domingo, 22 de julio de 2018

Las chanclas y el lado oscuro de la globalización

"[...] el proceso de supervivencia directa, o indirecta por medio de la reproducción, implica trivialmente la extracción de energía del medio, o bien directamente, o bien y sobre todo implicando al «otro» en un hacer simbiótico o parasitario. [...] en una realidad de recursos escasos se ha generado una situación de supervivencia entre estructuras en que unas «depredan» sobre otras para potenciar su propia existencia." 
("El flujo de la historia y el sentido de la vida", Carlos Castrodeza)

El otro día leí un interesante artículo en el diario El País. Su título era: "Las chanclas ponen al descubierto el lado oscuro de la globalización", y el subtítulo rezaba: "La conexión entre contrabandistas, trabajadores prescindibles, recolectores de basura y los consumidores más pobres: esta es una de las historias más siniestras que puedas leer".

La entrada era interesante en general pero hubo un párrafo que me llamó especialmente la atención:
"[...] Aunque mil millones de personas en el mundo aún andan descalzas[...]"
Mil millones de personas aún van descalzas cuales pobres individuos prehistóricos (y ni eso, puesto que ya muchos trogloditas se fabricaban con soltura sus propios "zapatos"). Un dato desde luego increíble que posiblemente no muchas personas conozcan.

Así pues, en este punto y sabiendo lo que sabemos, perdonen que me ría cuando hay todavía quien dice y cree que el mundo va a "mejor". Por desgracia no es cierto, al menos de manera general. Es más, en realidad NUNCA en la historia del hombre hubo tanta DENSIDAD de población sufriendo y padeciendo simplemente para mantener y sostener el bienestar de una élite de humanos (autodenominada en estos momentos como "Occidente"). Y por supuesto siempre hubo ricos y pobres, nobles y plebeyos, señores y vasallos, patronos y trabajadores, en definitiva: "ciudadanos" y esclavos. Pero nunca jamás la cantidad neta de personas desfavorecidas fue tan alta (independientemente de que la favorecida también hoy sea alta). Es decir, que no vale con mirase uno el ombligo y alardear de lo bien que viven miles de millones; porque el hecho es que estos millones viven tan bien a costa de otros tantos miles de millones que sobreviven casi como animales en condiciones infrahumanas. Y si por ejemplo en la época romana eran unos pocos millones los que sostenían el gran nivel de vida de otros pocos millones, hoy sabemos que son miles de millones los que sostienen a todos esos privilegiados (entre los que nos encontramos)...¡pero hay que ser conscientes de que el hecho de que hoy día seamos "ciudadanos" tantísimas personas no indica que el mundo vaya realmente a "mejor", pues el hecho es que este bienestar corre a cargo del padecimiento de una ENORME cantidad de "desgraciados"!

A causa del crecimiento neto (exponencial) de la población de humanos acontecido en los últimos siglos, es un hecho que cada vez más población precaria ha sido requerida para mantener el bienestar social de los "acomodados" del planeta (los de la cara buena del planeta). Y lo peor vino sin duda con la globalización. Una globalización que no es ni más ni menos que la tradicional esclavitud puesta al día como mucho ingenio (esclavitud 2.0). En resumidas cuentas alimentamos y damos las migajas justas a una gran parte de la población mundial simplemente para que puedan crecer al ritmo necesario como para servir de soporte efectivo a nuestra sociedad del bienestar occidental. Y que no nos engañen por favor, se trata sólo de esto. Lo mismo que en la esclavitud de la época clásica o en la más reciente esclavitud americana, la cuestión es tratar a una parte de la humanidad como meros "animales" mecánicos a los que simplemente hay que alimentar para que no perezcan y tengan las fuerzas justas para trabajar duro en nuestro beneficio propio. Y el que vea algo más en esos actos "altruistas" del primer mundo hacia los "desfavorecidos" es; con perdón, un gran iluso.

Si nos salimos del pellejo de haber tenido la suerte de nacer en el lado bueno del mundo, es fácilmente constatable que en general (sin excluir a nadie del censo) el mundo no va ni mejor ni peor que antes; va como siempre...si no peor. De hecho, como ya he dicho, el hecho de que la población de humanos hoy día sea tan alta implica que los que sufren y malviven como "animales" de carga oprimidos en favor de los otros (los "ciudadanos") sea la masa neta de humanos más alta de la historia.

En resumen: que la cantidad de personas que hoy disfrutan de un bienestar social es enorme, pero no olvidemos que la base de la pirámide que realmente carga con este bienestar es inmensamente mayor. Hoy día hay en vida quizás más pobres, oprimidos, desvalidos, y afligidos que en toda la historia de la humanidad en su conjunto. E insistamos una vez más en el asunto: aunque es cierto que hay hoy mucha masa "señorial" en el mundo, el ratio neto entre "señores" y "vasallos" (la división entre la cantidad de unos entre la cantidad de otros) es muy similar a la del resto de la historia de la humanidad. Poco ha cambiado esencialmente y a grandes rasgos la calidad de vida media del conjunto de toda la población (por mucho que el marketing y el autoengaño nos hagan pensar lo contrario).

Pero no se trata tampoco de demonizar este ratio entre "amos" y "esclavos"; quizás sea esta diferencia o gradiente entre humanos algo natural y necesario. En realidad, es posible que en este mundo donde es un hecho que no hay de todo para todos (como tanto repetía el biólogo español Carlos Castrodeza), la mismísima termodinámica requiera que una gran masa de mano de obra malviviente soporte una pequeña cúspide en la pirámide del bienestar. Siendo este el caso no se trataría por tanto el asunto de algo "Bueno" o "Malo"; como no es ni bueno ni malo que el león se coma a la gacela. Se trataría de algo natural y necesario, de un hecho inevitable. Pero no obstante, y pese a que pudiera ser irremediable aprovecharse del "otro", creo que es de justicia reconocer al menos a ese "esclavo" que nos da de comer. Comprender y reconocer como poco lo que realmente pasa en el mundo; y no dejarnos engañar por el marketing que más o menos inconscientemente desde Occidente nos vendemos, en donde nos representamos a nosotros mismos como adalid y apoyo de esos "pobres" del tercer mundo. ¡No y mil veces no! ¡Son los "pobres" del tercer mundo los que con su esfuerzo mantienen nuestra sociedad, son ellos los que nos apoyan a nosotros; ellos son la base de nuestra abundancia y felicidad!...Y esa "ayuda" económica de la que tanto hacemos gala en el fondo no es más que el reflejo de cómo le echamos pienso a ese "ganado" con el que los "señores" tiramos hacia adelante.



