domingo, 28 de marzo de 2021

2 AM

 


I get in from work at 2 AM
And sit down with a beer
Turn on the late night TV
And then I wonder why I'm here
It's meaningless and trivial
And it washes over me
And once again I wonder
Is this all there is for me

Here I am again
Look at me again
Here I am again
On my own
Trying hard to see
What there is for me
Here I am again
On my own

Life seems so pathetic
I wish I could leave it all behind
This canvas chair, this bed
These walls that fall in on my mind
Hold on for something better
That just drags you through the dirt
Do you just let go or carry on
And try to take the hurt

Here I am again
Look at me again
Here I am again
On my own
Trying hard to see
What there is for me
Here I am again
On my own
Oh

Here I am again
Look at me again
Here I am again
On my own
Trying hard to see
What there is for me

Here I am again
On my own
Here I am again
Look at me again
Here I am again
On my own
Trying hard to see
What there is for me

Here I am again
On my own
Alone again
Alone again
I'm here on my own

domingo, 31 de enero de 2021

Cambio de paradigma mundial

En mayo del año pasado, apenas pasada la primera ola del nuevo coronavirus, escribí un artículo donde detallaba los, por entonces, desconocidos cuatro factores que irían a determinar literalmente el futuro "sano" de nuestra civilización tal y como la conocíamos. Ahora ya conocemos lo suficiente del virus y de la enfermedad que causa como para responder a las preguntas que dejé en su momento en el aire. Vamos a verlo:

1) Conocer cuánto dura la inmunidad (memoria) hacia el SARS-CoV-2 y cuánta seroprevalencia existe actualmente (lo que determinará la relación infectados/muertos: letalidad, y lo lejos o cerca que estamos de la inmunidad de grupo). También conocer si esta inmunidad adquirida es eficiente y suficiente para no volver a infectarse del virus aunque sea de manera más leve.

Todavía no está clara la duración exacta de la inmunidad, pero hay algo claro: su cota superior es de un año o dos como máximo. Y además, ya se sabe que existen variantes (o cepas) del virus capaces de infectar a personas que pasaron otra variante diferente del mismo. Esto ocurre por ejemplo con la actual variante sudafricana.

2) Cómo afecta los cambios de temperatura y humedad al virus.

Parece ser que le afecta relativamente poco en comparación a otros virus que causan enfermedad respiratoria como es el caso de la gripe. Esto favorece mucho que su latencia sea casi anual, lo cual favorece su capacidad para generar nuevas variantes o cepas de manera casi continua en el actual escenario de pandemia.

3) Conocer si es posible realizar una vacuna eficiente, barata y fácil de producir en masa; y de ser posible, para cuándo estaría al alcance de 7.000 millones de personas.

Como era obvio, la capacidad para producir una vacuna en masa para toda la población del planeta se está viendo que es de momento pura utopía. Se va a requerir de muchos meses (años para los países no desarrollados) en vacunar a toda la población, lo cual va a permitir que siempre exista un reservorio constante donde el virus mutará con más eficiencia para sortear dichas vacunas al verse bajo presión evolutiva. En el momento en que toda la población de un país este vacunada, se verá que hay que revisar la vacuna para proteger de nuevas variantes aparecidas...y vuelta a empezar.

4) Determinar si la tasa de mutación de este virus de ARN monocatenario positivo, una vez se vea bajo presión evolutiva (ya sea debido a que se logre vacuna o inmunidad de grupo "natural"), le permitirá zafarse con facilidad o no de esta barrera inmune creando nuevas cepas o cambios significativos (como es capaz de hacer la gripe, por ejemplo, o incluso otros coronavirus hermanos, de cuyos resfriados no se libra casi nadie año tras año por mucho que se inmunice la gente de ellos).

El virus ha demostrado que tiene una capacidad para cambiar y modificarse formidable. Ya se han detectado varias cepas o variantes con más de 17 mutaciones acumuladas en la proteína que da forma a la espiga S...¡y todavía no ha sentido la presión evolutiva de las vacunación en curso! Es mucho más que probable que, en el actual escenario mundial de pandemia, siempre vaya a surgir en algún lugar una cepa resistente a cualquier vacuna que posteriormente se extenderá por el planeta reemplazando a la variante anterior. La gripe actúa de manera parecida desde hace muchas décadas y hemos sido incapaces de frenarla hasta el momento.

Conclusión.

Los científicos aún no lo afirman por miedo a ser tachados de alarmistas o pesimistas, pero la morfología del nuevo coronavirus tiene todas las propiedades necesarias para convertirse en una enfermedad endémica a nivel mundial. Algo similar a lo que ocurre con la gripe (otro virus de ARN)...pero peor. Y será peor porque se contagia mucho más fácilmente, con una tasa R0 bastante superior a la de la gripe, porque se ve afectado menos que la gripe por los cambios de temperatura y humedad, y porque su letalidad es ligeramente superior en menores de 60 años...pero mucho mayor que la de la gripe en edades superiores. La tormenta perfecta ha alcanzado a nuestra sociedad. Tendremos que aprender a convivir con esta "supergripe" que, de momento y quizás durante muchos años, va a producir un profundo cambio de paradigma a nivel mundial. Estamos a las puertas de una desglobalización que llevará al mundo a su estado anterior a la década de los 90.


martes, 5 de enero de 2021

Breve historia del Universo

Empezando por el principio, es justo dejar claro que en realidad nunca hubo algo que contar, o mejor dicho; en realidad lo único que siempre hubo, hay, y habrá es una eterna unidad inmutable a la que podemos denominar la Nada. Y como nuestro viejo amigo Parménides ya avisó: de la nada, nada surge. ¿Pero cómo, se preguntará el lector, es posible entonces que nos encontremos nosotros por estos lares filosofando sobre la historia de un mundo que por principio no puede existir? Muy fácil: en realidad (léase el énfasis en la palabra realidad) y pese a que nos parezca lo contrario, no hay NADA, o mejor dicho; en realidad lo único que hay es la Nada. También respondemos de camino a Gottfried Leibniz y a su famosa pregunta: ¿por qué hay ente, y no más bien nada? La respuesta queda ya clara: en realidad no hay ente, sólo la Nada. Finiquitando de camino con ello cualquier propuesta ontológica. Se trata de una propuesta filosófica totalmente completa que no deja hueco o pregunta sin responder.

Pero claro, si en realidad sólo tenemos una inmutable y eterna ausencia infinita, una absoluta Nada existencial carente de ser y de movimiento; sin causa ni destino, una esencia trascendental de la que nada puede realmente surgir: ¿cómo es que nosotros percibimos entonces entes y objetos en continuo movimiento? Respuesta corta: todo lo que nuestra mente percibe es pura ilusión cognitiva de multiplicidad y de ser.  

La respuesta larga requiere de conocimientos de física moderna y de un par de preceptos de partida que voy a enlazar en modo de vídeo para ahorrar tiempo ;). Se trata de dos aportaciones (maravillosas) de divulgación de dos maestros con canales imprescindibles de seguir en YouTube (el del doctor Javier Santaolalla y el doctor Matthew O’Dowd):

Pues bien, si habéis tenido la paciencia y el interés para ver estos dos vídeos continuemos a partir de ellos con nuestra breve historia del Universo:

I

En el principio...y en el final, fue la Nada. Y nada nunca surgió realmente de ésta eterna, inmutable, incausada, absoluta e insustancial Nada. Para dejarlo claro: de lo único realmente existente; la intemporal Nada, nunca emergerá ente alguno real y que sea distinto en esencia a esta ilimitada e inextensa Nada. Los límites quedan claros.

Sin embargo, había dentro de estos límites lógicos lugar para la ilusión. Nada real con alguna diferencia esencial podía emerger en dicha Nada, pero sí era lógicamente congruente la representación de casi cualquier cosa con tal de que, en esencia, dicha proyección no pudiese tomarse como un ser o existencia netamente real. Si la ficción de un determinado ser era de modo tal que en esencia nada realmente era creado o modificado, no había impedimento para que dicha alucinación no tuviera lugar.

