupendo curso de especialización universitaria gratuita en la web de Coursera.org: https://www.coursera.org/course/medicalneuro
Lo imparte el doctor Leonard E. White de la Universidad de Duke (en California). El curso es impresionante, y tiene muchas lecciones en forma de vídeos en laboratorio con cerebros humanos reales (hay que tener algo de estómago para seguir el curso, la verdad xDD).
Espero que os sea de interés.
¡¡Es impresionante los recursos gratuitos que se pueden conseguir en internet en temas académicos!!
Cada vez es más patente que la conducta humana está regida por algoritmos matemáticos (embebidos en los circuitos neuronales mediante un proceso evolutivo). Es algo que este propio investigador (Rafael Yuste) menciona al final del vídeo, y algo que se da ya por supuesto dadas las iniciativas como la de este proyecto BRAIN (ya que, evidentemente, si no se pensara así, no tendría sentido el propio proyecto).
Pero la cuestión de fondo es que, si la conducta humana no es más que un conjunto de algoritmos interactuando en diversos circuitos neuronales: ¿hemos por fin cerrado el debate del libre albedrío? Porque es sabido que NO es posible lograr una verdadera libertad de acción mediante algoritmos matemáticos (es algo de perogrullo). Un algoritmo es, por definición, un proceso determinista (incluso si el algoritmo se computa de un modo no secuencial o en paralelo, da lo mismo).
De este modo, la ilusión de libertad que todos poseemos sería, en tal caso, sólo un espejismo de esa circuitería neuronal, que haría uso del ruido eléctrico de fondo para inducir una pseudoaleatoriedad que serviría para permitir un mayor grado de libertad a los animales dentro de un mundo tan heterogéneo e imprevisible. Esta pseudoaleatoriedad ayudaría a aumentar el abanico de actuaciones posibles ante un desafío natural, lo cual beneficiaría a los fines evolutivos y por tanto sería seleccionado. Y hay ya estudios, además, que apoyan esta hipótesis (podéis buscar en Google). Un ejemplo de estos estudios, consistió en leer el rudio neuronal de un sujeto en un experimento (mediante fMRI), antes de poner al sujeto ante la dicotomía de tener que elegir entre dos opciones (cara o cruz, izquierda o derecha, etc.). Se comprobó que la decisión del sujeto de estudio por una u otra alternativa estaba DETERMINADA de antemano por el ruido eléctrico de su cerebro, y que incluso se podía prever la decisión del individuo simplemente con observar dicho ruido antes de la decisión.
Por tanto, la propuesta de que sólo somos máquinas (autómatas) de reproducir genes (un soma desechable) toma más fuerza que nunca. Porque ese "somos", ese "nosotros", o ese "Yo", que conforman nuestra consciencia y sociedad, resulta que puede no ser más que un conjunto de algoritmos matemáticos que determinan lo que debemos hacer (en favor de los "intereses" evolutivos que nos dieron forma, evidentemente).
Ya he sacado tiempo para escuchar la conferencia completa que me ha recomendado. Y le digo de corazón que lo he hecho con el mínimo de prejuicios posible, y honestamente abierto a cada palabra de Javier Montserrat:
Aproximadamente la primera hora del vídeo me parece ejemplar, el autor describe de un modo muy claro lo que es sin duda el enigma o el misterio esencial sobre el que descansa el mundo natural en el que todos estamos. Además, Javier se expresa de un modo muy claro y objetivo en este sentido, y deja correctamente abierta la posibilidad de que detrás del fenómeno natural pueda haber una Realidad teísta o ateísta. Explica muy bien como existe hoy día una dogmática ateísta: que pretende justificar su postura mediante añadidos metafísicos como la posibilidad de los múltiples Universos, y habla también una dogmática teísta, que pretende defender lo opuesto mediante una supuesta revelación de Dios.
En la primera hora del vídeo, por lo tanto, pienso que el conferenciante se muestra ejemplar; y merece la pena señalar que en repetidas ocasiones describe cómo le parece tan posible una trascendencia teísta como la ateísta, hecho que es innegable, porque el enigma trascendental es insoslayable. Incluso menciona en un par de ocasiones directamente que el hombre no puede saber (o conocer) cuál de las dos opciones es la Correcta(o Verdadera).
También menciona en repetidas ocasiones lo que él describe como "El silencio de Dios" (de hecho, es parte del título de la conferencia). Es decir, que habla sobre la falta de evidencia objetiva que todos tenemos sobre su existencia Existencia: y hace hincapié en como este silencio nos afecta cuando pasamos alguna vez (o muchas veces, según la fortuna) por un sentimiento de angustia ante distintos problemas que acontecen en la vida (enfermedad, vejez, accidentes, catástrofes, etc.), mientras que al mismo tiempo somos conscientes de este atroz silencio trascendental. En este sentido, el autor da pie a preguntas del tipo: ¿Cómo puede, por ejemplo; permanecer Dios en silencio ante la muerte de un niño en África, que perece retorcido de dolor comido por parásitos intestinales mientras su madre lo mira impotente?