viernes, 20 de julio de 2018

La vida como un mero medio termodinámico

En nuestra sociedad materialista, crecientemente globalizada y capitalista, cuando se hace mención explícita del sexo las ventas del producto aumentan. La poderosa dinámica funciona en virtud de una inclinación al sexo instintiva y modulada bioquímicamente que, por decirlo de manera imaginativa, trabaja encadenada a la reproducción para un chulo llamado Segunda Ley.
("¿Qué es el Sexo?", Lynn Margulis y Dorion Sagan)


Acabo de terminar de leer uno de los libros más interesantes a los que le he echado el guante últimamente: "¿Qué es el sexo?", de Dorion Sagan (hijo del famoso Carl Sagan) y su madre Lynn Margulis (una gran bióloga). El libro no tiene desperdicio de principio a fin y es de lo mejor que he leído nunca. Aquí tenéis acceso gratuito online al libro completo: http://www.librosmaravillosos.com/queeselsexo/index.html


Como digo el libro es extraordinario, y como muestra os dejo unos pocos párrafos que son muy reveladores:
"La complejidad tridimensional real aparece espontáneamente, y es el resultado natural del hallazgo de atajos por parte de la energía siempre fluyente para reducir gradientes en la naturaleza.[...] Por encima y más allá de los detalles de su genética o de su fascinante historia, la vida es un medio termodinámico para degradar el gradiente solar. Sin embargo, a diferencia de una tormenta, que reduce las diferencias de presión atmosférica en cuestión de horas, la materia viva ha estado reduciendo el gradiente solar durante cerca de 4.000 millones de años. Naturalmente, el gradiente que la materia viva se encarga de deshacer es de una magnitud mucho mayor que el responsable de una tormenta de verano. Pero, así como un huracán existe para reducir un gradiente de presión, o el remolino de agua en el desagüe de nuestra bañera existe para reducir un gradiente gravitatorio, la química del carbono reciclante de la vida existe para reducir un gradiente solar. El gradiente en cuestión es la diferencia entre el caliente horno nuclear del Sol y el frío espacio exterior. La vida se alimenta de esta diferencia, que se da de forma natural, y acelera su desaparición.[...]
El sexo nos resulta placentero porque, ligado a nuestra reproducción, es la manera que tenemos de mantener a raya el equilibrio termodinámico, sin dejar de obedecer, si no acelerar, la tendencia natural del universo a deshacer gradientes a medida que avanzamos en el tiempo lineal.[...] A corto plazo (durante nuestras vidas individuales) producimos entropía manteniendo nuestra identidad, lo que necesariamente conlleva la eliminación de líquidos, gases y sólidos a través de nuestros orificios. A largo plazo aseguramos la producción de entropía a través del apareamiento, el cual produce nuevos organismos como nosotros que continúan la especial forma de disipación conocida como vida en la siguiente generación. La Segunda Ley de la Termodinámica, más que el sexo mismo, es la base física de nuestra concentración evolutiva en la cópula y otros actos sexuales. En otras palabras, la ligazón entre sexo y reproducción es contingente. Si otros procesos disipativos pueden reemplazarla, es probable que lo hagan. Pero la desvinculación entre sexo y reproducción nunca es una simple vuelta atrás. La vida siempre retiene indicios de su tortuosa y fantástica historia."
(Fragmentos del libro: ¿Qué es el Sexo?, obra de Lynn Margulis y Dorion Sagan, traducción de Ambrosio García Leal)

domingo, 15 de julio de 2018

Sobre el futuro acelerador de partículas: High Luminosity LHC (HL-LHC)


El pasado 15 de junio se puso la primera piedra de lo que será el "nuevo" acelerador de partículas del CERN: naukas.com/2018/07/13/la-primera-piedra-del-futuro-del-lhc/
Os resumo el asunto con pocas palabras: "como no es posible construir a precio razonable un acelerador que colisione con una energía mayor a los 14 TeV del LHC (la relatividad se encarga de ello), vamos a modificar el LHC para que colisionen más partículas por unidad de tiempo (luminosidad) a esta misma energía de 14 TeV".