Y así fue como un gran número de tales irreales representaciones tuvieron lugar dentro de este conjunto de proyecciones posibles: esto es; aquellas que, pese a ser proyectadas, realmente dejaban en esencia el estado natural de la Nada inalterado

Como decimos, a pesar de la eterna unidad esencial de la Nada, innumerables ilusiones de ser sucedían sin cesar. Una infinidad de ellas, de hecho. Simplemente debían cumplir la mencionada norma: dejar inalterada la esencia real del absoluto vacío existencial.

II

Y es así como la ilusión de nuestro Universo se gestó y nutrió: sus leyes y propiedades fueron tales que, en esencia, no se puede considerar al fenómeno inmanente a él como real. Puntualizando:

Imagina que, a la eterna unidad de la Nada, al real y esencial vacío existencial, al verdadero Ser; le añades una regla arbitraria básica que dice que es posible la emergencia de "algo" nuevo y distinto a la Nada, pero que no modificará en esencia su estado de unidad inmutable puesto que ese "algo" va a desaparecer de nuevo antes de que sea capaz de llevar a cabo de manera efectiva cambio alguno: es decir, que este "algo" va a aparecer y destruirse de manera tal que la naturaleza del absoluto vacío existencial no se podrá decir que se ha visto realmente afectada. 

Este "algo" es por tanto un ente "virtual" e ilusorio. Carente de sustancia, simplemente podrá constituir una ilusoria y falsa sensación de ser "algo" distinto a la Nada.

Esta regla, o mejor dicho, este conjunto de reglas arbitrarias, pueden ser, además, muy variadas; y simplemente deben conseguir que cualquier cosa que generen sea una representación ficticia sin efecto neto real sobre la invariante e inextensa Nada.

III

Una de estas reglas permitidas puede decir así: "es posible la apariencia de 'algo' diferente a la Nada, siempre y cuando ese 'algo' tenga propiedades tales que netamente nada realmente sea necesario para su creación, y que además su ser sea tan efímero que no se pueda decir que algo realmente existió".

Este tipo de regla la podemos ver, de hecho, en acción en nuestro Universo en las llamadas partículas "virtuales" de las que habla el modelo estándar de partículas, las cuales aparecen y desaparecen con la condición de que realmente no se pueda decir que 'algo' fue creado: de ahí su apodo como "virtuales". Esta regla toma forma matemática bajo el principio de incertidumbre y viene a decir que cuanta más energía posea ese 'algo' "virtual" que emerge menos tiempo puede durar antes de desaparecer de modo que netamente nada real de ellas pueda (por principio) ser medido o notado. El vacío cuántico permite así la emergencia de estas partículas de la nada cuántica con tal de que sean devueltas a la nada en proporción directa a su condición de ilusión o virtualidad.

Pues lo que se propone en estas líneas es dar un paso más y establecer que una regla similar podría aplicar a nuestro propio Universo como un todo. Podría aparecer y desaparecer de la Nada absoluta de modo y cuenta que posea una condición de "virtualidad" similar a la de las partículas virtuales del modelo estándar.

IV

De este modo la regla anterior permite la aparición de, literalmente, una infinidad de estados "virtuales" y ficticios que no llegan a ser, puesto que no modifican en esencia a la invariante Nada.

A cada uno de estos distintos estados "virtuales" los podemos denominar si queremos universos; y al conjunto completo de todos estos ilusorios universos posibles podríamos denominarlo multiverso.

Hay que dejar claro que estos Universos "virtuales" no poseen ni ocupan espacio, ni tienen propiedades reales de extensión, posición, duración, etc. Por poner una analogía, son similares a nuestros sueños: parecen reales y parecen poseer atributos reales, pero al despertar todo lo soñado desaparece como meras alucionaciones que eran. Podemos decir que es como si la eterna, inmutable y absoluta Nada "soñara" con estos estados "virtuales" diferentes a su propio Ser.

V

Finalmente uno de tales Universos "virtuales" tomó la forma de una especie de gran cubo (cuatridimensional). Tres lados espaciales y uno temporal. Y se expandió y rellenó él mismo con ondas regulares de probabilidad a cuyas excitaciones llamó partículas. Todo en éste mundo se conservaba y sumaba cero una vez tenida en cuenta todo el ficticio contenido de su ilusoria extensión cuatridimensional (todo se disponía de modo tal que se cancelaban los opuestos). Por último, sucedió además que en cierta región del espacio-tiempo grandes agrupaciones locales de partículas alcanzaron la capacidad para auto-observarse y percibirse a sí misma. Eso somos nosotros: los que se perciben a sí mismos dentro de un sueño. Pura ilusión cognitiva. Lo "virtual" se sintió en parte real, y buscó explicaciones para su existencia. No había tal explicación, puesto que en realidad no hay nada que explicar.

Y como se pretende ser breve, dejamos aquí esta breve historia del Universo, contada por un fantasma describiendo el hecho de que probablemente viva, junto con todos vosotros, en una mera ensoñación. Si queréis más detalles técnicos podéis visitar esta otra entrada de mi blog (y sus comentarios).

domingo, 20 de diciembre de 2020

Elige: ¿optimista imbécil o pesimista enfermo?

La idea de la muerte (y del olvido personal) se basa en un hecho firme: ya estuvimos muertos antes de nacer y sin duda volveremos a estarlo. Y este hecho (la muerte del individuo) lo produce mecánicamente el despedazamiento de la estructura física del órgano biológico que llamamos cerebro. Por otra parte; el amor, la pasión, y demás ideas románticas y optimistas, son únicamente fruto de la actividad eléctrica de ese mismo cerebro (propuesto a ser destrozado más pronto que tarde); ¡pero hay que remarcar que este romanticismo no descansa sobre hechos físicos!

Repitámoslo: estas ideas optimistas son GENERADAS INTERNAMENTE (de manera inconsciente en muchas ocasiones) por nuestro cerebro para hacernos actuar (obligarnos a actuar) bajo fines evolutivos: es decir, que son propuestas grabadas ad hoc y que tienen como fin que el soma desechable que equipa el susodicho cerebro en cuestión desarrolle eficientemente su tarea vital de aumento entrópico (a pesar de que esta tarea sea subjetivamente inútil y del reconocimiento consciente de que vamos a desaparecer en cuestión de décadas una vez hayamos consumido toda la energía posible; que por cierto es lo único que le "interesa" al Universo y sus leyes).

Por otra parte el pesimismo como tal ciertamente es otro ideal, pero se basa en un hecho físico que no admite discusión: nuestro concepto del Yo (ser consciente) se esfumará de la realidad en cuanto nuestra estructura cerebral se destruya (lo mismo que no existía antes del nacimiento); una destrucción que ocurrirá en muy poco tiempo: cosmológicamente hablando la vida y las acciones de un individuo no suponen nada, menos que un breve pestañeo. Para más inri, poco después de nuestra muerte todo rastro de nuestro paso por la existencia también será borrado (termodinámica mediante) conforme nuestros seres queridos y nuestras obras vayan también cayendo bajo el yugo de la segunda ley (el paso del tiempo).

En resumen:

Que la pasión, el amor a la vida y demás propuestas optimistas son ideas internas provocadas y promovidas dentro de nuestro cerebro de mono venido a más, el cual tuvo que recibir evolutivamente un apoyo cerebral ad hoc en forma de sesgo (racional) hacia una visión optimista y mágico-religiosa de la realidad. Y estos sesgos, en forma de ideales no correspondidos por la realidad externa, sirven por tanto SIEMPRE en pos del proceso evolutivo: ¡hay que ser feliz aunque estemos de mierda hasta el cuello! ¡Continúa con el (subjetivamente inútil) ciclo vital con fuerza vehemencia y pasión! ¡Actúa como si tus actos importasen para algo! Es decir, piensa lo que quieras siempre y cuando el mandamiento evolutivo de consumo energético y aumento entrópico se mantenga constantemente en el máximo posible dadas las circunstancias. Al mundo se la suda si los humanos son más o menos felices mientras giren en la rueda; resulta que simplemente es evolutivamente más estable un asno ilusamente feliz que un asno realista y amargado.