Hasta aquí, todo perfecto: objetividad, racionalidad, y palabras bien fundadas y bien expresadas, Pero todo eso cambia en cuanto el autor intenta meter (con calzador) su hipótesis cristiana en todo lo dicho anteriormente. Porque ¿cómo intenta introducir al Dios cristiano este hombre en la explicación trascendente del fenómeno natural objetivo? ¡Oh, sorpresa! Hace uso exclusivamente de la tan sabida y utilizada supuesta presencia (o realidad) interior en Jesús (y demás parafernalia). Hace uso de un sentimiento inmanente que le hace creer que realmente conoce la trascendencia del fenómeno, y que esa Realidad es el Dios cristiano. Sobra decir que esta inmanencia sirve para creer en cualquier cosa, ya que cada cual subjetivamente siente lo que siente. De hecho, fue esta inmanencia la que hizo, por ejemplo; creer al estupendo filósofo Schopenhauer, que la Realidad trascendente la compone un ente irracional y ciego por y para el mero ser. A este ente, esencia del fenómeno, lo denominó Voluntad, y dicha Voluntad resultaría ser el creador irracional de este mundo (con el único fin de saciar su sed existencial). Por cierto, que mejor cabe enlazar con nuestro mundo esta irracional trascendencia propuesta por Schopenhauer, que cualquier propuesta teísta; ya que una trascendencia no racional daría cuenta del problema de Su silencio para con los males del mundo: simplemente resultaría que el Creador no es racional ni se preocupa (ni puede preocuparse) de su creación: simplemente quiere y desea (irracionalmente) ser y existir en todas las formas posibles, y haciendo uso de todas las diversas representaciones o fenómenos posibles del mundo.
A mí, el argumento de la inmanencia o del sentimiento interior de Dios me parece muy débil. Y no sólo débil, sino, como digo, y perdone que se lo repita y que le sea franco, me parece ridículo e incluso incongruente:
Y es que, puestos en el caso de aceptar la descripción científica del mundo, llegamos por tanto al precepto de que mi conciencia es resultado de una computación neuronal (material) en mi cerebro, y que este cerebro se ha formado evolutivamente con el transcurso del tiempo. Ante esto, es innegable que cualquier tendencia, voluntad, comportamiento, sensación, y por supuesto, sentimiento o intuición, va a tener bases evolucionistas (sobre cuales son estas bases naturales se encarga la neurociencia en general, y la psicología evolucionista, en particular). Por lo tanto, ese sentimiento inmanente o intuitivo, probablemente no sea más que un efecto colateral al proceso evolutivo (un estado mental no "buscado" evolutivamente, pero que aparece y permanece porque va acompañado de otro factor mental que sí es útil); o quizás sea algún tipo de estrategia de supervivencia que simplemente ha resultado ser útil (por ejemplo, la espiritualidad se cree que puede ayudar a las personas a soportar este mundo tan duro, otorgando un empujón de optimismo que ayuda a seguir luchando y sobreviviendo).
Es decir; que muy posiblemente, ese sentimiento religioso o trascendente interior, no sea más que un pensamiento neurológico más, sin ninguna relación real ni directa con un supuesto transcendentalismo. Por lo tanto, usar esta triquiñuela del sentir interno a Dios (o de la conexión inmanente) no es para nada justificación ni evidencia de nada. Es un mero artilugio subjetivo que se aplica cuando se intenta saciar la necesidad de creer en algo (normalmente buscando consuelo): se pretende afianzar una creencia que es de por sí débil (en el caso teísta la debilidad viene entre otras cosas por el problema del mal y el silencio de Dios), sobre una base inefable (para evitar la refutación), pero que hoy día no se sostiene desde la objetividad científica.
Porque, como le comento, siempre está de fondo en estas cuestiones el problema del mal en el mundo, y el silencio de ese supuesto Dios "amoroso" (como los osos :P). A mí, que no siento para nada esa inmanencia ni ese sentimiento interno de Dios, esta conjunción de mal y silencio trascendente sólo me deja dos opciones:
O Dios NO existe (no hay nada trascendente) , o existe pero no se preocupa de su creación (incluso puede que NO pueda preocuparse, o que la creación sólo le sirva(sirvamos) como un instrumento que utiliza (o utilizan) para algún fin Propio y alejado de los intereses del hombre en sí -y del resto de la creación-). En cualquier caso, el cristianismo como tal me parece incongruente y desfasado, y lo máximo que admito (personalmente) es esta dicotomía agnóstica entre deísmo y panteísto que te comento (incluyendo la posibilidad de que finalmente "todo sea naturaleza sin ninguna trascendencia al fenómeno").