El hecho es que cada colisión individual en el LHC supone un "lanzamiento de dados" cuántico donde dos partículas chocan y se convierten en n partículas distintas (cada una con cierta energía cinética). Pero ese "lanzamiento de dados" no es en absoluto aleatorio, sino que está sujeto a la conservación de varias cantidades (la energía inicial y final deben ser igual, la cantidad de momento lineal y angular también, la cantidad de carga eléctrica también, etc.) y también depende de la dinámica descrita por el modelo estándar. Si, por ejemplo, en el momento del choque tenemos dos partículas con cierta energía cinética y cierta energía en forma de masa en reposo, como resultado del choque se pueden producir n partículas, pero siempre y cuando sus energías y momentos (y carga eléctrica, etc.) sumen la misma cantidad que poseían las dos partículas iniciales. El "lanzamiento del dado" supone en realidad que la Naturaleza va a "elegir" de manera aleatoria por entre esa distribución de probabilidad que constituyen los procesos que cumplen esas restricciones de simetría.
Para aclarar: si chocan dos partículas de energía total X; la probabilidad de que se "transformen" en n partículas que sumen una energía total != X es igual a 0. Ya luego, de entre todos los procesos que están permitidos por las leyes de conservación (en este ejemplo, de entre todos los procesos que acaban con n partículas que suman una energía total X), la naturaleza "conforma" una distribución de probabilidad que depende de muchos factores enmarcados dentro del modelo estándar de partículas (y que se simbolizan visualmente en los diagramas de Feynman). Es decir, que todo lo que está permitido (todo lo que cumple las leyes de conservación) puede ocurrir, pero existen unas normas "matemáticas" que dictan qué es más probable que ocurra de entre todo lo posible.
Ahora bien, en el LHC hay 14 TeV de energía disponible, y eso abre un gran abanico de posibilidades de "ver" aparecer partículas con gran masa que sería casi imposible de ver con energías menores. Cuanto más masiva es una partícula, por ejemplo, más energía es necesaria para que todas las leyes de la conservación se ajusten al mismo tiempo que aparece en la realidad esa partícula de gran masa. El bosón de Higgs, por ejemplo, se ha descubierto que posee una masa aproximada de 125 GeV. Es decir, que en principio con un acelerador de colisiones de, pongamos, 200 GeV habría sido en teoría posible descubrir el Higgs...pero la probabilidad era muy baja. Se habría requerido la enorme suerte de que de entre la casi infinidad de alternativas posibles, la naturaleza eligiese transformar los 200 GeV en un bosón de Higgs con una energía cinética de exactamente 75 GeV (este ejemplo no es para nada formalmente exacto pero es un símil para dar una idea)...pero hay tantas cosas que se pueden hacer con esos 200 GeV que el hecho de transformar casi toda la energía en 1 sóla partícula con unas propiedades de movimiento tan concretas era casi nula. 
¿La solución? Colisionar a mucha más energía (14 TeV, por ejemplo) de modo que la naturaleza tenga más energía con la que "jugar" de modo que pueda crear n partículas distintas una de las cuales fuese un Higgs. 
Pero hay un problema. A parte del Higgs, el LHC no ha descubierto ninguna otra nueva partícula a energía cercanas (cosa fundamental para la teoría más prometedora capaz de llevar más allá del modelo estándar: la supersimetría). La supersimetría (y cualquier otra teoría que pretenda completar el modelo estándar) necesita del descubrimiento de nuevas partículas, pero ya a estas alturas parece claro que el LHC no posee las características necesarias para que la probabilidad de descubrir algo "nuevo" sea lo suficientemente alta para no tener que estar más de 1000 años experimentando hasta que "algo" nuevo pase por casualidad.
¿Solución? Lo mejor sería construir un acelerador que colsionase a energías de pongamos 100 TeV o todavía más. Pero ya los hadrones del LHC van a una velocidad muy cercana a la de la luz 0.99997 aprox., y llegar a 100 TeV podría suponer acelerar las partículas a algo así como 0.9999997 (un orden o dos de magnitud más -las cifras que doy son aproximaciones-). Sin embargo, la relatividad especial implica que conforme un objeto acelera, cada vez cuesta más trabajo (energía) acelerarlo. De modo que llegar a 100 TeV supondría un coste de recursos (dinero y tiempo) que escapa a cualquier intento serio (ni siquiera internacional). De modo que se ha optado por otra alternativa: en vez de aumentar la energía de colisión...vamos a aumentar la tasa de colisiones. A más colisiones, más probable es "ver" algo improbable.
¿Tendrá éxito el HL-LHC? Pues depende de cuán improbable sea "ver" algo más allá del modelo estándar dentro del rango de energías de los 14 TeV. Por ejemplo, en el supuesto caso de que la partícula supersimétrica menos masiva estuviese rondando 1 TeV (por poner un ejemplo), el HL-LHC posiblemente no sería capaz de detectar un evento fortuito que dé lugar a tal partícula partiendo de los 14 TeV ni en mil años de experimentos. Es decir, que el HL-LHC sólo tendrá éxito si la nueva física no se encuentra muy lejos de los 500 GeV (siempre datos aproximados). En caso contrario serán unos cuantos miles de millones de euros tirados a la basura (junto con el trabajo de una generación completa de físicos experimentales e ingenieros). El tiempo lo dirá...con suerte alrededor del 2025.

Pero, ¿por qué es tan complicado mejorar la energía de colisión del actual LHC?

No es una pregunta tan fácil de responder como puede parecer. Grosso modo se puede decir que la "culpa" la tiene el modo en que se relaciona en relatividad la masa aparente de una partícula que varía en el tiempo según sea su velocidad:

1) Por una parte tenemos que M = γ*m (M = masa aparente de la partícula en movimiento, m = masa en reposo de la partícula), y el factor de Lorentz es γ = 1 / (1 - (|v|^2 / c^2))^1/2

Cuando un objeto (una partícula por ejemplo) va despacio, v << c y el factor γ~1 por lo que masa aparente y masa en reposo son casi iguales. Pero conforme la partícula se va acercando a la velocidad de la luz c, el factor γ tiende a infinito (alcanzandolo si v = c, cosa prohibida físicamente). Es decir, que a mayor velocidad mayor γ y por lo tanto mayor masa aparente M para la partícula.

2) Y por otra parte tenemos la siguiente consecuencia de que la masa M no sea constante sobre la variación del momento lineal en el tiempo (fuerza):
- Si la masa M != constante, entonces no podemos sacarla de la derivada como hizo Newton: F = M·dv/dt = M·a (Newton)
- Lo que debemos hacer en realidad es derivar la masa como algo dependiente del tiempo de manera que: F = dp/dt = (dM/dt)·v + M·(dv/dt) = (dM/dt)·v + M·a

3) Así pues vemos ahora que la fuerza aplicada (la energía invertida en realizar trabajo) sobre una partícula masiva se emplea en dos cosas:

- Modificar en el tiempo la velocidad de la partícula (término clásico newtoniano)
- Modificar en el tiempo la masa aparente de la partícula (nuevo término aparecido arriba por "culpa" de γ)

Conclusión) A velocidades bajas γ~1, y por tanto la masa aparente M apenas cambia en el tiempo (dM/dt~0) por lo que casi toda la energía aplicada se emplea en acelerar a la partícula (cambiar su velocidad en el tiempo); sin embargo, conforme la velocidad v crece y se acerca a c el cambio de masa aparente M en el tiempo tiende a infinito dM/dt->∞ por lo que ahora el primer término de la ecuación anterior domina. Si se añade en este caso más energía al estado de la partícula casi toda ella irá a parar en aumentar su masa (y muy poco en aumentar su aceleración).

Es decir, que conforme nos acercamos a c, invertir más y más energía en el haz de partículas dentro de un acelerador supone hacer a las partículas más masivas en el tiempo, pero no supone que vayan a ir mucho más rápidas. Hacer, por ejemplo, que las partículas vayan de 0 m/s a 0.2·c m/s es algo muy fácil de conseguir; pero sin embargo conseguir que pasen de 0.99997·c a 0.999997·c requiere de un aumento energético enorme (y para nada lineal). 

Y como la energía de colisión va en relación directa con la energía cinética de las partículas que chocan, es necesario aumentar cada vez más la velocidad de las partículas. Y el problema es que en el LHC hemos llegado ya a un punto en que la velocidad es tan cercana a la de la luz que mejorar esos 14 TeV supone un aumento tal del tamaño y la capacidad de las instalaciones que sencillamente no hay manera de pasar de ahí a un precio razonable, ni siquiera mediante una cooperación internacional.