Porque el pensamiento pesimista se basa en hechos reales y tangibles pero NO es evolutivamente estable (no es afín al principio básico de la Naturaleza: devorar gradientes al mayor ritmo posible). Y esto implica que el pesimista sea un bicho muy raro y marginal dentro de la población. El optimista y el romántico, por contra, aún basando sus ideas en premisas no correspondidas con la realidad (a veces ideas ridículas como las de la trinidad, el hombre hecho a semejanza de Dios, el Bien común, etc.), poseen el don de remar a favor del objetivo termodinámico y por tanto el mundo sesga espontáneamente cerebros con tendencia a pensar de este modo (normalmente ridículo). Son las personas optimistas, románticas, religiosas y crédulas en general las más estables evolutivamente hablando, y su (apabullante mayor) descendencia heredaron (y heredan) esta tendencia durante millones de años hasta nuestros días.

El pesimista es un realista ("enfermo" carente del sesgo optimista) que nada agobiado en la mierda justo hasta caer rendido en el olvido (y el suicidio no es una alternativa aunque lo parezca); mientras que el optimista es un iluso que nada en la mierda pensando como un imbécil que flota en un océano cristalino, hasta que la realidad lo saca de su ensoñación en los últimos segundos de vida, breve instante en el que por fin ven aterrorizados la mierda a su alrededor.

De cualquier modo, y sean cuales sean los ideales de cada uno, el hecho físico insoslayable es que somos meros somas (máquinas de combustión biológicas) OBLIGADAS cuales marionetas a cumplir un fin termodinámico inútil en relación al sujeto pensante (el cual es absolutamente desechable e intrascendente).

martes, 8 de diciembre de 2020

Morir con humildad

 "Se necesita una inmensa humildad para morir. Lo raro es que todo el mundo la posea."

("Ese maldito yo", Emil Cioran)


Uno de los aforismos más inquietantes de Emil Cioran es este que dice que se necesita de una inmensa humildad para morir. Y es cierto. Cada latido de nuestro corazón es un paso más hacia ese desagradable destino que todos sabemos de manera consciente que está ahí al acecho. ¡Y es realmente increíble la humildad y la sumisión con la que hacemos frente a ese conocimiento fatal! Hasta el enfermo terminal al que le dan pocos meses de vida se las apaña para no dejarse llevar neurotizado por la histeria. Al contrario: pasa por las cinco fases del duelo, normalmente alcanzando todo el mundo el punto de la aceptación.

¿Cómo es eso posible? ¿Cómo consigue la humanidad soportar psicológicamente esa lenta pero segura caída por el precipicio? Los ancianos esperan en el geriátrico su salida en bolsa, pero lo hacen como si tal cosa. Como si sus vidas no pendieran ya del hilo de unos días o meses, con suerte de algunos pocos años. 

Nos apagamos todos como efímeras velas; con modestia, con sumisión y obediencia, con suma humillación. Hicimos lo que evolutimamente se suponía que debíamos hacer, y nos disponemos con desgana pero con docilidad a soportar el hecho de que nuestro cuerpo y nuestro Yo no han sido más que el vehículo (soma) por el que la Naturaleza consiguió el espontáneo acto de aumentar la entropía del Universo. Duplicamos las instrucciones con las que crear nuevas máquinas de degradar gradientes, y tras eso nos dejamos llevar por el trauma de la vejez y la enfermedad. Eso sí, con un servilismo supino: trabajando durante ocho horas diarias para así disipar calor con nuestra producción y con nuestro consumo. Nos aferramos con gusto al eterno ciclo de la necesidad, la frustración, la lucha y la satisfacción. Día tras día, minuto a minuto, mientras nuestro desechable cuerpo aguante.

Y además no le vayas a nadie con este depresivo cuento. La gente no quiere dramas; no quieren oír o entender esta realidad, simplemente quieren continuar en la rueda ¡como burros qué más da!, girar y girar con fuerza y con ganas hasta que la parca los arrastre de mala manera hacia el hoyo. Y es que las personas no sólo mueren con una inquietante dignidad, es ¡que también viven con decoro y nobleza! Pocas, estadísticamente hablando, son las personas que se rebelan, se sublevan o se alzan ante el sinsentido existencial. 

¿Cómo puede uno encerrarse en una habitación a trabajar (disipar calor de manera más o menos directa) durante horas y horas a sabiendas de que en pocas décadas su paso por la existencia se habrá borrado por completo de la faz de la Tierra? ¿Cómo es posible que un histerismo generalizado no se lleve por delante a toda la civilización? Porque es que estamos inmersos en un eterno e inmenso Universo donde vamos a morir pronto todos, y donde nadie nos va a recordar pasadas unas pocas décadas...y aún así giramos humildemente en la rueda. El mundo quiere que la entropía aumente al mayor ritmo posible, y como resultado de este ansia acabó emergiendo el proceso evolutivo biológico. Finalmente esa misma evolución cometió el pecaminoso acto de traer vida consiente a la existencia...y asombrosamente la consciencia de la inutilidad subjetiva del ser no provocó el derrumbe mental de este nuevo complejo y eficiente bicho devorador de gradientes energéticos. ¡Al contrario! Empujamos con más fuerza que ningún otro fenómeno visto hasta el momento (al menos en nuestro planeta).

Uno tras otro los necios asnos van apareciendo, empujando la rueda durante un tiempo, creando una (o varias) copias con las instrucciones para construir nuevos borricos, y finalmente son arrojados a la sepultura: polvo al polvo. ¿Para qué empujar? A nadie le importa. ¿Por qué no llamar a la insurrección? A nadie le interesa la rebelión....es más práctico y evolutivamente estable continuar con la inercia. ¿Y por qué aceptar a la vida y la muerte con resignación? Porque nadie cree realmente que vaya a morir. Paradójicamente la histeria se evita con la neurosis: cada cual con la suya, por supuesto. Algunos creen en el más allá o en la reencarnación. Otros creen en el Bien común o en maravillas tecnológicas que pronto nos harán inmortales. Se piensa que llegado el momento nos salvará la medicina o nos salvará el Ángel; pero nadie de verdad cree de corazón que dejará de ser y que todas sus vivencias y actos pasarán al olvido. Y sin embargo así será...

jueves, 17 de septiembre de 2020

La ilusión de la realidad

Vida
"Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.

Grito ¡Todo!, y el eco dice ¡Nada!
Grito ¡Nada!, y el eco dice ¡Todo!
Ahora sé que la nada lo era todo.
y todo era ceniza de la nada.

No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)

Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada."
(José Hierro)

Introducción.


Sin entrar en grandes debates explico mi postura inicial con un ejemplo: cuando varios objetos interactúan entre sí, la cantidad de movimiento se debe conservar: es decir, el cambio total o absoluto acontecido por unidad de tiempo debe ser nulo (cero). No es posible que al final de un estado físico se acabe con más cantidad de movimiento (energía, carga eléctrica o de color, etc.) que al inicio. De este modo el asunto se reduce pues al hecho innegable de que en el devenir natural fenomenológico todo SIEMPRE se anula al tenerse en cuenta el conjunto de las partes implicadas. En este sentido global y relativo nada se mueve realmente, todo es apariencia de multiplicidad y de cambio. Y las leyes de conservación se encargan de que el estado físico inicial y el final posean siempre las mismas propiedades esenciales: y eso, pese a las apariencias en contra, es representación de unidad, de continuidad y de inmutabilidad. En realidad por tanto, a nivel fundamental, nada cambia; simplemente se trata de apariencias ilusorias del sujeto (que piensa), es decir; ilusiones mentales llevadas a su máxima expresión.

