domingo, 14 de abril de 2013

Debatiendo sobre el pesimismo y el optimismo en el hombre



  1. Pego a continuación parte del debate que se ha producido en la web http://evolucionyneurociencias.blogspot.com.es/2013/03/el-realismo-depresivo.html sobre el tema del pesimismo y el optimismo en el hombre:

    Gracias, Samuel, por tu respuesta. Creo que sí había comprendido de qué va el post, es más probable que me haya expresado mal. Pero la clave de si la evolución nos tiene programados o de si podemos decidir o no qué gafas (heurísticas) nos ponemos estriba en un matiz mucho más profundo que nos llevaría a una diatriba larguísima sobre qué margen de libertad tenemos sobre el color de esas gafas. Incluso si no tuviéramos ninguno en absoluto, y por motivos de variedad que también sería otro tema, lo obvio es que no todos llevamos el mismo color de gafas. Los hay que las llevan incluso negras y zas, se suicidan (con mucha congruencia, por cierto), lo cual deja patente que no todo el mundo lleva el mismo programa, mal que a la evolución le pese, porque estos, entonces, le salieron ranas :)
    No puedo estar de acuerdo en que -como dices- el vaso esté vacío (ni lleno). Tanto vacío como lleno me parecen dos colores demasiado estridentes de gafas (uno de los cuales, por cierto, tampoco le gusta a la evolución, pero igual me equivoco). Yo sigo prefiriendo lo de "a medias" :)
    Por supuesto estoy totalmente de acuerdo en la programación, etc. pero también pienso que -al igual que en la informática- para cada programa se encuentra, al final, un modo de hackearlo. Saludos y gracias de nuevo.
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  2. Hola, Ana di Zacco.

    Comprendo que pienses que comprendes el artículo, pero la cuestión es que; en tal caso, lo comprendes pero no lo compartes. Y es lo normal; no creo que ni un 1% sea capaz de aceptar en profundidad las evidencias que la moderna neurología y la psicología evolucionista nos muestra.

    Sencillamente, no podemos aceptar que el vaso esté vacío. No podemos aceptar el nihilismo al que nos lleva la teoría de la evolución. Simplemente el ser humano es soberbio y antropocéntrico por naturaleza. Simplemente nos negamos a aceptar la realidad pésima del mundo, por muchas evidencias de todo tipo que tengamos: si vemos noticias de niños muriendo de hambre o muriendo de cáncer, cambiamos de canal, y realizamos cualquier actividad hedonista para equilibrar lo que acabamos de ver (comer, follar, leer un libro al sol, etc.).

    Dices que comprendes la entrada del blog, pero no comprendes que desde hace mucho tiempo ya, se conoce que el cerebro humano posee bastantes heurísticos actuando en el subconsciente (uno de ellos el heurístico del optimismo). Simplemente, nuestra mente posee actividad cognitiva que escapa de nuestro control racional. Gran parte de nuestra conducta está dirigida por dicho subconsciente, y sólo a posteriori podemos justificar racionalmente por qué hicimos lo que hicimos (pretendiendo recuperar el control que no tenemos): por eso te insisto en que el cerebro evolutivo nos hace ver el vaso medio lleno, cuando está totalmente vacío (en base de nuestras observaciones empíricas del sufrimiento y dolor en el mundo, y en base al nihilismo al que nos lleva la biología al explicar la existencia del hombre como consecuencia de simples procesos físicos evolutivos).

    De hecho, dices que ves el vaso medio lleno, pero no dices con qué lo medio llenas: explícate, por favor. No creo que sepas con qué llenarlo racionalmente, más que con diversos argumentos hedonistas de diversa índole tergiversados de manera inefable o mística, de modo que dichos argumentos parezcan más de lo que no son con el fin de llenar el vaso lo máximo posible. Poco hay que llenar, sin embargo, si se estudian esos argumentos optimistas a fondo. Espero, por otra parte, que no intentes medio llenar el vaso con afirmaciones religiosas: la religión, la creencia irracional, es el último consuelo al que llega el hombre cuando no sabe cómo equilibrar la balanza de dolor y sinsentido del mundo. Es la expresión máxima a la que el subconsciente optimista nos lleva, y es la actitud más patética en el hombre: el acto de abandonar la razón.