Los 14 TeV de LHC bien podrían constituir un límite práctico (de recursos monetarios y de tiempo) para la experimentación en física de partículas. Es una certeza que todos los que leemos estas líneas jamás veremos nada mejor que el LHC (en cuanto a energía de colisión), y es incluso posible que pasen muchas (muchas) generaciones antes de que se llegue a hacer algo mejor (si es que tal día llega).

miércoles, 11 de julio de 2018

Hijos de una misma Voluntad

Saludos: 
Son las 5 de la madrugada y aquí me encuentro, en vela junto a mi hija: la cual sufre de 40 de fiebre. Lleva cuatro días luchando contra unas anginas: cientos de miles de bacterias alojadas en su garganta las cuales no hacen más que luchar naturalmente ellas también por no desaparecer.
Y en estos momentos me parece todo tan absurdo: tantos seres vivos al mismo tiempo luchando unos contra otros por la supervivencia, dispuestos todos por una desesperada vehemencia pero sin ningún motivo objetivo aparente más que ese férreo y ciego deseo natural de ser...y de querer seguir siendo. No cabe duda de que existe una extendida y compartida irracional voluntad de vida en el mundo.
Veo a mi hija luchando ahora, y también preveo todas sus futuras luchas. Toda una larga vida de pugna y padecimiento exclusivamente por y para satisfacer esta simple necesidad espontánea y natural de querer seguir siendo a toda costa.
Con este humor no es de extrañar que me venga a la cabeza la acertada cita de Schopenhauer cuando dijo aquello de que: "Bien puede decirse que la vida es un episodio que viene a perturbar inútilmente la sagrada paz de la nada".
Y no se trata de ser pesimista, no, ¡por favor! Se trata de ser realista: de mirar el mundo sin el velo del auto-engaño y la ilusión que nuestra propia esencia natural nos infunde con el único propósito de obligarnos a luchar todavía con más ahínco por el dichoso ser. Se trata de mirar la vida objetivamente tal cual es: un absurdo, una lucha constante y sin sentido simplemente por querer seguir existiendo pero sin saberse luego muy bien para qué.
Porque si fuésemos honestos (y valientes), todos deberíamos reconocer que nuestra razón se queda totalmente en blanco al contemplar y reflexionar sobre la irracionalidad que realmente mueve nuestro carácter vital.
Pero todo esto evidentemente ya nos lo adelantó Schopenhauer cuando dijo que:
"Querer es esencialmente sufrir, y como vivir es querer, toda vida es por esencia dolor. Cuanto más elevado es el ser, más sufre... La vida del hombre no es más que una lucha por la existencia, con la certidumbre de resultar vencido. La vida es una cacería incesante, donde los seres, unas veces cazadores y otras, cazados, se disputan las piltrafas de una horrible presa. Es una historia natural del dolor, que se resume así: querer sin motivo, sufrir siempre, luchar de continuo, y después morir... Y así sucesivamente por los siglos, de los siglos hasta que nuestro planeta se haga trizas".
Una frase que resume con maestría la realidad de la vida en el mundo. Una sabiduría filosófica del siglo XIX que hoy día todavía se mantiene en pié puesto que aún nadie pudo racionalizar la existencia del hombre. Como dijera más tarde Albert Camus: "El absurdo surge de la confrontación entre la búsqueda racional del ser humano y el silencio irracional del mundo". 
El nihilismo de la vida ha sido más que confirmado por la moderna biología evolutiva. La soberanía de esa Voluntad de vida que reina en nosotros se refleja en el poderío del gen, el dominio de la “esencia” del genoma sobre los actos del individuo (el fenotipo). Un genotipo ciego e irracional movido por la más básica física molecular.
En cierto modo Schopenhauer fue un visionario (posiblemente algo infravalorado e incomprendido) que nos adelantó, eso sí de manera algo inefable, lo que hoy todos conocemos como gen: un conjunto de moléculas movidas irracionalmente por leyes naturales (especialmente la termodinámica) que luego someten y subyugan el destino del ser al que dan forma. Precisamente es de esta manera como la esencia natural del mundo consigue siempre verter su ciego deseo innato por persistir en cada uno de los seres del fenómeno.
Lo dejo aquí; cansado y desvelado de madrugada: lleno de dolor y viendo a mi hija sufrir…por sufrir. Me voy a su lado, a consolarla, y a luchar junto a ella; cosa que haré mientras mi cuerpo aguante: porque no hay que olvidar que todos somos hijos de la misma Voluntad.
Buenas noches…

lunes, 25 de junio de 2018

¿Estamos solos en el Universo? Opinión de investigadores (Universidad de Oxford)

"Despite popular belief to the contrary, it’s quite plausible that we’re the only life form capable of making our observable Universe come alive in the future." (Max Tegmark)

"No busquéis más, estamos solos en el Universo", es la demoledora conclusión de un reciente estudio de varios investigadores de la Universidad de Oxford (paper original aquí). Este trabajo viene a complementar la opinión del cosmólogo Max Tegmark de la que ya hablamos en este otro artículo.


Estos autores basan su conclusión en una reinterpretación con rigor matemático de dos de los pilares de la astrobiología: la Paradoja de Fermi y la Ecuación de Drake. Según estos investigadores de Oxford, los cálculos hechos hasta ahora sobre la probabilidad de que exista vida inteligente fuera de la Tierra se basa en incertidumbres y suposiciones, lo que lleva a que sus resultados tengan márgenes de error de "múltiples órdenes de magnitud" y que, por lo tanto, sean inaceptables. En este sentido precisamente en su trabajo han tratado de reducir al máximo este enorme grado de incertidumbre. El resultado, afirman, es que "hay una probabilidad sustancial de que estemos completamente solos".

Y es que la extendida opinión actual de que debe haber vida inteligente "ahí fuera" se podría basar finalmente en un mero sesgo psicológico nuestro: miles de millones de galaxias, con cientos de miles de millones de estrellas cada una y billones de planetas orbitando alrededor de esas estrellas, ¿cómo no va a haber vida dados estos números? Pues bien, hablando en plata: mucho que nos cueste aceptarlo, estos enormes números no constituyen una condición necesaria y suficiente. El cálculo de probabilidad efectivo debe tener en cuenta muchos otros factores a parte del número de planetas existentes, y son dichos factores (resumidos en la famosa ecuación de Frank Drake) los que una vez puestos al día por estos investigadores hacen tender la balanza hacia el hecho de que es posible que como civilización estemos solos en el Universo visible.

En palabras de los autores del estudio: "Cuando tenemos en cuenta las incertidumbres de forma realista sustituyendo las [antiguas] estimaciones puntuales por distribuciones de probabilidad que reflejan la comprensión científica actual, no encontramos ninguna razón para sostener que en la galaxia, o en todo el Universo observable, existan otras civilizaciones [...] [Lo que sí encontramos por el contrario] es una probabilidad sustancial de que estemos solos en nuestra galaxia, y tal vez incluso en nuestro universo observable".