La relatividad especial y la mecánica cuántica, por ejemplo; hablan de que dos observadores distintos pueden observar distancias, tiempos y números de partículas distintos para un mismo evento; sólo con tal de que toda propiedad esencial del mundo permanezca constante (el hamiltoniano -cantidad de energía-, el concepto de acción, los invariantes relativistas, la carga, el momento, etc.). He ahí otra muestra de que toda dinámica es ilusoria y relativa al sujeto que interpreta. Y lo mismo se puede aplicar al Universo completo una vez se tiene en cuenta la conservación e invarianza que sabemos DEBEN ocurrir en toda su fenomenología. Y es esta necesidad por conservar a toda costa los estados fundamentales del conjunto de todos los procesos fenoménicos, como digo, una clara representación (una pista) de la imposibilidad de un cambio o movimiento efectivo: lo que nuestra mente entiende por multiplicidad y movimiento no sería en este sentido más que una "alucinación colectiva" fruto de malinterpretar una parte aislada de todo el conjunto del ser.

Nuestro cerebro, órgano que produce el pensamiento en general, lo conforman moléculas y electrones que, en sí mismos, son una pequeña parcela aislada del conjunto de la realidad. Así pues la mente "ve" lo que el cerebro dicta, pero este órgano está limitado y condenado a interpretar los fenómenos sensibles más "cercanos" capaces de interactuar con su red neuronal. En este sentido nuestro cerebro  no sería más que un proyector  de ilusiones locales. Justo el tipo de proyector necesario para "cortar" (filtrar o acotar) ficticiamente la globalidad del mundo para "generar" así una ilusión de multiplicidad local donde en realidad no hay más que unidad, infinidad y continuidad.

Pero, ¿qué sería esa continua e infinita unidad inmutable?

Una infinita unidad inmutable es equivalente a decir que en esencia no hay nada. Si no disponemos de la existencia de un algo diferente contra lo que comparar, perdemos la perspectiva esencial de ser. Si todo lo que hay es inmutable e indiferenciable, si es eterno e infinito; podemos decir que ese ente trascendente lo es todo y que no es nada al mismo tiempo. De este modo salvamos sin proponernoslo una de las cuestiones más fundamentales e intricadas de la filosofía: ¿por qué hay algo en lugar de más bien nada?  La respuesta es que verdaderamente no hay nada a parte de ilusiones fenomenológicas que emergen de una infinita y eterna inexistencia esencial.

La ilusión de nuestro mundo.

En su libro "La estructura matemática",  Max Tegmark trata con mucho detalle el hecho de que toda nuestra realidad aparece como una estructura matemática en esencia. Eso implica que el mundo sería como un fenómeno emergente de esa matemática eterna, algo que ya ha sido y que simplemente es proyectado localmente por mentes como la nuestra de modo similar a cómo un DVD es proyectado en la televisión por un reproductor. Pero en sí, todo ya ha sido grabado por completo en cuanto a su dinámica. En ese sentido, todo el fenómeno al que tenemos acceso ya fue escrito en su conjunto; y el transcurrir del tiempo, del movimiento y la multiplicidad de objetos son meras ilusiones cognitivas.

Conclusión.

En esencia no hay Nada. La trascendencia es inexistente en cuanto a objeto diferenciado. Porque toda la esencia es una, inmóvil e indiferenciable. Una unidad matemática que no es...salvo cuando localmente un fenómeno congruente con este no ser; en el sentido de que el conjunto fenoménico se conserva como si no hubiese nada -la diferencia entre antes y depués resta siempre cero; esto es, se obedece la conservación e invarianza junto con el principio de indeterminación-, generan una ilusoria multiplicidad móvil. Lo múltiple y el movimiento serían alucinaciones fenoménicas permitidas por la unidad matemática simplemente por la posibilidad de la invarianza: porque todo este fenómeno como condición necesaria se reduce siempre y en todo momento a nada (es decir, imita la esencia que representa). Lo uno toma así apariencia de múltiple, la eternidad apariencia de tiempo y movimiento, y lo indeterminado torna en un falso ser objetivo. 

El sustento matemático esencial del mundo, eterno y Universal: sin principio ni fin, sin causa ni efecto, sin movimiento ni apariencia, sin Ser realmente nada distinguible...a pesar de constituir un algo totalmente inefable, contiene no obstante por entre su infinita esencia el poder de generar ilusiones de multiplicidad: de ser y de cambio. Y es fruto de esa capacidad, que la infinita nada existencial pueda producir mundos de ilusorios cambios y objetos. De transformaciones vanas que siempre restan cero (nihil). Y nosotros somos parte de esa farsa. Nos movemos por entre la nada, y siempre todo a nuestro alrededor tiende a conservarse en nada. En realidad nada hubo nunca y nada habrá jamás. 

viernes, 14 de agosto de 2020

El caído

"El caído es un hombre como todos nosotros, con la diferencia de que no se ha dignado a jugar el juego. Le criticamos y le huimos, le guardamos rencor por haber revelado y expuesto nuestro secreto, le consideramos a justo título como un miserable y un traidor." 
(Emil Cioran)



Esta mañana mientras desayunaba en un bar me encontré con esta persona. Nunca había visto una cara de sufrimiento mayor. Clara representación de la mayor paradoja trágica de la vida. Fue angustioso observar de primera mano el modo en que ese caído perseveraba y se mantenía en la existencia a pesar de haber perdido todo contacto con los tres métodos de represión del consciente del que nos habló Zapffe (aislamiento, anclaje, y distracción); es decir, lo que nos mantiene a nosotros (los "no-caídos") obnubilados en la fantasía optimista de modo que aguantamos la vida, con más pena que gloria, a pesar del sinsentido existencial. 

Pero como decimos, el caído no tiene ya dónde agarrarse, y aún así se salva a sí mismo inmerso en un huracán de sensaciones y emociones negativas. No llegan a dar el salto, y sufren por tanto de pleno todo el pánico vital desprotegidos ante el irrefrenable instinto de supervivencia que les empuja siempre hacia adelante como peleles, hasta que les llega la muerte...o la locura.

De hecho, a todos nos aterra con razón la visión del mendigo. Y es que nos aparecen como espejos de lo que nos depara el destino si no llegamos a obedecer fielmente los designios evolutivos. Si rechazamos jugar al juego natural; esto es, si no anclamos nuestra vida alrededor de un trabajo, una familia, un ideal; si nos atrevemos a rebelarnos al orden natural. El caído nos expulsa de nuestra ensoñación y nos muestra el modo en que la naturaleza nos ha creado: como esclavos, como marionetas, como somas dispuestos a ser desechados en cuanto cumplimos el único objetivo natural, la reproducción. Somos siervos de la esencia natural y física que nos dio lugar, y precisamente el abatido es el que nos enseña con claridad esta lección. Su dolor nos grita con fuerza: ¡obedece o sufrirás como nunca has podido siquiera imaginar! Y obedecemos, por supuesto; y aborrecemos la imagen del desdichado que dejó de obedecer y que nos revela ahora el secreto que aguarda nuestra existencia: no somos nada, no somos personas, somos marionetas humanas. Resortes autónomos dispuestos a la reproducción y a buscar excusas (anclajes y distracciones) con las que ocultar esta realidad. Mientras uno toma una cerveza en un bar (aislamiento de la realidad), con el fútbol de fondo (distracción) y pensando en sus quehaceres diarios (anclaje), la vida parece soportable, incluso apetecible. Pero ese pordiosero está ahí para recordarnos que en el fondo nada esencial nos separa de él, que son ilusiones psicológicas las que nos parecen llevar mejor vida. Quita esas represiones del consciente y observaras con claridad la crudeza existencial: el espanto vital, la inútil malignidad del mundo, el sinsentido evolutivo. 

martes, 28 de julio de 2020

La inmunidad protectora del coronavirus es de corta duración (traducción de paper)

Voy a continuación a traduciros un interesante paper con fecha de junio de este año 2020. Los comentarios [entre corchetes] son anotaciones mías.
===================================================================================================

La inmunidad protectora del coronavirus es de corta duración.