Pero a pesar de todo, y pese a la poquísima esperanza que tengo, espero de corazón que finalmente tenga usted razón con su cristianismo: la doctrina cristiana (cualquier doctrina teísta, en realidad) es mucho más bonita y consoladora que mi postura actual. Sin embargo, y por desgracia, no puedo dejarme llevar por la necesidad de creer en lo bonito o lo justo, simplemente me permito (mi cabeza funciona así) inferir a partir de lo que veo; y lo que veo no hace más que alejarme cada vez más de todo pretendido teísmo.
Un abrazo, amigo Enric.
P.D. No sabe cuánto me gustaría estar equivocado, y encontrármelo algún día en "otra vida mejor", pero tal y como lo veo, dudo horrores que ese sea el caso.
Desgraciadamente su posición (cristiana) a mí no me vale, porque mi cabecita ella no me deja creer más que en lo razonable y en lo que puedo palpar y contrastar: es decir; en las teorías científicas que describen lo natural.
Pero no se crea que soy inmune ante la estupefacción queme produce la idea de saber qué narices es esta naturaleza (y no hablo de cómo se comporta la naturaleza, de lo cual se encarga la ciencia, la cual tengo ya muy mamada): Por poner un simple ejemplo; ¿por qué existen las leyes de conservación? ¿qué hace o determina que esas leyes deban cumplirse siempre tal y como lo hacen? ¿por qué, por ejemplo, la energía debe conservarse en un sistema (y qué es la energía, por cierto), por qué debe permanecer constante el momento lineal y angular, etc.? Para responder al porqué de estas preguntas, habría que tener una visión empírica de la propia maquinaria, del proceso en sí que da lugar a los fenómenos naturales que sentimos, pero esa visión es imposible (porque estamos limitados al fenómeno). Por lo tanto, existe sin duda un misterio intrínseco a lo natural, que sólo un necio puede negar (aunque quizás lo que irrite sea el término "misterio" y no el concepto en sí).
Yo soy consciente del misterio, Enric; pero me cuesta llenar ese misterio con una idea cualquiera de mi fantasía o imaginación. Me parece absurdo, una vez descrito el fenómeno natural, pretender explicar su esencia con una hipótesis subjetiva (a mi justa medida).
Por lo tanto, yo le comprendo, amigo; pero no comprendo como da el paso de lo natural a ese Dios cristiano tan concreto, si no es por una mera cuestión psicológica de necesidad personal suya. Y puesto que es una necesidad personal y subjetiva suya, tan válida me parece como el Dios hindú, el Dios redentor de Mainlander, el Dios de mi vecino, o simplemente con la propuesta “todo es naturaleza sin ningún Dios” (panteísmo). Es decir; que me veo obligado al agnosticismo.
Por lo tanto, aunque no niego de ningún modo que cuando usted (o yo) perezcamos pueda estar esperando en algún lugar Jesucristo con toda la parafernalia asociada al cristianismo, me parece más creíble personalmente, la hipótesis que surge tras inducir hacia el futuro nuestra no existencia previa al nacimiento, y relacionarla (en sus atributos) con nuestra no existencia posterior a la muerte: pienso así que, posiblemente, al morir desaparecerá nuestra conciencia y nuestro Yo a todos los niveles (naturales y sobrenaturales). De hecho, no tengo evidencias de más existencias que de esta que disfruto ahora mismo, lo que me hace creer (inferir), que es la estructura natural de mi cerebro lo que crea mi consciencia, y que será su aniquilación natural (con la muerte) la que la haga desaparecer para siempre (o hasta que el trillón de neuronas y sinapsis que dan lugar a mi memoria actual se unan de nuevo por azar xDD).
E insisto; quizás me equivoque y tenga usted razón, pero siempre me viene a la mente esta frase de Freud:
"Sería muy simpático que existiera dios, que hubiese creado el mundo y fuese una benevolente providencia; que existieran un orden moral en el universo y una vida futura; pero es un hecho muy sorprendente el que todo esto sea exactamente lo que nosotros nos sentimos obligados a desear que exista."
Si el día que yo muera, me lo encuentro charlando con Jesús y le reconozco, le daré la mano con alegría y le concederé que tenía usted razón. Desgraciadamente, creo que ambos moriremos y desapareceremos sin conocer la Verdadera esencia tras el misterio del mundo...aunque usted al menos morirá creyendo que sabe cuál es la Respuesta. Le envidio.
Hoy acaba de ocurrir algo importante para mí. ¡Me han publicado un artículo en una revista con una gran difusión! Y no es sólo la difusión, sino el hecho de que me hayan aceptado el trabajo en un lugar donde suelen escribir personas de muy alto nivel académico: catedráticos, etc., y donde además, el nivel de los trabajos que se suelen publicar son muy interesantes y de gran impacto.
Dicen que en la vida antes de morir hay que hacer tres cosas: tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro. Yo me tomo esta publicación como si de un libro se tratara (dada la longitud del artículo :P).