¿Dónde están, entonces todos los demás? (paradoja de Fermi) Para estos científicos de Oxford está claro: "probablemente muy lejos, más allá del horizonte cosmológico que será, para siempre, inalcanzable para nosotros".

lunes, 18 de junio de 2018

Hacia una inteligencia artificial general

In this work, published in Science (Open Access version), we introduce the Generative Query Network (GQN), a framework within which machines learn to perceive their surroundings by training only on data obtained by themselves as they move around scenes. Much like infants and animals, the GQN learns by trying to make sense of its observations of the world around it. In doing so, the GQN learns about plausible scenes and their geometrical properties, without any human labelling of the contents of scenes. The GQN model is composed of two parts: a representation network and a generation network. The representation network takes the agent's observations as its input and produces a representation (a vector) which describes the underlying scene. The generation network then predicts (‘imagines’) the scene from a previously unobserved viewpoint. (Google DeepMind)


Como ya es costumbre, Google DeepMind acaba de dar otro paso (o pasito si peca uno de escéptico y quiere ser conservador) hacia una inteligencia artificial general mediante un paper publicado en la revista Science...y la prensa apenas se hizo eco :(.
¿Qué pensarías si te digo que Google ha logrado un sistema formado por tres subredes neuronales interconectadas capaz de generalizar a partir de un entorno y sin ayuda de supervisión humana alguna, el número y tipo de objetos que hay en una escena, sus propiedades y la manera en que estos objetos se relacionan unos con otros? Pues es lo que han logrado.
DeepMind ha conseguido este hito como digo mediante la interconexión de tres subredes neuronales que trabajan juntas (la salida de una es la entrada de otra, etc.). Así pues, una primera red neuronal compuesta principalmente de capas convolucionales (como las que tenemos nosotros en el córtex visual) "codifica" una representación del mundo (de la escena), y luego otras dos subredes neuronales (que utilizan fundamentalmente redes recurrentes LSTM) se encargan de tomar esta representación interna del "mundo" e interpretar y extrapolar qué hay y que se puede esperar del mismo en el tiempo.
De este modo el modelo neuronal completo es capaz de observar por ejemplo una escena (nunca vista antes), detectar cuántos objetos hay y de qué tipo son (qué propiedades tienen y cual es el modo normal en que se suelen comportar en el tiempo cada uno de estos tipos de objeto), de manera que la red neuronal finalmente puede recrear y predecir con mucho éxito futuros estados de la escena sin ninguna otra ayuda. Es capaz, por ejemplo, de observar una escena cualquiera y dar respuesta a preguntas sobre qué podemos esperar que ocurra después dadas las circunstancias. Algo similar a que nosotros veamos un vaso volando por el aire y automáticamente sepamos (e imaginemos mentalmente) que en pocos segundos el vaso habrá chocado con el suelo y se habrá roto. De hecho, hay que notar que la manera en que este modelo neuronal aprende es bastante similar al modo en que lo hacen los bebés humanos conforme van creciendo y desarrollándose cognitivamente poco a poco.
Pero no sólo este novedoso modelo de red neuronal de Google es capaz de generalizar asombrosamente lo que ve, ¡sino que incluso es capaz de mantener cierto razonamiento algebraico (más detalles en el paper)!
Como colofón sólo mencionar que Google DeepMind reconoce que uno de los principales impedimentos que encontró para utilizar esta misma técnica en entornos más realistas (como nuestro mundo) es simplemente que no disponen de momento del hardware necesario (no tienen ni de lejos un poder de cómputo capaz de igual al de nuestro cerebro).
Por lo tanto, y a modo de resumen, remarcar el siguiente hecho: dado que al imitar el modo neuronal en que funciona, aprende, y se desarrolla nuestro cerebro se consiguen resultados tan similares a nuestra representación interna del mundo, junto con la afirmación de que el impedimento más importante encontrado para mejorar aún más el proceso sea que no se dispone de la suficiente potencia de cálculo; casi (casi) nos demuestra ya con poco margen para la duda de que lo único necesario para que TODAS nuestras habilidades cognitivas sean simuladas artificialmente es...¡más potencia! (http://quevidaesta2010.blogspot.com/2017/12/mas-potencia.html)

jueves, 14 de junio de 2018

La "idiotización" del hombre

"Es muy probable que en 100 años hayamos sido sustituidos por otra clase de entidades. Y en dos o tres siglos es muy muy difícil que sigamos dominando el planeta." 
("Homo Deus: Breve historia del mañana", Yuval Noah Harari)


Hoy me he encontrado con este estudio que afirma que la inteligencia media de la humanidad está disminuyendo. Inmediatamente me vino a la cabeza una de las tesis que defendía el biólogo (y filósofo) Carlos Castrodeza según la cual afirmaba que nada disfuncional en la naturaleza tiene futuro. Parece un hecho que la evolución elimina siempre (muy gradualmente) cualquier facultad o cualidad fisiológica que no aporte nada a la supervivencia y reproducción del organismo. Y en este sentido en estos momentos (y sobre todo debido a los avances tecnológicos y en inteligencia artificial) nuestra inteligencia, e incluso la razón y la consciencia, corren el "riesgo" de convertirse en rasgos disfuncionales que podrían sufrir cierta involución e incluso llegar a desaparecer. Este estudio mencionado parece una clara muestra empírica de que esta posibilidad es real. La razón y nuestras habilidades cognitivas es evidente que no provienen de ninguna gracia divina, y que tampoco están blindadas por la naturaleza. Su única razón de ser y permanecer (como ocurre con todo en biología) es su utilidad práctica; y una vez esta utilidad se vea mermada, el propio proceso evolutivo se encargará gradualmente de remover del acervo génico las funciones cerebrales que nos otorgan estas capacidades.

Para que se entienda: es lo mismo que ese pez que empieza a vivir en (profundos) entornos marinos sin luz que con el paso de las generaciones se queda ciego, y lo mismo que el propio ser humano perdió la mayor parte del pelo del cuerpo y la cola (de la que sólo nos queda un vestigio al final de la columna). Pues bien, igualmente nuestra capacidad craneal puede verse alterada evolutivamente conforme ciertas habilidades cognitivas dejen de ser útiles para nuestros quehaceres diarios como especie.