Autores

Arthur WD Edridge 1 , Joanna Kaczorowska 1 , Alexis CR Hoste 2 , Margreet Bakker 1 , Michelle Klein 1 ,Maarten F. Jebbink 1 , Amy Matser 3 , Cormac M. Kinsella 1 , Paloma Rueda 2 , Maria Prins 3,4 , Patricia Sastre 2 ,Martin Deijs 1 , Lia van der Hoek *

Afiliaciones

1. Laboratorio de Virología Experimental, Departamento de Microbiología Médica y Prevención de Infecciones,Instituto de Infección e Inmunidad de Amsterdam, Amsterdam UMC, Universidad de Amsterdam, Meibergdreef 15,1105 AZ Amsterdam, Países Bajos.
2. INGENASA, Inmunología y Genética Aplicada SA, Av. de la Institución Libre de Enseñanza, 39, 28037Madrid, España
3. Departamento de Enfermedades Infecciosas, Servicio de Salud Pública de Amsterdam, Nieuwe Achtergracht 100, 1018.WT Amsterdam Países Bajos.4. Amsterdam UMC, Universidad de Amsterdam, Departamento de Enfermedades Infecciosas, Infección y AmsterdamImmunity Institute, Amsterdam UMC, Universidad de Amsterdam, Meibergdreef 15, 1105 AZ Amsterdam,Los países bajos.


ABSTRACT

En la pandemia actual de COVID-19, una pregunta clave sin resolver es la duración de la inmunidad adquirida en individuos recuperados. La reciente aparición de SARS-CoV-2 impide un estudio directo sobre este virus, pero cuatro coronavirus humanos estacionales pueden revelar características comunes aplicables a todos los coronavirus humanos.

Monitoreamos sujetos sanos durante un período de 35 años (1985-2020), proporcionando un seguimiento total de 2473 personas/meses. Se determinó: a) el tiempo de reinfección por cada cepa de coronavirus, y b) la evolución en la disminución de anticuerpos contra estos coronavirus tras la infección y posterior recuperación. Como resultado se encontró una alarmante corta duración en la inmunidad protectora frente a dichos coronavirus. Ocurrieron reinfecciones frecuentemente transcurridos 12 meses tras la enfermedad, y hubo, para cada virus, una reducción sustancial en los niveles de anticuerpos en un tiempo tan temprano como 6 meses.

TEXTO PRINCIPAL

El SARS-CoV-2 es un nuevo coronavirus responsable de la pandemia en curso. Su rápida transmisión es probablemente causada por el hecho de que el virus entró en un ser humano muy desprotegido y por lo tanto altamente susceptible de ser infectado, combinado con la capacidad del propio virus para transmitirse durante la fase asintomática de la infección.

Como no hay intervenciones farmacéuticas disponibles actualmente, las políticas actuales para limitar la propagación del SARS-CoV-2 gira en torno a la contención, el distanciamiento social y la suposición de que los pacientes recuperados desarrollan inmunidad protectora. La duración de la protección afectará no solo el curso general de la pandemia actual, sino también el período posterior a la pandemia misma. Hasta la fecha no hay evidencia concreta de reinfección por SARS-CoV-2, ni tampoco ningún ejemplo de reinfección por SARS-CoV-1 o MERS-CoV; sin embargo, esto es probablemente debido a la reciente aparición de SARS-CoV-2 y a la poca escalada infectiva que tuvo el SARS-CoV-1 y MERS-CoV [que no llegaron a convertirse en pandemia]. En general todos suponen que sí puede ocurrir una reinfección por cualquier tipo de coronavirus, sin embargo, esta tesis se funda de momento en un único estudio experimental sobre individuos voluntarios en donde se usó un coronavirus cultivado (HCoV-229E) inoculado en intervalos de 12 meses. Por lo tanto, debemos señalar que la susceptibilidad a la reinfección natural por coronavirus no ha sido investigada hasta ahora a fondo. Se suponen que las reinfecciones son posibles y que probablemente son dictadas por dos variables: la exposición al virus y la duración de la inmunidad adquirida tras la primera infección.

Actualmente no es posible investigar las reinfecciones por SARS-CoV-2 ya que estamos en una fase temprana de la pandemia, sin embargo los coronavirus estacionales [causante del resfriado común] pueden servir como modelo de estudio [dada la similitud silogenética entre los mismos y el SARS-CoV-2]. Hay cuatro especies de coronavirus estacionales: HCoV-NL63, HCoV-229E, HCoV-OC43 y HCoV-HKU1. Todos están asociados con  infecciones leves del tracto respiratorio, pero los cuatro virus son genética y biológicamente diferentes. Dos pertenecen al género Alphacoronavirus , y dos al género Betacoronavirus [mismo género del SARS-CoV-2]. Los virus usan diferentes moléculas receptoras para ingresar a una célula objetivo, y en función de la distribución del receptor, no todas ingresan al mismo tipo de células epiteliales en los pulmones. Dada esta variabilidad, los coronavirus estacionales son los grupos de virus más representativos del cual concluir características generales de los coronavirus en cuanto a denominadores comunes como la dinámica de la inmunidad y la susceptibilidad a la reinfección.

El objetivo de este estudio es investigar la duración de la protección del coronavirus contra las reinfecciones. Examinar las reinfecciones mediante la prueba del virus en el material respiratorio requiere la recolección de muestras respiratorias de voluntarios durante cada síntoma de resfriado común y, debido a que las reinfecciones pueden ser asintomáticas, también durante períodos sin síntomas, durante años seguidos. Este tipo de colecciones de muestras son difíciles de obtener. La alternativa es medir los aumentos en los anticuerpos contra un virus (serología), como un indicador de infección reciente. Esta opción es aplicable, ya que se ha determinado que los niveles de IgG para el coronavirus estacional: 1) solo aumentan después de una infección exitosa, 2) también aumentan con la infección asintomática, y 3) no aumentan después de un desafío viral fallido. Las muestras de sangre recolectadas a intervalos regulares en estudios de voluntarios durante décadas pueden servir posteriormente como material esencial para investigar la dinámica de la reinfección basada en una serología. En teoría, las pruebas de neutralización del virus pueden parecer el mejor ensayo serológico cuando se investiga la inmunidad protectora, sin embargo, existen limitaciones graves. Primero, no hay una línea celular que facilite la replicación de HCoV-HKU1 y, por lo tanto, no se pueden realizar pruebas de neutralización para este virus. En segundo lugar, las únicas cepas de virus cultivadas HCoV-229E y HCoV-OC43 disponibles son de la década de 1960 y están adaptadas al laboratorio, las cuales pueden no ser representantes adecuados de los virus en estado salvaje. En cambio, medir los niveles de anticuerpos dirigidos a proteínas virales usando, por ejemplo, ELISA, sí permitirá la prueba de reinfección para los 4 coronavirus estacionales. En este caso, se debe hacer una elección cuidadosa para el antígeno, considerando la compensación entre sensibilidad y reactividad cruzada en un ensayo serológico. Aunque la proteína Spike provoca anticuerpos neutralizantes, es la menos conservada dentro de una especie de coronavirus estacional, y disminuye la sensibilidad para detectar infecciones. En contraste, la proteína N, y específicamente su región C terminal (NCt), está significativamente más conservada y se ha encontrado como la proteína más inmunogénica, específica y sensible para controlar las infecciones por coronavirus estacionales [5–9].