    Por cierto, no tienes que preocuparte de que ver el mundo con gafas negras lleve al suicidio. El suicidio tampoco es un acto racional, por mucho que lo parezca. El suicida simplemente es un enfermo mental: una persona a la que le fallan los sistemas de control ante la autolesión. La propia depresión es ya un problema neurológico (problema relacionado con varios neurotransmisores), y la posible posterior muerte es también es una neuropatología añadida. ¡¡Nadie tiene la capacidad racional de suicidarse!! ¡No tenemos tal capacidad de decisión! ¡Nadie neurológicamente sano puede hacer tal cosa, piense lo que piense su parte racional! Más bien al contrario, parece ser que el suicidio es parte de un proceso evolutivo de autoeliminación de individuos enfermos o defectuosos que no es deseable que transmitan su carga genética en el acervo génico o que interfieran en el correcto funcionamiento de la sociedad (hay muchos ejemplos de animales que poseen tal proceso evolutivo de eliminar individuos enfermos, por ejemplo las hormigas).

    El hombre es un ser evolutivo, y toda nuestra conducta es evolutiva. No hay escapatoria posible ante este “determinismo”. Igual que parte de nuestro antropocentrismo se vino abajo con el conocimiento de que la Tierra no es el centro del Universo, también debe venirse abajo con respecto a nuestra supuesta “libertad” de acción: estamos condicionados evolutivamente por completo, y muy especialmente por los procesos cognitivos subconscientes que todos poseemos.

    ¡Un cordial saludo a todos!
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  3. Samuel, creo que Ana y tú estáis de acuerdo en el diagnóstico. La diferencia puede estar en qué hacer luego, en a dónde nos lleva esto...Me interesa tu opinión al respecto. Me gustaría, si te apetece claro, que me contaras cómo te afecta este conocimiento evolucionista en tu vida personal, en cómo afecta a tu vida diaria. Todo lo que dices sobre el libre albedrío y el inconsciente coincide totalmente con la línea de este blog y lo puedes ver en las entradas sobre el nuevo inconsciente, o en la de Baumeister sobre el libre albedrío. No puedo estar más de acuerdo contigo. A un nivel racional también creo que el yo y el libre albedrío es una ilusión, pero una cosa es saber eso y tener ese conocimiento y otra muy diferente poder cambiar las cosas. Yo te hablo desde mi experiencia. Para mí la teoría de la evolución me ha abierto los ojos, es como ponerte unas gafas y ver la maquinaria que hay por debajo de las cosas, por qué existen, de dónde vienen, pero otra cosa muy diferente es que eso cambie mi vida. La ha cambiado sustancialmente, desde luego, pero muchas veces me veo haciendo las mismas cosas o cayendo en los mismos comportamientos a pesar de entender de dónde vienen. Quiero decir, sé que el amor es una estratagema para que me junte a una mujer y haga copias de mis genes pero me sigo enamorando. Siento casi hasta cómo me manipulan los genes pero no puedo evitarlo. Y me encanta el jamón...Y si pasa una chica con minifalda me vuelvo a mirarla...Toda esa realidad que pintas es impepinable pero luego mi acción sigue marcada por los heurísticos como tú dices o por los módulos o algoritmos preprogramados. Y aunque sé que es el motor optimista interno el que tira de mí no puedo impedir su funcionamiento. ¿Cómo manejas tú esto? ¿cómo lo llevas?
    En cualquier caso, muy interesante el tema :-)
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  4. Lo primero, Pitiklinov, decirte que me alegra saber que compartes mis ideas. Y lo segundo, por supuesto; responder a tus preguntas. No tengo ningún reparo en hacerlo:

    "¿Cómo manejas tú esto? ¿cómo lo llevas?"

    Lo llevo muy bien. Estoy casado, tengo dos hijas pequeñas, algunos buenos amigos, y una vida totalmente social y plena. Tengo estudios superiores de ingeniería, un máster y actualmente intento hacer un doctorado (aunque me está costando porque entre el trabajo y la familia no me queda tiempo para casi nada). Es decir, llevo una vida completamente normal y corriente, como la que pueda tener cualquier persona más optimista, o que desconozca o no acepte la realidad evolutiva del hombre.