En resumen: probablemente conforme las máquinas hagan más y más tareas (y procesos) que hasta ahora requerían de habilidades cognitivas complejas, estas tareas evidentemente dejarán de ser hechas por personas (que en el futuro próximo estarán en su mayoría desempleadas y ociosas), lo cual supondrá que tales capacidades cognitivas simplemente dejarán de tener funcionalidad adaptativa en nosotros e irán así desapareciendo muy gradualmente de nuestro fenotipo. Es decir; que más pronto que tarde el ser humano se "idiotizará" conforme su supervivencia no dependa de su inteligencia de una manera tan crucial y trascendental como ha sido el caso desde su origen hasta fechas recientes: un proceso que además se verá acelerado en cuanto las máquinas tengan la capacidad para autoensamblarse, automantenerse y autodiseñarse (mejorarse) por ellas mismas.


Como curiosidad práctica, hace unos días mi empresa me encargó la supervisión para el desarrollo de un proyecto donde una red neuronal fuese capaz de entresacar de manera autónoma información relevante de CVs de tipo Word (docx), PDF, o texto plano. La razón: el encargo de una famosa empresa textil que ha visto como la generación de los llamados "millennials" no saben/no quieren rellenar los típicos campos de los formularios web que la empresa ponía a disposición de los interesados en conseguir un trabajo en sus tiendas de ropa (como dependientes). Los "millennials" por lo visto (en general) tienen las ganas/conocimientos justos para escribir (seguramente con ayuda) un documento Word y adjuntarlo con un botón...¡y que no se les pida más! Yo esto lo veo un claro ejemplo real de todo lo dicho arriba: muchas de nuestras capacidades cognitivas están empezando ya en esta nueva generación a "sobrar". Y lo disfuncional como decimos la evolución gradual y espontáneamente lo barre del acervo génico. Si pudiéramos pintar en una gráfica las habilidades mentales medias del ser humano en las generaciones por venir, probablemente veríamos una curva descendente para las próximas décadas y centurias (como el estudio con el que empezamos este artículo ya parece mostrar). Más pronto que tarde nuestros tataranietos irán delegando más y más tareas en máquinas cada vez más y más autónomas y autosuficientes (incluso la propia crianza de nuestros hijos); y es muy posible que llegue el momento en que el ser humano como tal deje atrás (por involución) gran parte de las habilidades cognitivas que actualmente posee. Podría llegar el día que incluso nuestra conciencia y/o la razón dejen de ser parte de nuestro fenotipo (aunque quizás en ese momento ya estemos hablando de una especie distinta al Homo Sapiens Sapiens).

jueves, 7 de junio de 2018

Movimiento

"Everything that moves can be viewed as an engine that is connected to a device that dissipates power, and which functions as a brake. The engine produces the power, and the brake dissipates (destroys) the power and transmits it as heat to the ambient. The earth itself is an engine + brake system. The fuel is solar, and the heat rejection is the thermal radiation released to the cold sky. The heat inflow equals the heat outflow. Between the inflow and the outflow hovers the globe, which we can imagine as a ball of yarn with innumerable moving threads, all rubbing in ways that resist movement: atmospheric and oceanic currents, river basins, forests, heat leaks from burning fires and animal and human movement."
("The Physics of Life: The Evolution of Everything", Adrian Bejan)


De vez en cuando llega a nuestras manos un libro de esos que nos hacen ver con claridad lo que siempre hemos tenido ante nuestras narices pero que no llegábamos a enfocar. En este caso hablo del libro: "The Physics of Life: The Evolution of Everything", por Adrian Bejan.

Siendo sinceros la calidad literaria de la obra no es demasiado grande, y existen en la literatura obras que tratan este mismo asunto con mucha más calidad (como es el caso del trabajo "Evolución Cósmica: El aumento de la complejidad en la naturaleza", de Eric Chaisson). Sin embargo, el libro de Adrian Bejan me ha servido para aclararme conceptual y esquemáticamente. Y es que el hecho de atender a conceptos termodinámicos como el de entropía, el consumo de energía libre (exergía), o la tendencia natural a abolir gradientes energéticos al tratar estos asuntos formalmente es la manera correcta de proceder; pero tienden no obstante por lo general a confundir a todo aquel con pocos conocimientos de física (e incluso a los que tienen conocimientos). No obstante resulta que, como Adrian Bejan ha logrado demostrar con este libro, se puede resumir toda la temática a un concepto mucho más básico y sencillo de entender: el movimiento. Una única palabra que, lo creamos o no, resulta que lo abarca todo.

Producir movimiento, repitámoslo una vez más: ese es el principio básico a lo que se reduce todo...y absolutamente todo. Generar y crear flujos de movimiento. Mírate por ejemplo a ti mismo, mira a tu alrededor. No hay nada que no esté orientado a propagar la circulación y el desplazamiento de materia y radiación. Todo fenómeno en nuestro planeta no es otra cosa más que un conjunto de ingenios organizados para facilitar este único fin.

Para clarificar me pongo a continuación de ejemplo práctico: 

Hoy me he levantado, me he duchado, he desayunado y he puesto las noticias en el televisor. Pues bien, lo que realmente hice una vez uno mira el asunto en su mínima expresión fue generar puro movimiento (de manera directa e indirecta) en cada uno de los segundos que invertí en realizar estas tareas.

Mi cuerpo está compuesto por trillones de células con sus orgánulos y sus macromoléculas todas consumiendo energía para impulsar sin cesar actividad y cambio. Mis músculos quemaron azúcar para mover mi cuerpo que desplazó luego una palanca del cuarto de baño: en ese instante un flujo de agua caliente salió del grifo y recorrió mi cuerpo durante un buen rato. Ese flujo de agua pudo aparecer gracias al trabajo de operarios que mantienen en funcionamiento complejas maquinarias de bombeo (generadores de movimiento), y dicha agua estaba caliente gracias a la extracción y transporte de un gas llegado posiblemente desde Argelia mediante el cual aumenté la velocidad media de las moléculas de dicha agua. Luego generé más movimiento para secarme el agua residual y vestirme luego. Mi ropa por cierto posiblemente fue transportada en algún momento desde China en avión, donde alguna fábrica la confeccionó cortado y pegando diversos materiales que anteriormente otros habrían obtenido y procesado.

Tras vestirme como digo fui a desayunar, zampándome un buen bocadillo de jamón. El trigo de este pan fue hace meses sembrado y recolectado; y posteriormente horneado y transportado a una tienda en la esquina de mi barrio. El jamón provino de un ser vivo (el pobre cerdo) que fue a su vez alimentado en una granja atestada hasta que engordó lo suficiente para su matanza y posterior despiece y transporte. Tras unos meses de curación el jamón llegó al supermercado y yo lo compré y lo traje a mi casa. Creo que resulta evidente que el simple hecho de que yo me haya comido hoy un mísero bocadillo ha supuesto una creación enorme de movimiento neto, y no sólo a nivel personal (dentro de mi cuerpo conforme mi estómago y otros órganos sintetizaba esta energía potencial) sino a nivel global. He generado sin yo saberlo movimiento en cientos de lugares distantes y de manera continuada en el tiempo: y todo para un pequeño acto (una necesidad) que me ha llevado no más de 10 minutos satisfacer.