Dinámica dela infección. 

De un estudio de prospectivo realizado con hombres adultos (ver M&M, 10), se seleccionaron diez sujetos que participaron desde el inicio del estudio y al menos 10 años en seguimiento. Estos participantes no informaron ninguna enfermedad grave que pudiera haber influido en su inmunidad (ver descripción del estudio en M&M). El seguimiento de los sujetos con recolección y almacenamiento de sangre comenzó en 1985 y, dejando de lado una brecha en el seguimiento entre 1997 y 2003, continuó para la mayoría de los sujetos hasta el 2020 a intervalos regulares (cada 3 meses antes de 1989 y cada 6 meses después). El período acumulativo en el que los sujetos fueron seguidos continuamente (es decir, < 400 días de intervalo entre muestras consecutivas) totalizó más de 200 años-persona = 2473 meses. Al comienzo del estudio, la edad de los sujetos varió de 27 a 40 años; Al final del seguimiento, los sujetos tenían entre 49 y 66 años.


Figura 1 - Dinámica de anticuerpos para coronavirus estacionales y virus del sarampión en el tiempo. (a) Dinámica de anticuerpos del sujeto 9. Los puntos conectados indican intervalos de seguimiento < 400 días. Los asteriscos significan visitas clasificadas como infecciones, el número adyacente al asterisco describe el cambio de pliegue observado en la densidad óptica del ELISA. (b) Distribución de cambios de pliegue OD entre visitas secuenciales. Los gráficos muestran valores medios con el rango intercuartil (IQR), los picos se extienden hasta el rango después del cual las muestras se consideran valores atípicos (1.5 x IQR por debajo del primero o por encima del tercer cuantil). En rojo: HCoV-NL63; azul: HCoV-229E; verde: HCoVOC43; púrpura: HCoV-HKU1; naranja: coronavirus estacionales totales; gris: virus del sarampión. (c) La reactividad de anticuerpos a HCoV-NL63-NCt se asocia con la neutralización de HCoV-NL63. En rojo: dinámica de anticuerpos medida por ELISA; azul: disolución de neutralizadores.

Las infecciones por coronavirus se determinaron midiendo los cambios de pliegue en la densidad óptica (DO) en el reconocimiento de anticuerpos NCt entre dos visitas consecutivas (mostradas para un individuo [el 9] en la Fig. 1a y para todos sujetos en la figura complementaria (S1). Primero medimos la fluctuación natural entre visitas consecutivas en anticuerpos contra el virus del sarampión para los 10 sujetos suponiendo que el sarampión no ocurrió durante el seguimiento, ya que todos los sujetos fueron vacunados durante la infancia. Los cambios de pliegue en la OD del anticuerpo para el virus del sarampión variaron entre 0,85 y 1,28 (Fig. 1b). Luego se determinó un umbral para la infección por coronavirus utilizando la distribución del cambio de pliegue OD, suponiendo que durante la mayoría de los intervalos no se produjo infección por coronavirus y, por lo tanto, las infecciones aparecen como valores atípicos. La Figura 1b muestra que los aumentos de OD ≥1.4 veces fueron atípicos (Fig. 1b). Luego determinamos si estos criterios de infección serológica podrían deberse a enfermedades similares a la influenza (ILI) en el intervalo que precede directamente al aumento de anticuerpos. De hecho, la notificación de síntomas de ILI coincidió con un aumento ≥1.4 en los anticuerpos (prueba exacta de Fisher p = 0.031, tabla complementaria S1). Finalmente comparamos los resultados de ELISA de HCoV-NL63 con la disolución de neutralizadores para HCoV-NL63 en dos sujetos (# 5 y # 7, con tres infecciones). Las infecciones mostraron un aumento en la disolución de neutralizadores que acompañó al aumento ≥1,4 veces en los anticuerpos NCt (Fig. 1c).

Un total de 132 eventos [infecciones], que van de 3 a 22 por sujeto, se clasificaron como infecciones por coronavirus (Tabla 1). Se encontraron tiempos medios de reinfección de 33 (IQR 18-60), 31 (IQR 15-42), 27 (IQR 21-49) y 46 (IQR 36-68) para HCoV-NL63, HCoV-229E, HCoV- OC43 y HCoV-HKU1, respectivamente, y 30 (IQR 18-54) meses para todos los virus combinados (Fig. 2a). No hubo diferencia estadísticamente significativa entre las longitudes de intervalo de infección de los virus individuales (prueba de Kruskal-Wallis, P = 0,74). En algunos casos, las reinfecciones ocurrieron tan pronto como los 6 meses (dos veces para HCoV-229E y una vez para HCoV-OC43) y los 9 meses (dos veces para HCoV-NL63). El tiempo de reinfección más frecuente observado fue de 12 meses. Para las reinfecciones que ocurrieron a los 6 meses no observamos reducción en los anticuerpos entre infecciones (Fig. 2a, círculos blancos), sin embargo, para los tiempos de reinfecciones > 6 meses se encontraron reducciones en los niveles de anticuerpos entre dos infecciones (visibles como picos en la Fig. 1a y Complementaria Fig. S1).


La capacidad de detectar reinfecciones a corto plazo está limitada por el intervalo de muestreo. Sin embargo, es importante destacar que no se observó reinfección en la primera visita de seguimiento posterior después de un intervalo de 3 meses (Fig. 2a). Observamos varias reinfecciones en visitas posteriores con un intervalo de 6 meses, lo que sugiere que no ocurren reinfecciones dentro de los 6 primeros meses. Para examinar más de cerca esto, también observamos cambios < 1.4 veces menor en los anticuerpos directamente después de una infección, siempre bajo el supuesto de que los niveles de anticuerpos que no disminuyen adecuadamente después de la infección pueden ser un signo de otra infección. Como se muestra en la figura 2b, solo se encontraron cambios por debajo de 1 después de la infección con cada muestreo de 3 meses y, por lo tanto, podemos concluir con seguridad que el punto de tiempo de confianza más temprano para la reinfección es de 6 meses.


Figura 2. Características de infección y reinfección, y dinámica de anticuerpos menguantes para coronavirus estacionales. (a) El intervalo de tiempo entre reinfecciones. Los puntos blancos indican reinfecciones para las cuales no se pudo observar una disminución intermedia en los niveles de anticuerpos. Las líneas verticales negras describen los tiempos medios de reinfección. (b) Cambios en los niveles de anticuerpos después de la infección en relación con la duración del intervalo de seguimiento. Cada círculo representa una infección. El eje x describe el tiempo hasta la próxima visita de seguimiento posterior a la infección. El eje y describe el cambio en el nivel de anticuerpos en la visita posterior. Los círculos más grandes representan una mayor relación de aumento en los niveles de anticuerpos en la infección inicial. La línea horizontal indica el límite entre aumentos (>  1.0) o disminuciones (< 1.0) en los niveles de anticuerpos en la próxima visita de estudio. (c) Curva de Kaplan-Meier que muestra disminución de anticuerpos después de la infección (100%, 75% y 50%), detalles en M&M.

Dinámica de anticuerpos después de la infección. 

La inmunidad protectora puede durar menos que el tiempo medido hasta la reinfección porque una reinfección también requiere exposición a un virus. Por lo tanto, el decaimiento en los niveles de anticuerpos puede ser un mejor marcador de la inmunidad menguante. Aunque los anticuerpos contra la proteína N por sí mismos no son neutralizantes, pueden considerarse como un representante del total de anticuerpos (ver comparaciones con la neutralización Fig. 1c). Analizamos la dinámica de la disminución de los anticuerpos NCt después de la infección, calculando el tiempo hasta que se produjo un retorno del 50%, 75% o del total de los niveles de anticuerpos a la línea de base (niveles de anticuerpos previos a la infección). La mayoría de los pacientes perdieron el 50% de sus anticuerpos anti-proteína NCt después de 6 meses, el 75% después de un año, y regresaron completamente a los valores basales 4 años después de la infección (Fig. 2c y Fig. Suplementaria S1).