    Pero es que no puede ser de otra manera, amigo: precisamente de eso se trata; el raciocinio no nos puede dar más libertad de acción que la que la evolución nos concede. Por mucho que razonemos sobre el dolor y el sinsentido de la vida, eso no nos va jamás a permitir sobreponernos a los instintos y los procesos cognitivos del subconsciente. Por ponerte un ejemplo claro: por mucho que razonemos y comprendamos que la aversión que todos los individuos mentalmente sanos sentimos hacia el incesto es un simple heurístico evolutivo, no por eso vamos a poder sobreponernos a dicho heurístico y acostarnos con nuestra madre (o padre). Es imposible que una persona sana cometa un acto de incesto por el simple hecho de comprender que sólo es una regla evolutiva.

    El subconsciente tiene el papel dominante en gran parte de nuestra conducta diaria. Nuestro ego intenta luego retomar el poder racionalizando esas decisiones inconscientes, pero es puro teatro. Y precisamente a este respecto tengo una anécdota personal que contar: yo soy una persona pesimista por naturaleza (mi heurístico del optimismo va a medio gas). Desde que tengo uso de razón soy ateo, y ya desde mi infancia, con 13 años, tenía una línea de pensamiento similar a la que os expongo aquí (algo menos elaborada, por supuesto, pero la base era muy parecida). Por cierto, el punto de inflexión en mi forma de ver el mundo ocurrió sobre esa época, tras leer el primer libro de Richard Dawkins: “El gen egoísta”.
    He renegado, por lo tanto, de tener hijos desde mucho antes de comenzar a salir con chicas, y por supuesto desde antes de conocer a mi actual esposa. Era para mí un acto horrible el engendrar nueva vida a este mundo terrible y carente de sentido. Un absurdo cruel y egoísta…y ahora tengo dos hijas preciosas y a las que quiero más que nada en el mundo. No hay nada que hacer: por mucho que nos disguste reconocerlo, la gran mayoría de las decisiones no las toma nuestro consciente. Tengo, por supuesto, una justificación racional (más bien dos ;)) con la que pretendo racionalizar la incongruencia de haber tenido hijos conociendo mi forma de pensar, pero la realidad sé que es bien distinta: he tenido hijos porque es para lo que estoy hecho; de alguna manera mi subconsciente me engañó o nubló mi raciocinio y no sé cómo. Pero eso no importa, sé que sólo soy una máquina de reproducir genes, y que no hay nada que pueda hacer al respecto: lo comprendo y lo acepto. Por cierto, tengo que decir que soy una muy buena máquina de reproducción y supervivencia (y hasta estoy contento de ello).
  5. La razón en el hombre tiene un puro papel adaptativo (y secundario), por lo que esta razón debe estar siempre, independientemente de lo razonado, supeditada a los “objetivos” evolutivos: no podemos hacer que dejen de gustarnos las mujeres, ni dejar de comer a diario, ni podemos autolesionarnos; no tenemos ninguna libertad de cambiar sustancialmente lo que somos (salvo que suframos de alguna enfermedad mental grave). Por eso no me extraña cuando dices que a ti te ha ocurrido exactamente lo mismo; que el conocimiento no ha cambiado en esencia tu conducta: eso demuestra es que eres una persona mentalmente sana :).

    Por eso yo siempre intento hacer ver a los temerosos de oír la realidad pésima del mundo, que no deben tener miedo de aceptar y comprender lo que la ciencia nos cuenta: ningún conocimiento va a cambiar en nada sustancialmente sus vidas. Van a continuar siendo lo que son: máquinas evolutivas de reproducción.

    Un cordial saludo, amigo.

1 comentario:

  1. Recientemente la Dra. Rebecca Tood observó que los pesimistas tienen activado un gen. Ella, al igual que otros muchos, suponen que ese gen te hace inevitablemente pesimista. Es una lectura muy cómoda, y que invita a rendirse ante la vida.
    La lectura que la Dra. Rebecca Todd debería haber hecho, mucho más empoderadora para el ser humano, es la siguiente:
    “Todos disponemos de genes, que se activan por medio de actitudes y sentimientos. Hemos descubierto genes específicos que se activan en personas pesimistas. Queda demostrado que su actitud influye, al menos, en su condición física, y que también que la percepción humana se enfoca en la línea de sus pensamientos dominantes”.
    De esta manera pasamos de ser marionetas indefensas en manos de los que pueden estudiar los genes a los actores principales y responsables de nuestras vidas.
    No se queje, cree su vida.
    http://www.neuroemocion.com

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