Al mismo tiempo que desayunaba he puesto las noticias. Un gesto que parece inocente pero que supone que una gigantesca planta de producción eléctrica produzca y me transporte una cantidad ingente de electrones que puedan encender mi televisor. Un televisor Samsung ideado y producido en masa en cierta fábrica de Corea del Sur que algún avión (o barco) trajo más tarde al Carrefour. Luego tenemos a los presentadores y las noticias en sí, las cuales suponen el transporte de corresponsales a diversos países, así como el movimiento de personas en la redacción, la postproducción, la generación de la señal electromagnética con toda la información y finalmente los repetidores colocados a lo largo de toda España que hicieron llegar la vibración de las ondas adecuadas a la antena de mi casa.

Es decir, que el mero hecho de que yo esté aquí hoy vivo ha supuesto en media hora la generación de una cantidad neta de movimiento a nivel mundial tan grande (tan gigantesca) que no podemos ni siquiera comprender bien el hecho en sí.

Y eso que no he tenido en cuenta hasta ahora el coste que me supone a mí personalmente el poder permitirme generar tal cantidad de movimiento. Este potencial viene por supuesto de las rentas que supone mi trabajo mensual en una empresa. Huelga decir que el hecho de tener que trabajar implica también el acto de producir de una manera u otra movimiento. Y da igual cual sea tu profesión, el hecho de trabajar supone que finalmente más movimiento será generado (y con mayor eficiencia). E insistamos en que no importa realmente cuál sea nuestra profesión; sea la que sea es seguro que de una manera más o menos directa consistirá en esencia en facilitar el flujo y la corriente de bienes y servicios (y conocimientos) de manera que será con el tiempo cada vez más sencillo y eficiente continuar con el propio crecimiento en la generación de nuevo movimiento. Se trata en el fondo de un proceso de retroalimentación.

Todo lo que el hombre hace (junto con el resto de seres animados o no) es actuar como mediador para facilitar la cantidad de movimiento total generada en el planeta por unidad de tiempo (es decir, la eficiencia). Consumimos para generar movimiento, y producimos (trabajamos) para que cada vez se logre consumir más cantidad y en mayor proporción. La biosfera por completo es un catalizador de movimiento en el sentido propuesto...y nada más.

Y lo dicho vale a cualquier nivel de abstracción. Los países, por poner un ejemplo, son más ricos cuanto más consumo producen, es decir, cuanto más mueven de una manera u otra anualmente (lo cual se refleja bajo eso que se llama abstractamente como producto interior bruto). Más riqueza implica más consumo y más servicios para cada vez más gente: más coches, más móviles, más viajes, más casas, etc. Mover en suma cuanto más mejor.  Y lo mismo ocurre con nuestra subjetiva felicidad personal: el consumo es nuestra delicia. Nos encanta comprar, nos encanta comer, nos encanta viajar, nos encanta el dinero (ente abstracto que representa el potencial físico que poseemos en cierto momento para obligar a los demás a moverse por y para nosotros), etc. Se puede decir sin caer en la exageración que una persona, lo sepa o no, es feliz (y está tan satisfecha con su vida) en relación muy directa con la capacidad total (potencial) que posea para aumentar la cantidad de movimiento neto en el mundo.

¿Cuál es, de hecho, según la sabiduría popular el ideal de ese concepto tan abstracto y complicado como es la felicidad? Salud, dinero y amor. Salud para seguir existiendo y por lo tanto consumiendo (generando movimiento) todo el tiempo posible, dinero para poseer el poder de empujar a los demás a moverse por y para nosotros (ofreciéndonos servicios y productos que consumir), y amor para lograr una pareja con la que procrear con éxito y repetir así este mismo ciclo de continuo desplazamiento material sin fin del que formamos parte.

Conclusión.

Repitamos por último una vez más a modo de corolario todo lo dicho. Producir movimiento es la razón última de todo, absolutamente todo el fenómeno que vemos a nuestro alrededor (no sólo el biológico). Generar los mejores flujos y liberar la circulación de manera que la cantidad neta de desplazamiento de materia y radiación en el planeta sea la máxima posible. Un simple (y fácil de entender hecho) al que se puede reducir finalmente la explicación de cualquier cosa que puedas observar: desde el "sencillo" movimiento de un río, pasando por ese ocasional tornado o huracán, la multiplicación de una cepa de bacterias, la crianza de un ave marina, y por supuesto también la "compleja" sociedad humana y su explosiva capacidad para devorar energía.

Vemos como sin la necesidad de la jerga termodinámica hemos llegado igualmente a explicar la esencia de nuestra realidad local: todo gira en torno a un impulso natural que se "afana" por generar (organizar) flujos de movimiento cada vez más eficientes y capaces en la tarea de facilitar a su vez la creación de nuevos flujos; y así una y otra vez en un eterno y grácil bucle (evolutivo) ad infinitum (o más bien, hasta que la fuente de energía externa -que en nuestro caso es el Sol- se agote).

Terminemos el artículo con las siguientes citas reveladoras:

"Este mundo, el mismo para todos los seres, no lo ha creado ninguno de los dioses ni de los hombres, sino que siempre fue, es y será fuego eternamente vivo, que se enciende con medida y se apaga con medida.[La vida de la naturaleza es un proceso incesante de movimiento]" Fr. 30
(Heráclito de Éfeso, filósofo presocrático)

"Heraclitus of old Greece (a philosopher of twenty-five centuries ago) had it correct: Everything flows; nothing is permanent except change. It’s perhaps the best observation anyone ever
made.[...] Such is the nature of change. The emergence of order and the growth of complexity, everywhere and in all scales, do exact a toll-and that toll means a Universe sinking further into an ever-disordered realm of chaos."
("Cosmic Evolution: The Rise of Complexity in Nature", Eric Chaisson)

«"Heráclito tenía razón", afirma Popper, "no somos [el individuo] cosas, sino llamas. O, más prosaicamente, somos, como todas las células, procesos metabólicos, redes de vías químicas.[...] Los árboles despliegan activamente sus raíces y hojas para absorber el agua y la energía, dos ingredientes necesarios para incrementar la disipación. [...] Cada nueva hoja, cada nueva predisposición fototrófica, es una nueva oportunidad para la degradación de energía. En resumen, el dicho cartesiano "pienso, luego existo" se convierte en "existo porque disipo".»
("La Termodinámica de la vida: física, cosmología, ecología y evolución", Dorion Sagan y Eric D. Schneider)


lunes, 4 de junio de 2018

The Physics of Life: The Evolution of Everything (Adrian Bejan)