Infecciones simultáneas. 

Aunque nuestras pruebas ELISA que usan la parte C-terminal de la proteína N se diseñaron con precaución para ser específicas para cada virus individual, no podemos descartar que ocurra un cierto grado de reactividad cruzada de anticuerpos. Por lo tanto, investigamos con qué frecuencia coincidían las infecciones, ya que la reactividad cruzada puede haber llevado a un etiquetado falso de las infecciones. Observamos que las infecciones simultáneas con un Alfacoronavirus (HCoV-NL63 o HCoV-229E) junto con Betacoronavirus (HCoV-HKU1 o HCoV-OC43) eran raras, sin embargo, vimos que las infecciones por los Betacoronavirus HCoV-OC43 y HCoV-HKU1 a menudo coincidían (38,5%, tabla 2). Asimismo, para los Alfacoronavirus, las infecciones por HCoV-229E coincidieron con las infecciones por HCoV-NL63 en el 59.5% de los casos, y viceversa en el 44.9% de los casos. Por lo tanto, existe el riesgo de que sobrestimásemos el número de infecciones y, por lo tanto, volvimos a analizar los datos con una definición más estricta de infección, que incluye solo el aumento de los anticuerpos más fuertes inducidos por un Betacoronavirus o Alphacoronavirus en un momento determinado. Según esta definición, todavía encontramos intervalos de infección comparables a los datos originales (Fig. S2 suplementaria), con intervalos mínimos de infección tan cortos como 6 meses y reinfecciones frecuentes a los 12 meses, aunque el número de reinfecciones obviamente se redujo.


Estudiando los anticuerpos comunes contra todos los coronavirus. 

En teoría, los anticuerpos inducidos por infecciones por coronavirus pueden tener amplias características de reconocimiento en común. Para examinar esto, realizamos un ELISA adicional en los 10 sujetos, esta vez utilizando la proteína N completa de SARS-CoV-2, para permitir la detección de anticuerpos ampliamente reconocidos en coronavirus. Para excluir que la detección de este tipo de anticuerpos fueron falsos positivos debido a que fueron dirigidos a la etiqueta his en nuestras proteínas N de coronavirus, también realizamos un ELISA de control con una proteína de envoltura de VIH-1 etiquetada con his. Un sujeto (# 2) mostró un reconocimiento no específico, ya que también se reconoció la proteína VIH-1-SOSIP etiquetada con his (Figura complementaria S3). Otros dos sujetos mostraron anticuerpos ampliamente compartidos, muy probablemente inducidos por infecciones con Alphacoronavirus y Betacoronavirus durante el mismo intervalo (sujetos 9 y 10, Suplemento Fig. S3). Es de notar que no parece que estos anticuerpos compartidos sean buenos protectores ya que las infecciones por HCoV-NL63, HCoV-229E y HCoVOC43 ocurrieron en presencia de estos anticuerpos (Figura complementaria S1).

Infecciones por coronavirus según las estaciones del año. 

Hasta la fecha, no está claro si el SARS-CoV-2 compartirá el mismo pico de prevalencia invernal que se observa en los coronavirus estacionales en países no ecuatoriales. Sin embargo, es importante considerar que la preferencia invernal de los coronavirus estacionales solo se ha determinado analizando muestras respiratorias de personas que experimentaron la enfermedad. Por lo tanto, el muestreo y el almacenamiento dependen de los síntomas y no del protocolo de estudio. Si la propagación del coronavirus continúa sin disminuir en verano, sin embargo, las personas rara vez muestran síntomas y, por lo tanto, no se toman muestras, las infecciones permanecerán sin ser detectadas. Nuestro estudio serológico es único porque evita este sesgo de muestreo. Los Países Bajos tienen un clima templado típico, y nuestras muestras de estudio fueron recolectadas a intervalos regulares. Las muestras de cada sujeto se distribuyeron aleatoriamente durante todo el año y, debido al régimen de visitas de 3 o 6 meses, se recolectaron muestras durante todas las estaciones. En consecuencia, podemos por primera vez visualizar la estacionalidad de las infecciones por coronavirus de manera imparcial. Estimamos la prevalencia de inicio de infección para cada mes para todas las infecciones detectadas en este estudio (ver los métodos suplementarios para detalles de análisis). Como se muestra en la Fig. 4, los meses de primavera y verano de mayo, junio, julio, agosto y septiembre muestran la prevalencia más baja de infecciones para los cuatro coronavirus estacionales (prueba de Wilcoxon de rango con signo, p = 0.005).


Fig. 4 Estacionalidad de las infecciones. Prevalencia de infección de los cuatro coronavirus estacionales en diferentes meses. La prevalencia por mes se muestra como un porcentaje del número total de infecciones por coronavirus.

DISCUSIÓN

Mostramos, por primera vez, que las reinfecciones por todos los coronavirus estacionales ocurren de manera natural. La mayoría de las reinfecciones ocurrieron en 3 años. Sin embargo, este intervalo de tiempo entre infecciones no indica que la inmunidad protectora de un individuo dure el mismo período de tiempo, ya que la reinfección también depende de la reexposición. De hecho, según los intervalos mínimos de infección y la dinámica de disminución de anticuerpos que observamos, la inmunidad protectora puede durar tan poco como 6 a 12 meses. Recientemente Kissler et al. modeló la inmunidad protectora y la dinámica de reinfección de los HCoV-OC43 y HCoV-HKU1 y estimó un período de inmunidad protectora de 45 semanas. Nuestro estudio serológico confirma esta predicción. Cuando vemos nuestros hallazgos a la luz de las acciones de control actuales tomadas para el SARS-CoV-2, queda claro que el riesgo de reinfección del coronavirus es clave para la política de salud pública. Aquí revelamos un riesgo de que en el futuro cercano, las pruebas basadas en serología que miden infecciones previas para el SARS-CoV-2 que usan la proteína N puedan tener un uso limitado si esa infección se produjo >1 año antes del muestreo. Nuestro estudio también muestra que la inmunidad colectiva puede ser un desafío debido a la rápida pérdida de la inmunidad protectora. Recientemente se sugirió que las personas recuperadas deberían recibir el llamado "pasaporte de inmunidad" que les permitiría relajar las medidas de distanciamiento social y proporcionar a los gobiernos datos sobre los niveles de inmunidad de rebaño en la población. Sin embargo, como la inmunidad protectora puede perderse a los 6 meses después de la infección, la posibilidad de alcanzar la inmunidad funcional del rebaño por infección natural parece muy poco probable.

Notamos que tres sujetos portaban anticuerpos que reconocían la proteína N del SARS-CoV-2 en ciertos puntos de tiempo. Es poco probable que hayan sido infectados con un virus similar al SARS-CoV-2 en 1985 (sujeto # 10), 1992 (sujeto # 2) o 2006 (sujeto # 9), y por lo tanto, sugerimos que estos anticuerpos ampliamente compartidos para hacer frente a los coronavirus han sido inducidos por infecciones coincidentes de un alfa y un betacoronavirus (en nuestros sujetos HCoV-HKU1 y HCoV-NL63). Para explorar este hallazgo, observamos la distancia genética y, en consecuencia, las diferencias de aminoácidos en la proteína estructural de los diversos coronavirus (tabla complementaria S2). La proteína N del SARS-CoV-2 tiene solo un 32% y 34% de coincidencia a nivel de aminoácidos con la proteína N del HCoV-OC43 y el HCoV-HKU1 respectivamente, y solo un 26% y 24% de identidad con HCoV-NL63 y HCoV-229E. De manera similar, la distancia entre el Alphacoronavirus y la proteína N del Betacoronavirus es grande (solo 24% a 26% de identidad entre aminoácidos). Aún así, no podemos excluir la presencia de epítopos conservados (conformacionales) en la proteína N del HCoV-HKU1 y el HCoV-NL63 que pueden dar como resultado una respuesta de anticuerpos de acción más amplia, debido a la exposición simultánea en infecciones concurrentes. Se requiere una evaluación adicional, que incluya más sujetos, para la confirmación.

No pudimos secuenciar el genoma del virus durante la infección. En teoría, la variación de la cepa podría jugar un papel en la susceptibilidad a la reinfección. HCoV-NL63, HCoV-OC43 y HCoV-HKU1 muestran diferentes grupos genéticos cocirculantes [4,14,15]. La situación es aún más complicada para HCoV-229E. Sylvia Reed ha demostrado que la reinfección experimental de voluntarios no tiene éxito cuando se usa la misma cepa de HCoV-229E, pero tiene éxito cuando se usan cepas heterólogas. Curiosamente, no se conocen subtipos genéticos importantes para HCoV-229E [17,18]. Como HCoV-NL63 no se conocía en la década de 1980, y las características del cultivo diferían entre las cepas HCoV-229E de Reed, las llamadas cepas heterólogas en realidad pueden haber sido HCoVNL63 [16,19]. Un estudio sobre inmunidad protectora idealmente permitiría la secuenciación de las cepas de reinfección de material respiratorio; sin embargo, esto es intratable en un estudio de infección natural porque la eliminación del virus en las reinfecciones puede ser tan breve como un día, y los esquemas de muestreo respiratorio serían extremadamente engorrosos para los voluntarios. Otra limitación del estudio es que los sujetos en nuestro estudio eran todos hombres. Para COVID-19, y también HCoV-NL63, los hombres tienen una mayor incidencia de la enfermedad [20] y, por lo tanto, es interesante determinar la dinámica de la inmunidad protectora también en una cohorte de mujeres sanas. En conclusión, todos los coronavirus humanos estacionales tienen poco en común, aparte de causar un resfriado común. Aún así, todos parecen inducir una inmunidad de corta duración con una rápida pérdida de anticuerpos. Este bien puede ser un denominador general para los coronavirus humanos.

Referencias

1. Callow, K. A. Efecto de la inmunidad humoral específica y algunos factores no específicos sobre la resistencia de voluntarios para la infección por coronavirus respiratorio. Epidemiology & Infection 95, 173-189 (1985).

2. van der Hoek, L. y col. Carga de la enfermedad debida a las infecciones por coronavirus NL63 humano y periodicidad de la infección. Journal of Clinical Virology 48, 104-108 (2010).

3. van der Hoek, L. Coronavirus humanos: ¿qué causan? Terapia antiviral 12, 651 (2007).

4. Pyrc, K. y col. Estructura mosaica del coronavirus humano NL63, mil años de evolución.
Journal of molecular biology 364, 964–973 (2006).

5. Dijkman, R. y col. El dominio de las infecciones por coronavirus humano OC43 y NL63 en lactantes. Journal of Clinical Virology 53, 135–139 (2012).

6. Cesantía, E. G. et al. Desarrollo de un inmunoensayo de coronavirus humano basado en nucleocápsides y estimaciones de individuos expuestos al coronavirus en una población metropolitana de EE. UU. Clínico y Vaccine Immunology 15, 1805-1810 (2008).

7. Sastre, P. y col. Diferenciación entre coronavirus humanos NL63 y 229E usando una novela
ensayo inmunosorbente ligado a enzimas sandwich de doble anticuerpo basado en un monoclonal específico anticuerpos Clinical and Vaccine Immunology 18, 113–118 (2011).

8. Dijkman, R. y col. Coronavirus humano NL63 y seroconversión 229E en niños. Journal of Clinical
Microbiology 46, 2368–2373 (2008).

9. Lehmann, C. y col. Una línea de inmunoensayo que utiliza proteínas nucleocápsides recombinantes para la detección de anticuerpos contra coronavirus humanos. Microbiología diagnóstica y enfermedades infecciosas 61, 40–48 (2008).

10. van Bilsen, W. P. H. y col. Tendencias divergentes en la incidencia del VIH versus otras enfermedades de transmisión sexual. Infecciones en HSH VIH negativos en Amsterdam. SIDA 34, (2020).

11. Gaunt, E. R., Hardie, A., Claas, E. C. J., Simmonds, P. y Templeton, K. E. Epidemiología y clínica presentaciones de los cuatro coronavirus humanos 229E, HKU1, NL63 y OC43 detectados en
años utilizando un nuevo método de PCR multiplex en tiempo real. Revista de microbiología clínica 48, 2940–2947 (2010).

12. Kissler, S. M., Tedijanto, C., Goldstein, E., Grad, Y. H. y Lipsitch, M. Proyectando la transmisión
dinámica del SARS-CoV-2 durante el período pospandémico. Ciencia (2020) doi: 10.1126 / science.abb5793.

13. Bendavid, E. y col. COVID-19 Anticuerpo Seroprevalencia en el Condado de Santa Clara, California. medRxiv 2020.04.14.20062463 (2020) doi: 10.1101 / 2020.04.14.20062463.

14. Woo, P. C. Y. y col. El análisis comparativo de 22 genomas de coronavirus HKU1 revela una novela genotipo y evidencia de recombinación natural en coronavirus HKU1. Revista de virología 80,
7136–7145 (2006).

15. Lau, S. K. P. y col. La epidemiología molecular del coronavirus humano OC43 revela la evolución de diferentes genotipos a lo largo del tiempo y la reciente aparición de un nuevo genotipo debido a la naturaleza recombinación Journal of virology 85, 11325–11337 (2011).

16. Reed, S. E. El comportamiento de aislamientos recientes de coronavirus respiratorio humano in vitro y en voluntarios: evidencia de heterogeneidad entre las cepas relacionadas con 229E. Revista de virología médica 13, 179-192 (1984).

17. Chibo, D. y Birch, C. Análisis de los genes de la espiga y nucleoproteína del coronavirus humano 229E demuestra la deriva genética entre cepas cronológicamente distintas. Revista de virología general 87, 1203-1208 (2006).

18. Farsani, S. M. J. y col. Las primeras secuencias completas del genoma de aislados clínicos de humanos coronavirus 229E. Virus Genes 45, 433–439 (2012).

19. van der Hoek, L., Pyrc, K. y Berkhout, B. Coronavirus humano NL63, un nuevo virus respiratorio. FEMS microbiology reviews 30, 760–773 (2006).

20. Kiyuka, P. K. y col. Coronavirus humano NL63 epidemiología molecular y patrones evolutivos en
Kenia costera rural. El diario de enfermedades infecciosas 217, 1728-1739 (2018).

viernes, 24 de julio de 2020

Charles Baudelaire: Embriagaos



«Embriagaos»

Hay que estar siempre ebrio. Todo se reduce a eso; es la única cuestión. Para no sentir el horrible peso del Tiempo, que os destroza los hombros doblegándoos hacia el suelo, debéis embriagaros sin cesar.

Pero, ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud, como os plazca. Pero embriagaos.

Y si alguna vez os despertáis en la escalinata de un palacio, tumbados sobre la hierba verde de una cuneta o en la lóbrega soledad de vuestro cuarto, menguada o disipada ya la embriaguez, preguntadle al viento, a la ola, a la estrella, al pájaro, al reloj, a todo lo que huye, a todo lo que gime, a todo lo que rueda, canta o habla, preguntad qué hora es; y el viento, la ola, la estrella, el pájaro, el reloj os contestarán: «¡Es hora de embriagarse! Para no ser los esclavos martirizados del Tiempo, embriagaos; ¡embriagaos sin cesar! De vino, de poesía o de virtud, como os plazca.»

Charles Baudelaire. "Pequeños poemas en prosa o Spleen de París" (1862)

Un poema sencillamente maravilloso. Sobran las palabras.