"Everything that moves can be viewed as an engine that is connected to a device that dissipates power, and which functions as a brake. The engine produces the power, and the brake dissipates (destroys) the power and transmits it as heat to the ambient. The earth itself is an engine + brake system. The fuel is solar, and the heat rejection is the thermal radiation released to the cold sky. The heat inflow equals the heat outflow. Between the inflow and the outflow hovers the globe, which we can imagine as a ball of yarn with innumerable moving threads, all rubbing in ways that resist movement: atmospheric and oceanic currents, river basins, forests, heat leaks from burning fires and animal and human movement."
("The Physics of Life: The Evolution of Everything", Adrian Bejan)


Some days ago a good friend of mine talked me about a book: "The Physics of Life: The Evolution of Everything", by Adrian Bejan. At first I read in internet a bad review in a bad magazine about the words of this writer, but anyway and despite of that I finally got and read the whole book...and it was really amazing. The author develops his argument using a very clever physics thesis that goes to the core point of the traditional question of what's life. And this is important because if we want to understand objectively the concept of life, it should be already clear that we have to study it from the physics, the very basic of all sciences: the one that is able to explain the dynamics and movement (the flow)  of all the phenomenons in the world.


It took my attention also the big similarities that this great scientific work had with another essay published by the Oxford University Press titled: "Everything Flows, Towards a Processual Philosophy of Biology", and even more with a former publication titled "Cosmic Evolution: The Rise of Complexity in Nature" by Eric Chaisson. It really seems that all the current intellectual endeavour runs in this direction, looking life as what it is: a continual process with no definitive bounds. A natural and structural flow from which the essence of reality gets its final and unique "will": reach at any time the maximum amount of movement per unit of mass and volume (density). Adrian Bejan calls this fact as the constructal law and it references to the evidence that all phenomena in the existence rearrange always in order to achieve the greatest work possible (work in the physic term of the weight moved over distances during the lifetime of a system). In this manner all in the world is alive because there is no real (essential) difference between animate and inanimate.  There is just flow of systems and structures. In short: movement.

And, having said this, how can we get then the maximal work given the circumstances? It's easy: by organization. Organization is the speed-governor of nature, it's the manner in which the reality always finds (evolutionarily) the best ways to construct and adjust structural patterns such that the global work is maximized. Understood in this way, life is everything and it's everywhere. And so the traditional concept of "life" (our common sense interpretation) is nothing but an abstract and arbitrary concept that our mind conforms to grasp the reality, but whose boundaries are illusory. In any case, all we can say objectively about the world is that the only real thing we can empirically observe is a constant flow of movement that naturally trends to organize the matter to get always per unit time the most vast net production (the higher weight density moved over distance per unit of time). 

Anyway, why does the Universe want to generate as much work as possible? It's also simple: because to do work is to consume highly useful energy (as well know as exergy) and expel in exchange a low useless energy form (like for example infrared radiation). That's the true goal of the cosmos: to burn out as soon as possible all the potential energy able to generate new net movement. And to do so, the universe just use any available flow structure as a medium to this end: the only true purpose of existence, by the way.

And what about we as humans? Well...we are just another natural medium with no essential faculty aside our current huge efficiency to produce work density along our planet. That's all. Nothing special in us, or in our society, nor in our objectives: we are basically machines (organized structures) inside an universal flow system in charge to diminish asap the inner potential energy gradient available. And although we are normally no aware of this fact, just ask yourself about your life and your ambitions and personal targets. You'll see (probably astonished) you can always reduce ALL your conduct to an urge for extending and/or increasing in a way or another the global net movement contained in the Earth. As Adrian Bejan says:

"The effect of a flow system over time is measurable in terms of the weight moved over distances during the lifetime of that system. The work required to move any weight on the world map (whether a vehicle, river water or animal mass) is proportional to the weight of that mass times the distance to which it is moved horizontally, on the landscape. It is this way with the life of the river basin and the animal, and it is the same with the life of man, family, city and country. The economic activity of a country is all this movement—weight (people, goods) moved over distances. In politics, history and sociology one observes and speaks about the increasing speed of everything—faster modes of transportation and communication, the acceleration of technology, social change and the pace of life. People feel that they are running out of time, even though technological changes generate more free time for everybody. More time to do what? In geography, economics and urbanism one observes and speaks of humanity needing more space. More space to do what? This continuing phenomenon is known as expansion and globalization. It is marked by the spread of city living in three dimensions, horizontally on the landscape and vertically, upward and downward. People complain about lack of space because of all the construction sites, even though the construction sites are creating new habitable space. Better language, writing and science also give us more time to think. Again, the question is, to think about what? The answer is that we need to think about more activity, more movement, more flow of humanity on the surface of the earth. The same answer holds true for the questions about why we need more time and more space.
These seemingly unrelated and paradoxical tendencies constitute a universal urge and phenomenon, the generation of greater flow access and the evolution of design in nature. These tendencies are predictable. They are to be expected because they have been an integral part of organization in nature forever."

We wants to live more, to produce and consume more, to know more, to understand more, to enjoy more, to travel more, we want our children to grow and live the more, and in general to experience as much as possible: more, more and more...movement. That's the basic physic principle after all this urge of ours. All what we really want, every and each of our wills are focused (no matter if we are aware of that or not) to boost and increase the net work made in our planet as a whole. We are just thermal designs flowing side by side with the rest of the biosphere. And moreover, the biosphere itself is just a little part of the entire terrestrial machinery of work:

"Before the emergence of the biosphere, the global movement was intense and evolving toward better architectures of atmospheric currents, oceanic currents, dust, volcanic eruptions and so on. Before the biosphere, the global flow architecture was a tapestry, a weave of lithosphere, hydrosphere and atmosphere. To these three flowing vasculatures, the biosphere added itself as the fourth. Together, the four vasculatures are reshaping the landscape much more effectively than before the biosphere."

In this sense the biosphere, and we as part of it, are just a new layer of natural evolution towards favoring this urge for maximizing the entropy production (by generating movement and efficient flows). In short: we (biology in general) are just mediums by which the nature is able to increase the work production given the circumstances. A simple and spontaneous step forward to improve the energy consume per unit time...and nothing else. This natural urge was our creator (designer) and this same innate impulse will ever be our conductual guideline: we live so by (and only by) this essential will to flow as much as possible...and period.